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Galileo Galilei

Astrónomo, filósofo, matemático y físico italiano

6 min01/01/2024
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Galileo di Vincenzo Bonaiuti de' Galilei nació el 15 de febrero de 1564 en Pisa, ciudad que en aquel entonces formaba parte del Gran Ducado de Toscana. Era el mayor de siete hermanos, hijo de Giulia Ammannati y del músico y matemático Vincenzo Galilei, una familia de baja nobleza que se sostenía gracias al comercio. Desde sus primeros años quedó expuesto a un ambiente intelectualmente estimulante, donde la música, la filosofía y el razonamiento matemático convivían bajo el mismo techo.

Hasta los diez años, Galileo recibió educación en casa, pero cuando sus padres se trasladaron a Florencia, quedó a cargo de un vecino religioso llamado Jacobo Borhini, quien lo introdujo en el convento de Santa María de Vallombrosa. Allí recibió una formación piadosa que lo llevó a plantearse la vida religiosa, algo que disgustó profundamente a su padre. Vincenzo Galilei, hombre de talante escéptico, aprovechó una infección ocular que padecía su hijo para retirarlo del convento alegando falta de cuidados médicos, y con ello cortó de raíz cualquier vocación clerical.

Poco después, su padre lo inscribió en la Universidad de Pisa para que estudiara medicina. Sin embargo, en 1583 el joven Galileo tomó contacto con la matemática a través de Ostilio Ricci, amigo de la familia y discípulo de Tartaglia. Ricci tenía la poco común costumbre de unir la teoría con la práctica experimental, y ese encuentro cambió para siempre la orientación intelectual de Galileo. Atraído por la obra de Euclides y seducido por la precisión del pensamiento matemático, abandonó progresivamente la medicina y la filosofía aristotélica para seguir las huellas de Pitágoras, Platón y Arquímedes.

Siendo todavía estudiante, Galileo realizó su primera gran observación científica: descubrió la ley del isocronismo de los péndulos, advirtiendo que las oscilaciones de una lámpara en la catedral de Pisa mantenían el mismo periodo de tiempo independientemente de la amplitud del movimiento. Ese hallazgo sería la semilla de una nueva ciencia: la mecánica. También por esos años redactó un panfleto crítico contra el profesorado de su tiempo, actitud que le granjeó numerosos enemigos a lo largo de toda su carrera.

Galileo abandonó la universidad sin diploma, pero con una vasta curiosidad científica. De vuelta en Florencia, se dedicó a demostrar teoremas sobre el centro de gravedad de sólidos en su Theoremata circa centrum gravitatis solidum y reconstruyó en 1586 la balanza hidrostática de Arquímedes, conocida como bilancetta. Paralelamente siguió investigando las oscilaciones del péndulo e inventó el pulsómetro, un aparato que permitía medir el pulso humano con mayor precisión y que aportaba una escala de tiempo novedosa para la época.

En 1588 fue invitado por la Academia Florentina a pronunciar dos conferencias sobre la forma, el lugar y las dimensiones del infierno en la Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas lecturas revelaron su capacidad para combinar rigor matemático con exposición pública y lo pusieron en contacto con figuras relevantes, entre ellas el jesuita Christopher Clavius, máxima autoridad matemática del Colegio Pontifical. Con el tiempo obtuvo una cátedra de matemáticas en la Universidad de Pisa, donde continuó sus estudios sobre el movimiento de los cuerpos, desafiando abiertamente los postulados de la física aristotélica.

A partir de 1592, Galileo ocupó la cátedra de matemáticas en la Universidad de Padua, institución que entonces pertenecía a la República de Venecia. Fue el periodo más fértil de su vida intelectual: enseñó durante dieciocho años, perfeccionó sus estudios sobre el movimiento, la resistencia de los materiales y la hidrostática, e inició una colaboración con artesanos y constructores navales que le proporcionó una comprensión práctica de la ingeniería que muy pocos científicos de su época poseían. En 1600 tuvo tres hijos con Marina Gamba, aunque nunca contrajo matrimonio con ella.

En 1609, al enterarse de que en los Países Bajos se había inventado un instrumento óptico que permitía ver objetos lejanos, Galileo construyó su propio telescopio y lo perfeccionó de manera notable, alcanzando aumentos de veinte y hasta treinta veces. Lo que vio a través de él transformó para siempre la astronomía: la Luna tenía montañas y valles, no era una esfera perfecta como dictaba Aristóteles; Júpiter tenía cuatro lunas que orbitaban a su alrededor; la Vía Láctea era una multitud de estrellas individuales; y Venus mostraba fases similares a las de la Luna, lo que solo podía explicarse si ese planeta giraba alrededor del Sol.

Estas observaciones lo convirtieron en el defensor más destacado del sistema heliocéntrico propuesto por Nicolás Copérnico décadas antes. En 1610 publicó el Sidereus Nuncius, obra que lo hizo famoso en toda Europa y que le valió la protección del Gran Duque de Toscana, Cosme II de Médici, a quien dedicó el descubrimiento de los satélites de Júpiter bautizándolos como «lunas mediceas». Regresó entonces a Florencia como matemático y filósofo oficial de la corte toscana.

Las relaciones con la Iglesia Católica se fueron deteriorando a medida que Galileo defendía con mayor decisión el modelo copernicano. En 1616 la Inquisición romana declaró el heliocentrismo contrario a las Escrituras y le advirtió que no lo enseñase ni lo defendiese. Galileo aceptó la advertencia, pero en 1632 publicó su Diálogo sobre los dos grandes sistemas del mundo, obra que contrastaba el modelo ptolemaico con el copernicano y que, a pesar de una aparente neutralidad, favorecía abiertamente a este último. La reacción de Roma fue fulminante: fue llamado ante la Inquisición, juzgado y obligado a abjurar de sus teorías.

En 1633 fue condenado a reclusión domiciliaria perpetua en su villa de Arcetri, cerca de Florencia, donde vivió sus últimos años perdiendo progresivamente la vista. Sin embargo, ni el confinamiento ni la ceguera detuvieron su labor científica. En 1638 publicó en los Países Bajos sus Discursos y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias, obra que sintetizaba décadas de investigación sobre el movimiento y la resistencia de los materiales, y que sentó las bases de la mecánica clásica que Isaac Newton sistematizaría medio siglo después.

Galileo Galilei murió el 8 de enero de 1642 en Arcetri, a los setenta y siete años. Su trabajo experimental y matemático representó una ruptura definitiva con el pensamiento aristotélico que había dominado la filosofía natural durante casi dos mil años. Junto a las obras de Francis Bacon, contribuyó a establecer el método científico moderno, y su carrera se considera complementaria a la de su contemporáneo Johannes Kepler. La historia ha sido generosa con su legado: es reconocido como el padre de la astronomía moderna, el padre de la física moderna y, en términos más amplios, el padre de la ciencia moderna. En 1992, tres siglos y medio después de su condena, la Iglesia Católica reconoció oficialmente que el proceso inquisitorial contra él había sido un error.

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