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Iván IV de Rusia

Zar de Rusia (1547-1584)

7 min01/01/2024
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Iván IV Vasílievich, conocido en la historia universal como Iván el Terrible, fue una de las figuras más complejas y controvertidas que produjo la Rusia medieval. Nacido el 25 de agosto de 1530 en Kolómenskoye, cerca de Moscú, y fallecido el 18 de marzo de 1584 en la capital, fue el primero en adoptar formalmente el título de zar de toda Rusia, convirtiéndose en el arquitecto de un Estado que sentaría las bases de la Rusia moderna.

Su infancia estuvo marcada por el trauma y la humillación. Cuando apenas tenía tres años, murió su padre, el gran príncipe Basilio III, y el pequeño Iván fue coronado formalmente gran príncipe de Moscú, aunque el gobierno real quedó en manos de su madre, Elena Vasílievna Glínskaya. Esta mujer, de linaje varego-riúriko y con sangre tártara lipka, ejerció la regencia hasta que fue envenenada cinco años después por los clanes boyardos que se disputaban el control del poder. Iván quedó así huérfano y vulnerable a los abusos de las poderosas familias aristocráticas, especialmente los Shuiski y los Belski, quienes lo sometieron a humillaciones constantes durante años.

Estas experiencias tempranas de abandono y maltrato marcaron de forma indeleble su carácter. Viviendo casi como un mendigo dentro del propio palacio del Kremlin, Iván desarrolló un odio visceral hacia la aristocracia boyarda que después se traduciría en persecuciones y matanzas sistemáticas. A los trece años dio una primera señal de su temperamento cuando ordenó capturar al poderoso kniaz Andréi Shuiski y arrojarlo a una jauría de perros que lo destrozó. A los dieciséis ya era un joven corpulento y musculoso, ávido lector y estudioso de la retórica bajo la tutela del obispo Macario de Moscú, quien lo inició también en una profunda devoción religiosa y estableció su legitimidad dinástica trazando un árbol genealógico que lo conectaba con los primeros césares romanos.

El 16 de enero de 1547, tras recorrer junto a Macario monasterios e iglesias de Rusia, Iván IV fue coronado zar y gran príncipe de toda Rusia en la catedral de la Dormición de Moscú, adoptando así el primer monarca ruso formalmente ese título. Ese mismo año se casó con Anastasia Románovna Zajárina, unión que resultaría ser la más significativa de las al menos siete que contrajo a lo largo de su vida. Anastasia ejerció sobre él una influencia moderadora y estabilizadora, y su reinado durante estos años iniciales fue relativamente reformador y constructivo.

El primer período del gobierno de Iván se distinguió por importantes transformaciones internas. Creó el Zemski Sobor, una especie de asamblea consultiva que reunía representantes de distintos estamentos de la sociedad rusa. Promulgó un nuevo código legal conocido como el Sudébnik, reformó el ejército y reorganizó la administración central. En política exterior logró éxitos notables: conquistó los janatos tártaros de Kazán en 1552 y de Astracán en 1556, expandiendo enormemente el territorio bajo control moscovita hacia el sur y el este. Estos territorios habían sido estados sucesores del Imperio mongol, y su incorporación representó un giro estratégico de enorme importancia para Rusia.

La muerte de Anastasia en 1560 marcó el inicio de un segundo período radicalmente distinto. Iván, convencido de que su amada esposa había sido envenenada por boyardos conspiradores, se sumió en una paranoia creciente que alteró profundamente su gobierno. En 1565 creó la Opríchnina, una institución represiva de carácter extraordinario que dividió al Estado en dos dominios separados y que disponía de una fuerza paramilitar propia, los opríchniks, encargada de perseguir, torturar y ejecutar a quienes el zar consideraba enemigos. El terror que desataron estos hombres vestidos de negro, que llevaban una cabeza de perro y una escoba como símbolos, fue indescriptible.

La campaña más sangrienta de este período fue el saqueo de Nóvgorod en 1570. Sospechando que la ciudad tramaba una traición, Iván ordenó una matanza que se prolongó durante semanas y en la que miles de personas perdieron la vida. El número exacto de víctimas sigue siendo objeto de debate histórico, pero el impacto sobre la ciudad fue devastador. A lo largo de estos años, las ejecuciones, los destierros y las confiscaciones de propiedades boyardas se convirtieron en un instrumento habitual de gobierno.

El episodio quizás más dramático de su vida fue el asesinato de su propio hijo mayor, el zarévich Iván Ivánovich, ocurrido en 1581. En lo que parece haber sido un ataque de ira incontrolable, el zar golpeó a su heredero con un bastón y le causó la muerte. El propio Iván se sumió en una desesperación profunda ante lo que había hecho, pero el daño era irreversible. La línea de sucesión recayó en su hijo menor, Teodoro Ivánovich, un hombre de escasa capacidad política cuyo reinado y posterior muerte sin descendencia condujeron al fin de la dinastía Ruríkida y al inicio del caótico Período Tumultuoso, que eventualmente llevaría al establecimiento de la dinastía Románov.

En el plano externo, Iván también promovió la conquista de Siberia, que fue llevada a cabo en gran medida por el caudillo cosaco Yermak Timoféyevich a partir de 1581, abriendo a Rusia un inmenso territorio hacia el oriente. Su reinado, que se extendió por casi cuarenta años, fue el más largo de los zares rusos. Murió el 18 de marzo de 1584 en Moscú, dejando atrás un Estado más centralizado y poderoso, pero también marcado por cicatrices profundas. Su apodo, Grozny, que en ruso significa temible o formidable más que terrible en el sentido moderno, resume bien la ambigüedad de una figura que fue a la vez constructor y destructor de su propio legado.

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