biografias

Mao Zedong

Primer presidente del Partido Comunista de China (1893-1976)

7 min01/01/2024
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Mao Zedong nació el 26 de diciembre de 1893 en Shaoshan, un pequeño pueblo de la provincia de Hunan, en el centro de China. Era hijo de un campesino acomodado que había logrado prosperar gracias al comercio de grano, lo que le permitió acceder a una educación básica. Desde joven, Mao mostró una insaciable curiosidad intelectual y un temperamento rebelde que lo enfrentó repetidamente con la autoridad paterna. Lejos de su aldea natal, estudió en Changsha, donde se formó en el pensamiento reformista chino y comenzó a conocer las ideas occidentales sobre democracia y socialismo, en un periodo en que China atravesaba una profunda crisis de identidad nacional.

El contexto histórico en que creció Mao estaba dominado por la degradación del Estado chino ante las potencias extranjeras: las guerras del Opio del siglo XIX, las cesiones territoriales a Japón tras la derrota de 1895, las humillaciones del Protocolo de los Bóxers de 1901 y la intervención de las potencias imperialistas habían convertido lo que los chinos llamaban el Siglo de la Humillación en una herida colectiva de enorme profundidad psicológica. La revolución de 1911 derrocó la dinastía Qing e intentó establecer una república, pero el nuevo Estado fue rápidamente fragmentado por los señores de la guerra regionales.

Mao llegó a Pekín en 1918 y trabajó como auxiliar en la biblioteca de la Universidad de Pekín, donde entró en contacto con intelectuales marxistas y participó en las corrientes del Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919, un levantamiento estudiantil y cultural que rechazaba tanto el imperialismo extranjero como los lastres de la tradición confuciana. En 1921, fue uno de los fundadores del Partido Comunista de China en Shanghái. Durante los años siguientes, el partido colaboró con el Partido Nacionalista de Chiang Kai-shek bajo el llamado Frente Unido, pero esa alianza se rompió violentamente en 1927 cuando Chiang lanzó una brutal campaña de exterminio anticomunista.

La guerra civil entre comunistas y nacionalistas obligó al Partido Comunista a refugiarse en el campo. Mao consolidó en esos años una visión propia del marxismo que difería significativamente de la soviética: mientras el marxismo-leninismo ortodoxo otorgaba el papel central de la revolución al proletariado urbano, Mao sostuvo que en China la clase campesina, mayoritaria y profundamente explotada, era el motor principal del cambio revolucionario. Esta adaptación del marxismo a las condiciones chinas se convertiría en el núcleo del maoísmo.

El momento más dramático de la guerra civil comunista fue la Larga Marcha, que tuvo lugar entre 1934 y 1935. Acosados por los ejércitos nacionalistas, unos cien mil comunistas emprendieron una retirada de más de doce mil kilómetros a través de terrenos montañosos y hostiles hasta llegar a Yan'an, en el norte de China. Solo una fracción de los combatientes sobrevivió al trayecto, pero la Larga Marcha se convirtió en el mito fundacional del movimiento comunista chino, y Mao, que consolidó su liderazgo durante aquella travesía, emergió de ella como la figura indiscutible del partido.

Entre 1937 y 1945, la invasión japonesa de China obligó a comunistas y nacionalistas a formar un Segundo Frente Unido para resistir al ocupante. Los comunistas, que combatían principalmente mediante la guerrilla rural, salieron políticamente fortalecidos del conflicto, mientras que los ejércitos de Chiang Kai-shek sufrían desgastes enormes en las batallas convencionales contra los japoneses. Terminada la Segunda Guerra Mundial, la guerra civil se reanudó, y en 1949 los comunistas lograron la victoria definitiva. El 1 de octubre de 1949, Mao proclamó desde Pekín la fundación de la República Popular China, poniendo fin al Siglo de la Humillación y reunificando el país.

Los primeros años de la República Popular estuvieron marcados por una intensa labor de transformación social: reforma agraria, campaña contra los contrarrevolucionarios, industrialización acelerada y establecimiento de la economía planificada. En 1953 se inició el Primer Plan Quinquenal, y en 1956 Mao lanzó la campaña Que florezcan cien flores, que invitaba a la crítica intelectual, aunque pronto fue seguida por el Movimiento Antiderechista de 1957, en el que unas 550.000 personas, mayoritariamente intelectuales y disidentes, fueron perseguidas.

Entre 1958 y 1962, Mao impulsó el Gran Salto Adelante, un programa de colectivización forzada y producción acelerada de acero que desorganizó la agricultura y generó una catastrófica hambruna cuya magnitud los historiadores estiman entre decenas de millones de muertos. Este fracaso lo apartó temporalmente del centro del poder. Pero en 1966 regresó con la Revolución Cultural, una campaña política que movilizó a las masas, especialmente a los jóvenes Guardias Rojos, contra los llamados elementos capitalistas y revisionistas dentro del partido y la sociedad. Durante una década, la Revolución Cultural sumió a China en el caos político, destruyó buena parte del patrimonio cultural del país y causó sufrimientos incalculables.

Mao murió en Pekín el 9 de septiembre de 1976. Tres años después, el partido oficial resumiría su legado con la fórmula de que había sido un setenta por ciento correcto y un treinta por ciento incorrecto. Su imagen sigue presidiendo la plaza de Tiananmén y su cuerpo permanece embalsamado en un mausoleo en el centro de Pekín, símbolo de una figura histórica cuya evaluación sigue siendo objeto de profundo debate entre historiadores, políticos y ciudadanos chinos y del mundo entero.

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