tragedias

Vuelo 498 de Crossair

El Vuelo LX498 de Crossair (OACI:CLX498) fue un vuelo comercial desde Zúrich, Suiza, hacia

7 min01/01/2024
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El lunes 10 de enero del año 2000 era una tarde de invierno gris y frío en Zúrich. En el aeropuerto internacional de la ciudad suiza, los pasajeros del vuelo LX498 de Crossair embarcaban sin apresuramiento en un Saab 340B que los llevaría a Dresde, en Alemania. Era una ruta regional corta, rutinaria, del tipo que los viajeros de negocios y estudiantes recorren decenas de veces al año sin pensar en ello. Nada en la apariencia de aquella tarde auguraba lo que estaba a punto de ocurrir.

El avión en cuestión era un Saab 340B con capacidad para treinta y tres pasajeros, que en ese momento tenía nueve años y tres meses de antigüedad y acumulaba veinticuatro mil horas de vuelo desde su entrega en noviembre de 1990. La aeronave había sido arrendada a Crossair por la empresa Moldavian Airlines desde el 1 de octubre de 1999, apenas tres meses antes del accidente. Su historial de seguridad era impecable y no presentaba ninguna anomalía conocida. Tenía programada su próxima revisión de mantenimiento para el 31 de enero, lo que significaba que faltaban veintiún días para ese chequeo regular.

La tripulación era experimentada. El piloto, Pavel Gruzin, de nacionalidad moldava, acumulaba ocho mil cien horas de tiempo de vuelo, de las cuales mil novecientas correspondían específicamente al modelo Saab 340. Su copiloto, el eslovaco Rastislav Kolesar, sumaba cerca de mil ochocientas horas en total y más de mil cien en ese mismo tipo de aeronave. Los completaba una azafata francesa llamada Séverine Jabrin. El tiempo meteorológico de la zona era frío y lluvioso, pero completamente normal para la época del año, sin condiciones adversas que pudieran suponer un riesgo adicional.

A las cinco y cincuenta y cinco de la tarde, con puntualidad, el vuelo LX498 recibió autorización para despegar desde la pista 28 en dirección oeste. A bordo viajaban siete pasajeros y los tres miembros de la tripulación, diez personas en total. El ascenso inicial transcurrió con aparente normalidad. Sin embargo, después de haber recorrido aproximadamente siete kilómetros y dos décimas desde el punto de despegue, la aeronave comenzó de manera inexplicable a perder altitud y a girar hacia la derecha, en dirección opuesta a la trayectoria planificada que debía haberla llevado hacia la izquierda.

Los controladores aéreos, alarmados por la desviación en los radares, preguntaron al piloto si tenía intención de girar a la derecha. La respuesta fue un escueto "stand by", seguido pocos segundos después por el silencio absoluto de las comunicaciones. A las dieciocho horas y cinco minutos, un minuto y cincuenta y seis segundos después del despegue, el avión desapareció de las pantallas de radar. Los restos en llamas del Saab se dispersaron en un área de entre doscientos y trescientos metros, muy cerca de viviendas en el municipio de Niederhasli, situado a unos cinco kilómetros al noroeste de la pista. No hubo supervivientes.

Entre los siete pasajeros se encontraban cuatro ciudadanos alemanes: Steffen Braun, de treinta y seis años; Klaus Friedrich, de cuarenta y ocho; Matthias Morche, de veintidós, y Peter Schmidt, de treinta y uno. También viajaban el francés Pascal Rol, de cuarenta y tres años, el suizo Heinz Hoefler, de sesenta y uno, y el español José Jaime Ara San José, un joven vallisoletano de veinticuatro años. Ara era estudiante de Ingeniería Química y se dirigía a Dresde para continuar trabajando en su proyecto final de carrera, que realizaba en esa ciudad alemana gracias a una beca del programa Erasmus-Sócrates. Su historia resumía la de muchos jóvenes europeos de su generación que cruzaban fronteras con normalidad, confiados en la seguridad de los vuelos regionales del continente.

Las cajas negras del avión fueron recuperadas del lugar del accidente, aunque ambas resultaron gravemente dañadas. Los investigadores lograron extraer datos suficientes para determinar que la aeronave había entrado en una curva pronunciada hacia la derecha antes de desaparecer de los radares, pero las causas precisas que desencadenaron esa pérdida de control siguieron siendo objeto de análisis detallado.

La tragedia del vuelo LX498 fue el primer accidente mortal en los veinticinco años de historia de Crossair, la aerolínea regional suiza que por entonces operaba diecisiete aviones del modelo Saab 340 y era subsidiaria del SAirGroup. El precedente más grave que recordaba el grupo había sido el desastre del vuelo 111 de Swissair, un MD-11 que se estrelló en el océano Atlántico frente a las costas de Nueva Escocia el 2 de septiembre de 1998, matando a las doscientas veintinueve personas que viajaban a bordo. El accidente de Niederhasli se produjo además en un momento de especial tensión interna en la compañía, pues Crossair estaba inmersa en un amargo conflicto laboral entre la dirección y sus pilotos, que exigían un aumento salarial y cambios en las normas de trabajo. Con el tiempo, Crossair integró gradualmente en su flota aviones a reacción regionales del tipo Embraer ERJ-145, modernizando una operación que el accidente había marcado de manera permanente.

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