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Alberto II del Sacro Imperio Romano Germánico

Trigésimo primer Rey del Reino de Hungría y Rey de Romanos (Rey de Alemania)

6 min01/01/2024
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Alberto V de Austria, que pasó a la historia como Alberto II del Sacro Imperio Romano Germánico y I de Hungría-Bohemia, fue uno de los soberanos más activos de la primera mitad del siglo XV, aunque su reinado resultó demasiado breve para dejar una huella duradera en las estructuras políticas de la Europa central. Nacido en Viena el 16 de agosto de 1397 y fallecido en Neszmély el 27 de octubre de 1439, su vida estuvo marcada por la herencia temprana, la tutela ajena y una sucesión de coronas que acumuló en apenas dos años antes de morir en campaña militar.

Alberto era el segundo hijo del duque Alberto IV de Austria y de Juana Sofía de Baviera. La muerte de su padre el 14 de septiembre de 1404 lo dejó huérfano con apenas siete años y convertido en duque de Baja Austria, una responsabilidad que su corta edad hacía imposible de ejercer directamente. La tutela recayó entonces en sus primos paternos, los duques Guillermo y, sucesivamente, Leopoldo y Ernesto, quienes administraron el ducado mientras el joven príncipe crecía y aprendía las artes del gobierno.

En 1408, el rey Segismundo de Hungría, quien posteriormente se convertiría en emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, fundó la Orden del Dragón, una sociedad de caballería laica cuyo propósito era agrupar bajo su égida a la élite húngara y a los príncipes vecinos que se hallaban dentro de su esfera de influencia. El joven Alberto fue incorporado a esa orden como hijo del antiguo aliado de Segismundo y como candidato designado para casarse con su hija y eventualmente sucederlo en el trono. Esa temprana elección sería determinante para su trayectoria posterior.

Cerca de una década más tarde, Alberto comenzó su formación militar activa participando en las guerras contra los husitas durante la década de 1420. Los husitas eran seguidores del reformador religioso Jan Hus, quemado en la hoguera en 1415, y su movimiento representaba un desafío tanto religioso como político para el orden establecido en Europa central. Alberto combatió al servicio del rey Segismundo y se convirtió en uno de sus aliados más cercanos, continuando así la relación que su propio padre había mantenido con el monarca húngaro.

Aquellas buenas relaciones dieron su fruto el 28 de septiembre de 1421, cuando en Bratislava Alberto tomó por esposa a Isabel de Luxemburgo, hija del rey Segismundo. El matrimonio lo ligó definitivamente al destino político de Hungría. En esa misma época, Alberto emprendió persecuciones contra las comunidades judías en muchos de los territorios bajo su control, una práctica que, aunque habitual en la Europa medieval, dejó un testimonio oscuro de su tiempo.

Entre 1434 y 1435, Alberto combatió en las regiones meridionales del reino de Hungría y en los Balcanes contra los turcos otomanos, que avanzaban con creciente agresividad desde el sur. Su actuación en esos enfrentamientos lo consolidó como defensor de la cristiandad y reforzó su posición ante los ojos de Segismundo, quien no tenía hijos varones. El rey húngaro decidió entonces nombrarlo heredero al trono, del mismo modo en que décadas atrás el rey Luis I de Hungría lo había hecho con el propio Segismundo al comprometérsele con su hija María I.

La sucesión llegó el 9 de diciembre de 1437, cuando murió Segismundo de Luxemburgo. Alberto heredó el trono húngaro en virtud de su matrimonio con Isabel de Luxemburgo, y fue llevado a Bratislava, una de las ciudades más importantes del reino en aquel tiempo, donde un grupo de nobles lo eligió rey el 18 de diciembre de 1437. La condición que le impusieron era notable: no debía aceptar el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que también había portado Segismundo en el momento de su muerte. La coronación se celebró el 1 de enero de 1438 en Székesfehérvár, con el arzobispo de Esztergom presidiendo la ceremonia y el obispo de Veszprém coronando a su esposa Isabel.

Apenas dos meses después, el 18 de marzo de 1438, Alberto fue elegido Rey de Romanos en Fráncfort del Meno, convirtiéndose así en el máximo gobernante del Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo, durante su breve reinado no llegó a celebrarse la ceremonia de coronación como monarca germánico. El 6 de mayo de 1438 fue reconocido por los nobles checos y elegido rey de Bohemia, aunque debió superar una conspiración urdida por su suegra Barbara de Celje, que lo obligó a guerrear contra los polacos de Silesia por el control del trono checo. Los derrotó y fue coronado en Praga el 29 de junio de 1438.

La corte de Alberto se estableció en Buda, desde donde trató de gobernar los numerosos territorios bajo su corona. Sin embargo, los viajes continuos que exigía su situación política permitieron que la nobleza húngara fuera acaparando poder real mientras el rey se ausentaba. En 1439, los nobles convocaron una asamblea en Buda para recordarle sus obligaciones frente a la creciente amenaza turca. Ese mismo año, el voivoda de Valaquia, Vlad II Dracul, atacó Hungría en nombre del sultán otomano. Alberto marchó al frente para enfrentar la campaña militar, pero contrajo disentería durante la expedición y murió el 27 de octubre de 1439 en Neszmély, a los cuarenta y dos años de edad, sin haber consolidado plenamente ninguno de los reinos que había reunido bajo su corona.

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