biografias

François Félix Tisserand

Astrónomo francés

5 min01/01/2024
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François Félix Tisserand nació el 13 de enero de 1845 en Nuits-Saint-Georges, una pequeña localidad del departamento de Côte-d'Or, en la región de Borgoña. Murió el 20 de octubre de 1896 en París, víctima de un ataque cerebral repentino, cuando todavía se encontraba en plena actividad científica. En los poco más de cincuenta años que vivió, Tisserand se consolidó como uno de los astrónomos más rigurosos y prolíficos de la Francia de su época, y su obra en el campo de la mecánica celeste sigue siendo una referencia fundamental más de un siglo después de su muerte.

La trayectoria académica de Tisserand comenzó con paso firme. En 1863 ingresó en la Escuela Normal Superior, una de las instituciones más prestigiosas del sistema educativo francés, y al egresar ejerció brevemente como profesor en el liceo de Metz. Sin embargo, su destino estaba en la investigación astronómica. Urbain Le Verrier, el célebre calculador de la posición de Neptuno, le ofreció un puesto en el Observatorio de París, donde Tisserand comenzó a trabajar como astrónomo adjunto en septiembre de 1866.

Dos años más tarde, en 1868, defendió su tesis doctoral sobre el Método de Delaunay, un sistema de cálculo aplicado a la mecánica celeste que, según demostró Tisserand, tenía un alcance mucho más amplio del que su inventor había contemplado. Ese mismo año participó en una expedición al istmo de Kra, en la actual Tailandia, para observar el eclipse solar de 1868. La expedición francesa estuvo acompañada por el propio rey de Siam, Mongkut, un monarca ilustrado que había calculado por sí mismo, dos años antes, la ubicación exacta y la fecha del fenómeno celeste, y que preparó personalmente las condiciones de observación para los científicos visitantes.

La expedición al istmo de Kra no fue la única aventura científica de Tisserand. En 1874 viajó a Japón acompañado por Pierre Janssen para observar el tránsito de Venus ante el Sol, y en 1882 realizó una segunda observación del mismo fenómeno en Martinica, esta vez junto a Guillaume Bigourdan. Los tránsitos de Venus eran eventos astronómicos de enorme importancia para el siglo XIX, ya que permitían calcular con precisión la distancia entre la Tierra y el Sol.

A lo largo de su carrera, Tisserand acumuló responsabilidades y honores que reflejaban el reconocimiento de sus pares. En 1873 fue nombrado director del Observatorio de Toulouse, ciudad en la que publicó su Recueil d'exercices sur le calcul infinitesimal. En 1874 fue elegido miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Francia, y en 1878 accedió a la Academia como miembro de pleno derecho, sucediendo al propio Le Verrier en la institución que este había dominado durante décadas. Ese mismo año fue incorporado al Bureau des Longitudes, organismo científico dedicado al cálculo astronómico y a la determinación de las longitudes geográficas.

Su trabajo teórico más celebrado fue el llamado Criterio de Tisserand, un parámetro matemático que permite establecer la identidad de un cometa periódico a lo largo del tiempo, incluso cuando las perturbaciones gravitacionales provocadas por planetas masivos han alterado significativamente su órbita entre apariciones sucesivas. Este criterio demostró ser de una utilidad práctica extraordinaria para la astronomía de los cometas, y su nombre permanece ligado a él hasta hoy.

La obra que más pesa en la memoria de Tisserand es el Traité de mécanique céleste, publicado en cuatro volúmenes. El último de esos volúmenes apareció pocos meses antes de su muerte, en 1896. En esa obra monumental, Tisserand sintetizó de manera sistemática y rigurosa las investigaciones de Laplace y de todos los grandes calculadores que habían trabajado en la mecánica celeste desde los tiempos de la Révolution française. La obra fue saludada por sus contemporáneos como una actualización indispensable de la Mécanique céleste de Laplace, adaptada al estado del conocimiento de finales del siglo XIX.

En 1883 sucedió a Puiseux en la cátedra de mecánica celeste de la Sorbona, institución en la que también ejerció como profesor de astronomía matemática. A su muerte, quien le sucedió en esa cátedra fue Henri Poincaré, uno de los matemáticos más grandes de la historia, lo que da una idea del nivel de la posición que Tisserand había ocupado.

En 1892 fue nombrado director del Observatorio de París y presidente del comité de la Carta Fotográfica del Cielo, un ambicioso proyecto internacional que aspiraba a cartografiar el cielo completo mediante la fotografía astronómica. Bajo su dirección se llevó adelante casi hasta su finalización la revisión del catálogo de Lalande, cuyos resultados quedaron recogidos en cuatro volúmenes de los Annales de l'Observatoire de Paris. También dirigió el Boletín Astronómico desde sus inicios, contribuyendo con numerosos artículos a sus páginas.

La muerte repentina de Tisserand en octubre de 1896 truncó una carrera que todavía prometía mucho. Como reconocimiento póstumo, la Unión Astronómica Internacional bautizó con su nombre un cráter de la Luna, un homenaje que lo inscribe de manera permanente en la geografía celeste que él tanto amó y estudió.

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