biografias

Martin Luther King

Clérigo y activista estadounidense (1929-1968)

6 min01/01/2024
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El 15 de enero de 1929 nació en Atlanta, Georgia, Michael King Jr., hijo de un pastor bautista y de Alberta Williams King, organista de iglesia. Años después, en 1934, su padre realizó un viaje a Europa que incluyó una visita a Alemania, y a su regreso decidió cambiar el nombre de ambos en honor al reformador protestante Martín Lutero: a partir de entonces, padre e hijo se llamarían Martin Luther King. El joven Martin Luther King Jr. creció en la ciudad de Atlanta en un hogar marcado por la fe, la música y el compromiso con la comunidad afroamericana, pero también bajo la larga sombra del sistema de segregación racial que dividía el sur de los Estados Unidos en dos mundos paralelos y profundamente desiguales.

Desde niño experimentó en carne propia las humillaciones del sistema segregacionista. A los seis años, dos amigos blancos le comunicaron que sus padres no les permitían jugar con él. En 1939, cantó con el coro de su iglesia en Atlanta durante la presentación de la película Lo que el viento se llevó. Estudió en la Booker T. Washington High School, aunque no cursó ni el noveno ni el duodécimo grados y entró con quince años en el Morehouse College, una universidad reservada a jóvenes negros, sin haberse graduado en la enseñanza secundaria. La inteligencia precoz que lo había llevado a saltarse cursos completos quedó demostrada cuando en 1948 se graduó en sociología en el Morehouse con un Bachelor of Arts.

Ese mismo año se matriculó en el Crozer Theological Seminary en Chester, Pensilvania, donde profundizó en teología y filosofía social, obteniendo el grado de Bachelor of Divinity el 12 de junio de 1951. Fue en esa etapa cuando entró en contacto con las ideas de Mahatma Gandhi sobre la resistencia no violenta, que le causaron una impresión profunda y duradera. En septiembre de 1951 comenzó sus estudios de doctorado en Teología sistemática en la Universidad de Boston, donde amplió su formación intelectual y comenzó a elaborar la síntesis teológica y política que guiaría su activismo.

El punto de inflexión que lo catapultó a la historia llegó en diciembre de 1955, cuando Rosa Parks fue arrestada en Montgomery, Alabama, por negarse a ceder su asiento en un autobús a un pasajero blanco. La comunidad afroamericana de la ciudad organizó un boicot masivo al transporte público y eligió al joven pastor de veintiséis años como portavoz del movimiento. El boicot de los autobuses de Montgomery duró trescientos ochenta y un días y concluyó con una sentencia de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la segregación en el transporte público. King emergió de ese conflicto como el líder más visible del movimiento de derechos civiles de su generación.

En 1957, King fue uno de los impulsores de la fundación de la Southern Christian Leadership Conference (SCLC), organización que aglutinó a las iglesias negras del sur bajo una agenda común de lucha no violenta por los derechos civiles, y de la que fue su primer presidente. A lo largo de los años siguientes lideró protestas, sentadas, marchas y campañas de registro de votantes en ciudades de todo el sur profundo, siendo arrestado en numerosas ocasiones. Su estrategia combinaba la presión moral, la exposición pública de la brutalidad racista y la apelación a los principios fundacionales de la democracia estadounidense.

El momento culminante de su trayectoria llegó el 28 de agosto de 1963, cuando lideró la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, en la que participaron más de doscientas cincuenta mil personas. Al final de la jornada, ante el monumento a Lincoln, King pronunció su discurso más célebre, conocido por su frase inicial: «I have a dream», tengo un sueño. Con una prosa poética y una voz que oscilaba entre el sermón y la arenga política, King expuso su visión de una América donde sus hijos no fueran juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. El discurso se difundió por todo el país y consolidó su imagen como uno de los más grandes oradores de la historia estadounidense.

Las grandes reivindicaciones del movimiento se tradujeron en legislación: la Ley de Derechos Civiles de 1964 prohibió la discriminación por raza, color, religión, sexo u origen nacional, y la Ley de Derecho de Voto de 1965 eliminó las barreras legales que impedían a los negros ejercer el sufragio en los estados del sur. En 1964, King recibió el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose con treinta y cinco años en el galardonado más joven hasta aquel momento. En su discurso de aceptación en Oslo, declaró que el premio no lo recibía en su propio nombre sino en nombre de veinticinco millones de afroamericanos.

En sus últimos años, King amplió su agenda más allá de los derechos civiles para oponerse a la guerra de Vietnam y luchar contra la pobreza sistémica que afectaba a personas de todas las razas. Esa evolución le granjeó nuevas hostilidades, incluso dentro del movimiento negro, y lo puso en la mira del FBI, que lo sometía a vigilancia constante. El 4 de abril de 1968, mientras estaba en Memphis, Tennessee, apoyando una huelga de trabajadores municipales de la limpieza, fue asesinado de un disparo en el balcón del Lorraine Motel. Tenía treinta y nueve años. Su muerte desencadenó una oleada de disturbios en más de cien ciudades de los Estados Unidos.

El legado de Martin Luther King Jr. es inseparable de la historia contemporánea de su país. En 1977 recibió a título póstumo la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada por el presidente Jimmy Carter, y en 2004 la Medalla de Oro del Congreso. Desde 1986, el tercer lunes de enero es un día festivo federal en los Estados Unidos en su honor. Su nombre y su voz son hoy reconocidos en todo el mundo como símbolo de la resistencia pacífica y de la fe en que la justicia puede conquistarse sin recurrir a la violencia.

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