misterios

Isiah Thomas

Baloncestista estadounidense

5 min01/01/2024
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Pocas figuras en la historia del baloncesto profesional generan sentimientos tan encontrados como Isiah Lord Thomas III. Nacido en Chicago, Illinois, el 30 de abril de 1961, su carrera en la NBA fue un largo ejercicio de brillantez competitiva y controversia personal que lo convirtió en uno de los grandes bases de su generación y, al mismo tiempo, en un protagonista de los episodios más polémicos de su época. Con tan solo 1,85 metros de estatura, supo imponer su voluntad en las canchas durante más de una década con una intensidad que muy pocos han igualado.

Su camino hacia la élite comenzó en la secundaria, donde fue reconocido como el mejor base del país. De allí pasó a la Universidad de Indiana, donde bajo las órdenes del famoso entrenador Bob Knight desarrolló su juego con rapidez sorprendente. En su segundo año con los Hoosiers, fue elegido en el quinteto mejor del país y llevó a su equipo hasta la final de la NCAA, donde derrotaron a los Tar Heels de Carolina del Norte. Thomas fue nombrado mejor jugador del torneo, un reconocimiento que anunciaba las glorias que vendría. Con estadísticas de 15,4 puntos por partido y 5,7 asistencias durante sus dos años universitarios, tomó la decisión de dar el salto anticipado a la NBA, aunque prometió a su madre que regresaría a terminar sus estudios, promesa que cumplió años después en la Universidad de California en Berkeley, donde obtuvo su licenciatura en justicia criminal en 2013.

Fue seleccionado por los Detroit Pistons en la segunda elección de la primera ronda del Draft de la NBA de 1981, un puesto detrás de su futuro compañero Mark Aguirre. Desde su primera temporada, Thomas demostró ser un impacto inmediato: su equipo mejoró en 19 victorias, y él promedió 17 puntos y 7,8 asistencias por partido, cifras que le valieron la distinción en el mejor quinteto de rookies y una selección como titular para el Juego de las Estrellas de 1982. No se movería de Detroit durante toda su carrera, convirtiéndose en la cara indiscutible de la franquicia.

Los Detroit Pistons de finales de los años 1980 y principios de los 1990 fueron conocidos por todos como los Bad Boys, los Chicos Malos. Con un estilo de juego físico y a veces deliberadamente intimidante, el equipo reunía a figuras como Joe Dumars, Rick Mahorn, Vinnie Johnson, Mark Aguirre, Dennis Rodman, James Edwards, John Salley y Bill Laimbeer, todos bajo el liderazgo en cancha de Thomas. La primera final de la NBA llegó en 1988, frente a los Lakers de Los Ángeles del amigo personal de Thomas, Magic Johnson. Los Pistons llegaron a liderar las series por 3 a 2, y en el sexto partido Thomas protagonizó una actuación histórica al anotar 25 puntos en un solo cuarto —un récord de la NBA en finales—, pero una falta muy discutida de Bill Laimbeer sobre Kareem Abdul-Jabbar en los segundos finales propició dos tiros libres que dieron la victoria a los californianos por 103 a 102. En el séptimo partido, los Lakers se impusieron por 108 a 105.

Al año siguiente, los Pistons regresaron a las finales y esta vez no dejaron escapar el título. Barrieron a los propios Lakers por 4 a 0, con Thomas promediando 27,6 puntos, 7,0 asistencias y 5,2 rebotes por partido en la serie final, y fue nombrado MVP de las finales. En 1990 repitieron la hazaña, derrotando en esta ocasión a los Portland Trail Blazers por 4 a 1, con Thomas nuevamente elegido el jugador más valioso de la serie. Dos campeonatos consecutivos en los años 1989 y 1990 cementaron su lugar en la historia.

Sin embargo, la caída del imperio Bad Boys llegó de la mano del ascenso de los Chicago Bulls de Michael Jordan. En la temporada 1990-91, los Pistons vigentes campeones fueron eliminados en la final de la Conferencia Este por los Bulls con un contundente 4 a 0. Thomas, capitán del equipo, optó por abandonar el pabellón sin estrechar la mano a sus rivales y ordenó a sus compañeros que hicieran lo mismo. Ese gesto, interpretado por muchos como una falta de deportividad, tuvo consecuencias directas: Thomas no fue convocado para representar a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, quedando fuera del legendario Dream Team que arrasó en esa competición. Cabe señalar también que fue seleccionado para los Juegos de Moscú 1980, pero el boicot estadounidense le impidió participar.

Se retiró en 1994 con promedios de carrera de 19,2 puntos, 9,3 asistencias —cuarto mejor registro en la historia de la liga— y 3,6 rebotes por partido. Su camiseta con el número 11 fue retirada por los Detroit Pistons en su honor, y está considerado el mejor jugador en la historia de esa franquicia. La siguiente etapa de su vida en el baloncesto incluyó el rol de entrenador de los Indiana Pacers entre 2000 y 2003, sucediendo a Larry Bird. Desde 2003 hasta 2008, ejerció como presidente de operaciones y entrenador de los New York Knicks, aunque ese período estuvo marcado por malos resultados y conflictos internos que acabaron motivando su salida. Isiah Thomas permanece como una de las figuras más complejas e irresistibles del baloncesto: un genio de las canchas cuya grandeza nunca estuvo exenta de polémica.

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