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Machu Picchu

Antigua ciudad del imperio inca en Cuzco, Perú y una de las 7 maravillas del mundo moderno

7 min01/01/2024
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Entre las cumbres de los Andes peruanos, a 2.430 metros sobre el nivel del mar, se alza uno de los conjuntos arquitectónicos más extraordinarios que la humanidad haya concebido jamás. Machu Picchu, cuyo nombre en quechua cuzqueño significa literalmente "cumbre anciana" o "pico anciano", es una antigua llacta inca que domina el Valle Sagrado de los Incas, en el departamento del Cusco, a unos 80 kilómetros al noroeste de la ciudad que fue corazón del Tahuantinsuyo.

El lugar se ubica en la provincia de Urubamba, sobre la ribera del río que lleva ese mismo nombre, una corriente que atraviesa la cordillera y excava un profundo cañón de clima tropical de montaña. Al pie de los cerros Machu Picchu y Huayna Picchu, ambos parte del batolito de Vilcabamba en la Cordillera Central andina, el sitio arqueológico ocupa una plataforma a 450 metros por encima del fondo del valle. La superficie edificada abarca unos 530 metros de longitud por 200 de ancho, con 172 edificios distribuidos en su área urbana.

Los orígenes de esta ciudad siguen siendo motivo de debate entre los especialistas. Documentos del siglo XVI sugieren que tuvo un carácter privado, aunque sus mejores construcciones y la naturaleza ceremonial de su principal vía de acceso apuntan a un origen previo al gobernante Pachacútec y a una función como santuario religioso. Ambos usos, el palaciego y el sagrado, habrían coexistido sin contradicción. El supuesto carácter militar que le atribuyen los populares apelativos de "fortaleza" o "ciudadela" ha sido ampliamente cuestionado por la investigación contemporánea.

La arquitectura que define Machu Picchu pertenece al estilo inca clásico, caracterizado por el empleo de piedra seca pulida encajada con una precisión asombrosa, sin mortero alguno. Entre sus estructuras más destacadas figuran el Intihuatana, una piedra ritual vinculada a la astronomía y al calendario solar; el Templo del Sol, de planta semicircular con ventanas orientadas hacia los solsticios; y el Templo de las Tres Ventanas, cuya simbología ha generado numerosas interpretaciones. Cada bloque de roca fue labrado y colocado de tal manera que resistiera los frecuentes sismos de la región andina.

La ciudad fue construida antes del siglo XV y su construcción implicó una ingeniería civil de primer orden. Los incas diseñaron sistemas de terrazas agrícolas, redes de drenaje subterráneo y canales de abastecimiento de agua que permitían la vida en esa abrupta geografía. La capacidad de sus ingenieros para adaptar la construcción al entorno natural, aprovechando la topografía en lugar de combatirla, representa una de las cimas del urbanismo precolombino.

Hacia el siglo XVI, con la caída del Imperio inca bajo la conquista española, el lugar fue abandonado paulatinamente y la selva tropical fue cubriendo sus estructuras durante siglos. La existencia de Machu Picchu era conocida entre las comunidades locales, pero permaneció prácticamente ignorada por el mundo exterior hasta el 24 de julio de 1911, cuando el explorador y académico norteamericano Hiram Bingham llegó al sitio guiado por lugareños. Su llegada marcó el inicio de los estudios sistemáticos del yacimiento y su difusión internacional.

Los trabajos de restauración comenzaron de manera formal en el siglo XX. Para 1976, aproximadamente el 30 por ciento de Machu Picchu había sido restaurado, labor que continúa hasta el presente. La mayoría de los edificios periféricos han sido reconstituidos para ofrecer a los visitantes una imagen más fiel del esplendor original. Este proceso de conservación requiere un delicado equilibrio entre la necesidad de preservar la autenticidad arqueológica y la presión del turismo masivo.

El reconocimiento oficial del sitio se ha acumulado a lo largo de las décadas. En 1929 fue declarado Monumento Nacional peruano mediante la ley 6634. En 1981 obtuvo la categoría de santuario histórico peruano. En 1983, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura lo incluyó en su Lista del Patrimonio de la Humanidad como parte del Santuario Histórico de Machu Picchu, reconociendo tanto su valor arqueológico como su riqueza ecológica. La zona está integrada en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado peruano, el SINANPE.

El apogeo popular de Machu Picchu como símbolo de la humanidad llegó en 2007, cuando fue elegida como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno tras una votación en la que participaron más de cien millones de personas de todo el planeta. Ese reconocimiento confirmó lo que arqueólogos y viajeros ya sabían: que este sitio, ubicado a 13°9′47″ de latitud sur y 72°32′44″ de longitud oeste, encarna como pocos la capacidad humana de crear belleza en los lugares más inhóspitos.

La ecorregión de las yungas peruanas en la que se asienta Machu Picchu alberga una biodiversidad extraordinaria, con especies endémicas de flora y fauna que coexisten con los vestigios incas. Esta combinación de patrimonio cultural y natural es precisamente lo que justifica su doble protección como santuario arqueológico y ecológico.

Hoy, Machu Picchu es uno de los destinos turísticos más visitados del mundo, y su gestión plantea desafíos considerables. Las autoridades peruanas han establecido cupos diarios de visitantes y regulaciones de acceso para garantizar que las generaciones futuras puedan seguir contemplando este prodigio de piedra y niebla que, siglos después de su construcción, sigue resistiendo el paso del tiempo con la misma serenidad con que las montañas circundantes han contemplado el devenir de los imperios.

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