misterios

Geocaching

Actividad de esconder y encontrar objetos, denominados tesoros, en cualquier lugar, con la ayuda de un GPS

4 min01/01/2024
Anúncio

Cuando el gobierno de los Estados Unidos decidió en el año 2000 eliminar la degradación artificial que imponía a las señales de los satélites GPS civiles, nadie imaginaba que esa decisión técnica daría origen a un pasatiempo global practicado hoy por millones de personas en casi todos los países del planeta. El geocaching nació de esa coincidencia entre la tecnología y el espíritu lúdico humano.

Hasta ese momento, la Disponibilidad Selectiva —conocida por sus siglas en inglés SA— reducía intencionalmente la precisión de los receptores GPS comerciales para impedir que pudieran ser utilizados con fines militares por potencias o grupos hostiles. El 1 de mayo de 2000, el gobierno de Bill Clinton suprimió esa restricción, lo que significó que de un día para otro los aparatos GPS civiles pasaron a ofrecer una precisión muy superior a la que habían tenido hasta entonces.

David Ulmer, usuario habitual del grupo de noticias en línea sci.geo.satellite-nav, dedicado a los sistemas globales de navegación por satélite, quiso celebrar ese acontecimiento de una manera práctica. El 3 de mayo de 2000, apenas dos días después de la eliminación de la SA, escondió en un bosque de los alrededores de Portland, en Oregón, lo que él mismo describió como un cofre del tesoro: un recipiente con varios objetos en su interior, incluyendo un cuaderno de registro. Anotó las coordenadas exactas del escondite y las publicó en el grupo de noticias, invitando a los miembros a intentar encontrarlo con sus receptores GPS.

El resultado superó las expectativas más modestas. Para el 6 de mayo, apenas tres días después de que Ulmer publicara las coordenadas, el tesoro había sido visitado en dos ocasiones y las visitas habían quedado registradas en el cuaderno. La idea era simple, pero su potencial era enorme: combinar la tecnología de navegación con la búsqueda de objetos escondidos en entornos reales.

De aquel experimento informal brotó el geocaching tal como se conoce hoy. El juego consiste en que una persona esconde un recipiente —llamado geocaché o caché— en cualquier lugar, ya sea un rincón apartado del campo o un punto discreto en plena ciudad, anota sus coordenadas GPS y las publica en plataformas especializadas en internet. Otros usuarios consultan esas coordenadas, se equipan con sus dispositivos de navegación y salen a buscar el escondite. Cuando lo encuentran, registran su nombre en el cuaderno que suele contener el caché y, si lo desean, pueden tomar alguno de los objetos que hay en su interior, con la condición de dejar otro de igual o mayor valor para el siguiente buscador.

Con el tiempo, la modalidad básica fue dando lugar a variantes más complejas. Los llamados multi-caches son cachés encadenados en los que el primero contiene una nota con las coordenadas del siguiente, creando así una secuencia de búsquedas que puede extenderse a lo largo de varios kilómetros. También existen los rastreables, objetos especiales que llevan un código único de seis dígitos y cuya misión es viajar de caché en caché, registrando su recorrido en la plataforma digital. Quien encuentra un rastreable puede llevarlo consigo hasta depositarlo en otro caché, ayudando así al objeto a cumplir el destino que su creador le asignó: recorrer una ruta específica, cruzar un océano o alcanzar una coordenada determinada.

El crecimiento de la actividad fue sostenido a lo largo de la primera década del siglo XXI. Lo que empezó como un entretenimiento de aficionados a la tecnología se fue extendiendo a públicos cada vez más amplios, atrayendo a familias, excursionistas, turistas y personas mayores que encontraron en el geocaching una excusa perfecta para salir al aire libre y explorar entornos que de otro modo habrían pasado desapercibidos. A mediados de 2013 se contabilizaban más de dos millones de cachés activos distribuidos en más de doscientos países, con una comunidad de más de seis millones de jugadores registrados en todo el mundo.

La plataforma geocaching.com se convirtió en el punto de referencia central de la comunidad, ofreciendo mapas interactivos con la ubicación de los cachés de todo el planeta, sistemas de calificación, foros de discusión y herramientas para gestionar la colección personal de hallazgos. Encontrar un caché otorga puntos y reconocimientos dentro de la comunidad, lo que añade un componente de gamificación que ha contribuido a mantener el interés de los participantes más veteranos.

La aparición de los teléfonos inteligentes con GPS integrado democratizó aún más el acceso al juego, eliminando la necesidad de adquirir un receptor GPS dedicado. Millones de personas que nunca habrían comprado un aparato especializado comenzaron a practicar geocaching simplemente con sus móviles, lo que disparó el número de participantes en la segunda década del siglo XXI.

El geocaching representa algo más que un simple pasatiempo: es una forma de reencantamiento del territorio, una invitación a mirar con ojos nuevos los espacios cotidianos o los paisajes naturales y a descubrir que cualquier rincón puede guardar un pequeño secreto esperando a ser encontrado.

Anúncio
Anúncio

Coming soon to the World in Stories app

Audio, offline download, no ads and more.

Learn about Premium

Related Stories