guerras

Humberto Ortega

Militar y político nicaragüense

6 min01/01/2024
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La historia de Nicaragua en el siglo XX no puede entenderse sin la figura de Humberto Ortega Saavedra, uno de los hombres que con mayor determinación contribuyeron a derrocar la dictadura de la familia Somoza y a construir, sobre sus ruinas, las instituciones militares del Estado sandinista. Guerrillero, estratega, político y, con el tiempo, reformador institucional, Humberto Ortega nació el 10 de enero de 1947 en La Libertad, un pueblo minero del departamento de Chontales, y falleció en 2024.

Su historia familiar es inseparable del contexto político nicaragüense. Su padre, Daniel Simeón Ortega Cerda, era maestro de profesión, y su madre, Lidia Albertina Saavedra Rivas, artista gráfica; ambos sostenían posiciones ideológicas de izquierda y eran opositores declarados al régimen de los Somoza. Esa formación política en el hogar se reforzó con la memoria de la persecución: en 1934, el padre de Humberto fue arrestado y maltratado por la Guardia Nacional por haber publicado una carta en la que criticaba las circunstancias del asesinato de Augusto César Sandino y el papel de Somoza García en ese crimen. Fue liberado a petición de familiares con influencia dentro de la propia Guardia, pero el episodio dejó una huella indeleble en la familia.

Un dato significativo es que el abuelo paterno de Humberto, el maestro Marco Antonio Ortega, fue miembro del Partido Conservador en los años veinte y docente del Instituto Nacional de Oriente de Granada, donde entre sus alumnos estuvo el que llegaría a ser el dictador Anastasio Somoza García, el fundador del clan familiar que gobernaría Nicaragua durante décadas. Esa ironía histórica —el maestro que enseñó al futuro opresor— ilustra la complejidad de las relaciones en la sociedad nicaragüense de aquella época.

La familia Ortega sufrió también tragedias personales. En La Libertad, las duras condiciones de vida de las zonas mineras se cobró la vida de dos de los hermanos de Humberto, Sigfrido y Germania, de tres y dos años respectivamente. En la década de 1950, la familia se trasladó a Managua, la capital, donde las condiciones de vida mejoraron y donde nació el hermano menor, Camilo Ortega Saavedra.

Con apenas quince años, en 1962, el joven Humberto fundó las Brigadas Sandinistas. Tres años después, en 1965, se integró formalmente en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, aunque ya en 1963 había participado en una protesta en Juigalpa y comenzaba a establecer vínculos con el FSLN. Dentro de la estructura de la organización, Humberto y otros miembros provenientes de las Brigadas Sandinistas fueron inicialmente etiquetados como representantes de «tendencias ultraizquierdistas» y suspendidos durante ocho meses por emprender acciones militares no autorizadas.

A pesar de esas tensiones iniciales, Humberto Ortega fue ascendiendo en la estructura del FSLN hasta convertirse en uno de los nueve miembros de la Dirección Nacional. Fue cofundador de la llamada tendencia tercerista, una corriente que apostaba por una estrategia de insurrección urbana y por la construcción de alianzas amplias, capaces de movilizar a sectores sociales más allá de la base guerrillera tradicional. Esta estrategia resultó determinante para el éxito de la revolución: es por eso que los estudiosos de la materia lo consideran el «mayor teórico» de la insurrección que derrocó a la dictadura somocista en julio de 1979.

Tras el triunfo de la revolución, Humberto Ortega fundó y se convirtió en el primer comandante en jefe del Ejército Popular Sandinista, y ejerció como ministro de Defensa de Nicaragua desde julio de 1979 hasta el 25 de abril de 1990. También era hermano de Daniel Ortega, el líder del FSLN y posteriormente presidente de Nicaragua, y de Camilo Ortega, guerrillero sandinista muerto en la lucha contra el somocismo.

Cuando el gobierno sandinista perdió las elecciones en 1990 y Violeta Chamorro asumió la presidencia, Humberto Ortega no abandonó su cargo de inmediato. Permaneció al frente del ejército hasta 1995, período en el que impulsó una transformación profunda de la institución, convirtiéndola en una fuerza moderna, despolitizada y profesional, alejada de su origen como brazo armado de un partido. Esa labor de reforma institucional es quizás su contribución más duradera a la Nicaragua posterior a la revolución.

También fundó el Instituto de Estudios del Sandinismo, hoy conocido como Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, con sede en la Universidad Centroamericana. Su fallecimiento en 2024 cerró el capítulo de una de las figuras más complejas y determinantes de la historia nicaragüense contemporánea.

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