Cristóbal Colón nació probablemente el 31 de octubre de 1451, aunque el año exacto de su nacimiento y su origen siguen siendo objeto de debate entre los historiadores. La hipótesis más extendida sitúa su cuna en Génova, aunque a lo largo de los siglos han surgido teorías alternativas que lo hacen originario de otras regiones de Europa. Lo que está fuera de discusión es que desde joven se familiarizó con la navegación y el comercio marítimo, y que desarrolló una idea que transformaría para siempre la historia de la humanidad: llegar a las Indias, es decir, a las costas orientales de Asia, navegando hacia el oeste a través del océano Atlántico.
El contexto que hizo posible la empresa colombina era el de una Europa en ebullición comercial. La caída del Imperio bizantino en poder de los turcos otomanos en 1453, con la toma de Constantinopla, había encarecido y dificultado el comercio entre Europa y Oriente. Las rutas terrestres y marítimas que conducían a las especias, las sedas y las piedras preciosas de Asia pasaban ahora por territorios hostiles, y las potencias ibéricas competían por encontrar caminos alternativos. Portugal había optado por rodear África bordeando su costa occidental y meridional. Colón propuso una alternativa radicalmente diferente.
La base teórica de su proyecto era el principio de la esfericidad de la Tierra, conocido desde la Antigüedad. El astrónomo griego Eratóstenes había calculado con notable precisión la circunferencia terrestre ya en el siglo III antes de Cristo. Sin embargo, Colón utilizó cálculos alternativos y erróneos que reducían drásticamente el tamaño del planeta, lo que a su vez reducía en su mente la distancia a navegar hacia el oeste hasta alcanzar las costas asiáticas. Este error de cálculo fue, paradójicamente, lo que le dio la confianza para emprender el viaje: de haber conocido la verdadera distancia, quizás no lo hubiera intentado.
Después de intentar infructuosamente convencer al rey Juan II de Portugal, Colón se trasladó a Castilla. Allí, tras años de espera y negociaciones, consiguió en 1492 el respaldo de la reina Isabel la Católica. Las Capitulaciones de Santa Fe establecieron los términos del acuerdo: Colón recibiría el título de almirante, sería nombrado virrey y gobernador de las tierras que descubriera y obtendría una décima parte de todas las riquezas que encontrara. El 3 de agosto de 1492, la flota partió del puerto de Palos de la Frontera, en Huelva, compuesta por tres naves: la Santa María, la Pinta y la Niña.
Tras más de dos meses de travesía, la expedición avistó tierra el 12 de octubre de 1492. El lugar de desembarco fue una isla del archipiélago que hoy conocemos como las Bahamas, que Colón bautizó con el nombre de San Salvador y que los nativos llamaban Guanahani. Colón estaba convencido de haber llegado a las Indias, a las costas orientales de Asia, y llamó "indios" a sus habitantes. Aquella convicción nunca lo abandonó del todo: hasta el final de su vida, Colón se resistió a aceptar que las tierras que había encontrado eran un continente desconocido para los europeos y no el extremo oriental de Asia.
Realizó cuatro viajes en total. En su primer regreso a España, Colón estableció por primera vez una ruta de ida y vuelta a través del Atlántico y difundió en el mundo conocido la existencia de aquellas tierras, desencadenando uno de los procesos más profundos y controversiales de la historia: la conquista y colonización de América. El libro de Marco Polo, que Colón poseía cuidadosamente anotado, había alimentado su visión de las riquezas de Asia y confirmado en su mente que las tierras que visitaba debían estar cerca de las costas descritas por el viajero veneciano.
Como gobernante colonial, la actuación de Colón fue muy distinta a su imagen de explorador visionario. Fue acusado por sus propios contemporáneos de brutalidad y mal gobierno. Los taínos de La Española sufrieron la imposición de un sistema de tributos, fueron repartidos entre los colonos y vendidos como esclavos. Las quejas sobre su administración llegaron a la corte castellana, y en 1500 fue arrestado y enviado de regreso a España encadenado. Aunque recuperó algunos de sus privilegios, nunca volvió a ejercer el gobierno sobre las tierras que había descubierto, y sus herederos litigaron durante décadas contra la Corona por los beneficios prometidos.
La figura de Colón es inseparable del debate sobre las consecuencias de su viaje. La apertura del llamado Nuevo Mundo al mundo europeo desencadenó un proceso de conquista que transformó radicalmente las sociedades de dos hemisferios. La importancia geográfica de su hazaña solo quedó plenamente establecida con la expedición de Magallanes y Elcano, que circunnavegó el globo entre 1519 y 1522 y confirmó que las Indias de Colón eran en realidad un continente separado por un inmenso océano de las costas asiáticas.
Murió el 20 de mayo de 1506 en Valladolid. Su nombre inspira hoy denominaciones de un país entero, Colombia, de la Columbia Británica en Canadá y del Distrito de Columbia en los Estados Unidos. El 12 de octubre, fecha del primer desembarco, es celebrado en numerosos países de América y España, aunque bajo nombres que reflejan las distintas perspectivas sobre su legado: Día de la Hispanidad, Día de la Raza, Día de la Resistencia Indígena o simplemente Día de Colón. Pocas figuras de la historia universal han generado interpretaciones tan divergentes y apasionadas.
