El año 1966, designado en numeración romana como MCMLXVI, fue un año común que comenzó en sábado y que desde sus primeras horas estuvo marcado por golpes de Estado, huelgas, conferencias revolucionarias y los primeros experimentos con sustancias que definirían una generación. El mundo de mediados de los sesenta hervía con la misma intensidad que el conflicto de Vietnam, que servía de trasfondo permanente a todos los demás acontecimientos del período.
El primer día del año arrancó con noticias de violencia política en África central. En la República Centroafricana, el coronel Jean-Bédel Bokassa derrocó al presidente David Dacko en un golpe militar que suspendió la Constitución y los derechos civiles, iniciando así un régimen que con el tiempo derivaría en una de las dictaduras más extravagantes y crueles del continente africano. Era el comienzo de una era de inestabilidad que marcaría a aquella región durante décadas.
Mientras tanto, en La Habana, el 2 de enero se inauguraba la Primera Conferencia Tricontinental, un acontecimiento de enorme significación para los movimientos revolucionarios del hemisferio sur. Con más de quinientos delegados procedentes de distintos países de África, Asia y América Latina, la conferencia dio nacimiento a la OSPAAAL, la Organización de Solidaridad entre los Pueblos de África, Asia y América Latina, cuyo llamamiento a «crear uno, dos, tres Vietnam» resumía el espíritu de una época en que la revolución cubana irradiaba su influencia por todo el mundo en desarrollo.
En la misma jornada del 2 de enero, pero al norte del continente americano, los empleados del transporte público de Nueva York iniciaban una huelga que paralizaría la ciudad durante once días, hasta el 13 de enero. La huelga del transporte neoyorquino fue un recordatorio de las tensiones laborales que recorrían las economías occidentales en plena expansión del Estado del bienestar y de los movimientos sindicales.
El año también fue testigo de una tragedia industrial en Francia. El 4 de enero, un incendio provocado por una pérdida de gas en la refinería de petróleo de Feyzin, cerca de Lyon, dejó un balance de dieciocho muertos, entre ellos once bomberos que perdieron la vida intentando controlar las llamas, y ochenta y cuatro heridos. El desastre de Feyzin impulsó en Francia una revisión profunda de los protocolos de seguridad industrial en instalaciones petroquímicas.
La diplomacia internacional encontró uno de sus momentos más importantes en Taskent, la capital de Uzbekistán soviética, donde entre el 4 y el 10 de enero se reunieron los primeros ministros de India y Pakistán para poner fin a las hostilidades derivadas de la guerra indo-pakistaní del año anterior. Las negociaciones concluyeron con éxito, aunque fueron empañadas por la muerte repentina del primer ministro indio Lal Bahadur Shastri en la propia Taskent el 7 de enero, una pérdida que conmocionó a la India y abrió una nueva fase política en el subcontinente.
En Francia, el año estuvo marcado también por la reelección del gobierno de Georges Pompidou y la derrota de Valéry Giscard d'Estaing el 5 de enero, así como por la creación el 7 de enero de los IUT, los Institutos Universitarios de Tecnología, una reforma del sistema de educación superior que modernizó la formación técnica en el país y cuyo modelo sería imitado en otras naciones europeas.
En Alto Volta, el actual Burkina Faso, un golpe de Estado derrocó al gobierno de Maurice Yaméogo, obligándolo a dimitir y abriendo el camino para que Aboubacar Sangoulé Lamizana asumiera el poder, inaugurando así otro de los episodios de inestabilidad política africana que caracterizaron la primera década de independencia de muchos estados del continente.
En los Estados Unidos, mientras tanto, entraba en servicio el primer avión espía Lockheed SR-71, una aeronave capaz de superar tres veces la velocidad del sonido y de volar a altitudes que la hacían prácticamente invulnerable a los sistemas de defensa antiaérea de la época. Su incorporación al inventario militar estadounidense representó un salto cualitativo en las capacidades de inteligencia aérea durante la Guerra Fría. En la ciudad de San Francisco, el Fillmore Auditorium fue escenario de las primeras pruebas públicas de LSD, sustancia que en los años siguientes se convertiría en el símbolo químico de la contracultura psicodélica que transformaría la música, el arte y la actitud de toda una generación.
1966 fue, en definitiva, un año que concentró en sus doce meses la diversidad caótica de un mundo en transformación acelerada: golpes militares en África, revoluciones socialistas en Cuba, tragedias industriales en Europa, cumbres de paz en Asia central y los primeros atisbos de una contracultura que estaba a punto de redefinir los valores de Occidente. Todo ello antes de que el verano del amor de 1967 llegara a darle nombre a lo que ya estaba sucediendo en las calles y en las mentes de millones de jóvenes en todo el mundo.

