civilizacoes perdidas

Maia Sandu

6.ª Presidente de la República de Moldavia

7 min01/01/2024
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La trayectoria de Maia Sandu constituye uno de los recorridos políticos más singulares de la Europa del siglo XXI: desde un pueblo del distrito de Falesti hasta la presidencia de la República de Moldavia, pasando por Washington, Cambridge y los laberintos de la política moldava, su historia refleja tanto la voluntad personal de una mujer excepcionalmente preparada como las tensiones geopolíticas que definen el destino de uno de los países más pequeños y complejos del continente europeo.

Sandu nació el 24 de mayo de 1972 en Risipeni, en el distrito de Falesti, una localidad de la entonces República Socialista Soviética de Moldavia, en aquellos momentos parte integrante de la Unión Soviética. Su formación académica fue larga y rigurosa: entre 1989 y 1994 se especializó en administración en la Academia de Estudios Económicos de Moldavia, y entre 1995 y 1998 amplió su formación en relaciones internacionales en la Academia de Administración Pública de Moldavia en Chisinau. Pero el salto cualitativo más significativo de su carrera académica llegó en 2010, cuando se graduó de la prestigiosa Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, una de las instituciones más reputadas del mundo en formación de líderes públicos. A esa formación se suma un perfil lingüístico notable: Sandu habla ruso, inglés y español, además de su rumano nativo.

De 2010 a 2012, trabajó como asesora del Director Ejecutivo del Banco Mundial en Washington, una experiencia que le proporcionó una perspectiva global sobre desarrollo institucional y políticas económicas que pocos políticos moldavos podían igualar. En 2012 regresó a su país para ocupar la cartera de Ministra de Educación, cargo que desempeñó hasta 2015 y desde el que impulsó reformas que le granjearon tanto reconocimiento como adversarios dentro del sistema político moldavo.

La política interna de Moldavia es notoriamente volátil, y Sandu lo experimentó en carne propia en 2015. Tras ser propuesta como candidata a primera ministra por una coalición proeuropea, presentó condiciones para aceptar el cargo: exigió la dimisión del director del Banco Nacional de Moldavia, Dorin Draguteanu, y del Fiscal del Estado, Corneliu Gurin, como garantía de independencia institucional. Ante estas condiciones, el presidente moldavo optó por nominar a Valeriu Strelet en su lugar. Lejos de resignarse, Sandu convirtió ese rechazo en punto de partida: el 23 de diciembre de 2015 lanzó la plataforma "In pas cu Maia Sandu", que evolucionaría hasta convertirse en el Partido de Acción y Solidaridad.

En 2016 se presentó como candidata presidencial con una plataforma decididamente pro europea, logró pasar a segunda vuelta, pero acabó perdiendo el balotaje. Aquella derrota no la amilanó. En junio de 2019 alcanzó finalmente la jefatura del gobierno como primera ministra, aunque su mandato fue efímero: apenas meses después, en noviembre de ese mismo año, su gobierno fue derrocado por una moción de censura, en un episodio que muchos analistas interpretaron como el reflejo de la resistencia de las élites establecidas frente a sus intentos de reforma.

El regreso llegaría de manera espectacular en 2020. A pesar de que todas las encuestas previas le eran desfavorables, Sandu no solo se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales sino que en la segunda logró el 57 por ciento de los votos, derrotando al presidente en ejercicio Igor Dodon. El 24 de diciembre de 2020 tomó posesión como presidenta de la República de Moldavia, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia del país. Su victoria fue interpretada en muchas capitales europeas como una señal esperanzadora sobre el futuro de la democratización y la integración europea de Moldavia.

La historia no se detiene ahí. En las elecciones presidenciales de 2024, Sandu volvió a presentarse como candidata y repitió el resultado de 2020: fue la candidata más votada en ambas rondas electorales, consolidando así su reelección y demostrando que su apoyo popular no era un fenómeno circunstancial sino una tendencia sostenida.

La figura de Maia Sandu encarna en muchos sentidos el dilema histórico de Moldavia, un país situado en la frontera entre la influencia rusa y la aspiración europea, con una economía frágil, instituciones sometidas a presiones constantes y una sociedad dividida entre distintas visiones de futuro. Frente a ese panorama, Sandu apostó consistentemente por la integración europea, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento del Estado de derecho, un programa que le ganó el respaldo de quienes ven en Europa el horizonte natural del país y la oposición de quienes prefieren el vínculo con Moscú.

Sea cual sea el juicio definitivo que la historia formule sobre su presidencia, la trayectoria de Maia Sandu representa ya un hecho histórico indiscutible: la primera mujer en alcanzar la presidencia de Moldavia, reelegida por sus compatriotas con mayoría clara, proveniente de la academia y del servicio público internacional, forjada en la adversidad política y consolidada por la confianza popular. Un recorrido que difícilmente habría podido imaginarse en aquel pueblo del distrito de Falesti donde nació en 1972.

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