misterios

Cleveland

Ciudad y sede del condado de Cuyahoga, estado de Ohio, Estados Unidos

7 min01/01/2024
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A orillas del lago Erie, en el extremo noreste del estado de Ohio, se levanta una ciudad cuya historia condensa buena parte de la experiencia norteamericana: la fundación en tierra virgen, el crecimiento industrial vertiginoso, la decadencia y la paulatina reinvención. Cleveland, oficialmente City of Cleveland, es hoy la decimocuarta ciudad más grande de Ohio, con una población de 372.624 habitantes según el censo de 2020, aunque su área metropolitana y su influencia van mucho más allá de esos límites administrativos.

La ciudad fue fundada el 22 de julio de 1796 por topógrafos de la Connecticut Land Company, quienes habían recibido la misión de dividir la llamada Reserva Occidental de Connecticut en municipios y en una ciudad capital. Al frente de la expedición se encontraba el general Moses Cleaveland, veterano de la Guerra de Independencia norteamericana. En su honor, el nuevo asentamiento recibió el nombre de Cleaveland, con una grafía que más tarde perdería la primera «a» por razones tipográficas vinculadas a la prensa local. Cleaveland supervisó el diseño urbano al estilo de Nueva Inglaterra, con una gran plaza central —el Public Square— como corazón de la futura ciudad, antes de regresar a Connecticut para no volver a pisar Ohio jamás.

Los primeros años de la colonia fueron modestos. El primer colono europeo permanente fue Lorenzo Carter, quien construyó una cabaña a orillas del río Cuyahoga. La ubicación geográfica, sin embargo, auguraba un futuro promisorio: la ciudad quedaba en la desembocadura de ese río y frente al lago Erie, lo que le otorgaba un acceso natural a las rutas comerciales de los Grandes Lagos. Durante la guerra anglo-estadounidense de 1812, la comunidad sirvió como puesto de abastecimiento para las fuerzas norteamericanas que participaron en la batalla del lago Erie. El comodoro Oliver Hazard Perry, héroe de esa contienda, fue adoptado como figura cívica por los habitantes de Cleveland, quienes erigieron décadas después un monumento en su honor.

El verdadero despegue de la ciudad llegó con la infraestructura. En gran medida gracias a los esfuerzos del abogado Alfred Kelley, Cleaveland se incorporó oficialmente el 23 de diciembre de 1814. Y cuando en 1832 se completó el Canal de Ohio y Erie, que unía el río Ohio con los Grandes Lagos, la ciudad experimentó un crecimiento acelerado. Ese canal la conectaba con el océano Atlántico a través de la vía marítima del Erie y el río Hudson, transformando a Cleveland en un nodo fundamental del comercio continental. Las mercancías producidas en el interior del país podían ahora llegar a los mercados del este y del mundo con una eficiencia desconocida hasta entonces.

A lo largo del siglo XIX, Cleveland se convirtió en un importante centro industrial, atrayendo a oleadas de inmigrantes europeos y migrantes internos que buscaban trabajo en sus fábricas, astilleros y empresas de transformación. La ciudad portuaria estaba conectada con el Océano Atlántico a través de la vía marítima de San Lorenzo, lo que amplió aún más su alcance comercial. La fabricación de acero, la industria química y el procesamiento de materiales primarios definieron durante décadas el perfil económico de la metrópolis.

En el siglo XX, Cleveland fue una de las grandes ciudades industriales del llamado Rust Belt, la franja del noreste y centro-norte de los Estados Unidos que concentraba la producción manufacturera del país. Su economía diversificada incluía sectores como los servicios financieros, la atención médica, la biomedicina y la educación superior. En 2019, el Producto Interno Bruto del área metropolitana del Gran Cleveland alcanzó los 135.000 millones de dólares, y en combinación con la región de Akron, la economía metropolitana de siete condados de Cleveland-Akron llegó a los 175.000 millones de dólares, representando el 25% del PIB del estado de Ohio.

Más allá de la economía, Cleveland ha construido una identidad cultural notable. La ciudad alberga el Museo de Arte de Cleveland, considerado uno de los más importantes de los Estados Unidos; el Museo de Historia Natural de Cleveland; la renombrada Orquesta de Cleveland, reconocida internacionalmente por su excelencia musical; y el complejo Playhouse Square, uno de los mayores distritos teatrales del país. Pero quizá ninguna institución define mejor la vocación cultural de Cleveland que el Salón de la Fama del Rock and Roll, inaugurado en 1995 junto a las orillas del lago Erie, que rinde homenaje a los artistas y creadores que dieron forma a uno de los fenómenos musicales más influyentes del siglo XX.

En el ámbito deportivo, Cleveland ha vivido décadas de frustraciones y algunos momentos de gloria memorable. Los Cleveland Browns representan a la ciudad en la Liga Nacional de Fútbol Americano; los Cleveland Cavaliers, en la Asociación Nacional de Baloncesto; y los Cleveland Guardians —históricamente conocidos como los Indians— en la Liga Mayor de Béisbol. La ciudad ostenta varios apodos, entre los cuales destaca el de «The Forest City» —la ciudad del bosque—, vinculado al extenso sistema de reservas naturales gestionado por Cleveland Metroparks, que rodea la metrópoli con cinturones verdes.

La red urbana que Cleveland ancla es de considerable magnitud. El área estadística metropolitana —conocida como el Gran Cleveland— tiene una población de 2,09 millones de personas y ocupa el puesto 34 entre las mayores áreas metropolitanas del país. La área estadística combinada de Cleveland-Akron-Canton, la más poblada del estado de Ohio, contaba con 3,63 millones de habitantes en 2020 y se sitúa entre las 17 más grandes del país. La Globalization and World Cities Research Network ha clasificado a Cleveland como una ciudad global de categoría «Gamma», reconociendo su inserción en las redes económicas y culturales del mundo contemporáneo.

Situada a unos 97 kilómetros al oeste de Pensilvania y en la ribera sur del lago Erie —frente a la frontera marítima con Canadá—, Cleveland es la mayor ciudad a orillas de ese lago. Su historia condensa las grandezas y las contradicciones del sueño industrial norteamericano: una ciudad que nació de una expedición topográfica, creció gracias a un canal, forjó su identidad en los altos hornos y las fábricas, y busca hoy reinventarse como centro de conocimiento, salud y cultura en pleno siglo XXI.

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