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Guerra de Vietnam

Conflicto bélico en el marco de la Guerra Fría, entre Vietnam del Norte y Vietnam del Sur, desde 1955 hasta 1975

8 min01/01/2024
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Durante dos décadas, las selvas, arrozales y aldeas de Vietnam fueron el escenario de uno de los conflictos más prolongados, cruentos y políticamente transformadores de la segunda mitad del siglo XX. La guerra de Vietnam, también conocida como la Segunda Guerra de Indochina, enfrentó entre 1955 y 1975 al gobierno comunista de Vietnam del Norte —respaldado por China y la Unión Soviética— contra el gobierno de Vietnam del Sur y su principal aliado, Estados Unidos. El costo humano fue devastador: se calcula que murieron entre 966.000 y más de 3 millones de vietnamitas, mientras que Estados Unidos contabilizó 58.159 bajas y más de 1.700 desaparecidos en lo que se convirtió en su conflicto bélico más largo hasta la posterior guerra de Afganistán.

Los antecedentes del conflicto se remontan a la guerra de Indochina librada entre 1946 y 1954, en la que las fuerzas coloniales francesas combatieron contra el Viet Minh liderado por los comunistas. La mayor parte de la financiación del esfuerzo de guerra francés provino de Estados Unidos. Tras la derrota francesa de 1954, la Conferencia de Ginebra estableció la separación provisional de Vietnam en dos estados soberanos —Vietnam del Norte y Vietnam del Sur— y estipuló la celebración de un referéndum de reunificación un año después. Pero los dirigentes del Sur optaron por no celebrar esa votación, temiendo que la reunificación favoreciera al bando comunista, lo que llevó a Vietnam del Norte a iniciar infiltraciones de soldados en apoyo del Frente de Liberación Nacional, conocido popularmente como el Viet Cong.

Ante esa escalada, Estados Unidos, guiado por la doctrina Truman y la teoría del dominó —según la cual si un país caía ante el comunismo, los vecinos seguirían el mismo camino—, comenzó a enviar recursos económicos y asesores militares al Sur. El punto de inflexión decisivo llegó en 1964 con el incidente del golfo de Tonkín: un supuesto ataque de embarcaciones norvietnamitas a buques estadounidenses llevó al Congreso a aprobar una resolución que otorgó al presidente Lyndon B. Johnson autoridad para aumentar la presencia militar sin necesidad de una declaración de guerra formal.

Johnson lanzó entonces una campaña masiva de bombardeos sobre Vietnam del Norte e inició el envío de tropas de combate en cantidades sin precedentes: 184.000 soldados a finales de 1965 y 536.000 para finales de 1968. Las fuerzas estadounidenses desarrollaron una estrategia basada en la supremacía aérea y una aplastante potencia de fuego, realizando operaciones de búsqueda y destrucción en zonas rurales. Sin embargo, la guerrilla del Viet Cong demostró una capacidad de resistencia y adaptación que frustró repetidamente los intentos de pacificación del territorio.

El punto de quiebre psicológico llegó en enero de 1968 con la Ofensiva del Tet, cuando el ejército de Vietnam del Norte y el Viet Cong lanzaron ataques simultáneos sobre decenas de ciudades y bases militares del Sur, incluyendo la embajada estadounidense en Saigón. Aunque la ofensiva fue repelida y resultó una derrota táctica para los atacantes, convenció a amplios sectores de la opinión pública y del propio gobierno estadounidense de que la guerra era inganable. Las imágenes transmitidas por televisión conmocionaron a la sociedad estadounidense y encendieron el movimiento antibelicista que ya venía creciendo en los campus universitarios y las calles del país.

El sucesor de Johnson, Richard Nixon, adoptó a partir de 1969 la llamada vietnamización: una política destinada a transferir paulatinamente la responsabilidad de los combates al ejército survietnamita mientras las tropas estadounidenses se retiraban. En 1970, un golpe de Estado en Camboya desencadenó una invasión norvietnamita del territorio camboyano y una contrainvasión de Estados Unidos y Vietnam del Sur, ensanchando el conflicto hacia nuevos países e intensificando las protestas en casa. Cuatro estudiantes murieron en la Universidad de Kent cuando la Guardia Nacional abrió fuego contra manifestantes, convirtiéndose en otro símbolo del desgarro interno que provocaba la guerra.

Para 1972, la mayor parte de las tropas estadounidenses había abandonado Vietnam. En enero de 1973, los acuerdos de paz de París establecieron el cese al fuego y la retirada definitiva de las fuerzas estadounidenses. Pero los acuerdos se incumplieron casi de inmediato. Los combates entre el Norte y el Sur continuaron hasta que la Ofensiva de Primavera de 1975 culminó con la caída de Saigón el 30 de abril ante las fuerzas norvietnamitas. Ese momento —las escenas de helicópteros evacuando personas desde los tejados de la ciudad— quedó grabado como uno de los más icónicos del siglo.

En 1976, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur se reunificaron oficial y administrativamente como la República Socialista de Vietnam. El país quedó devastado: millones de muertos, infraestructura destruida, tierras contaminadas por el agente naranja y millones de personas desplazadas. Las bombas de racimo y las minas antipersonales siguieron cobrando víctimas durante décadas.

En Estados Unidos, la derrota generó el llamado síndrome de Vietnam, una profunda aversión pública a cualquier intervención militar en el exterior. Junto con el escándalo Watergate, la guerra contribuyó a una crisis de confianza institucional que transformó la política interna del país y redefinió la relación entre el gobierno, los medios de comunicación y la ciudadanía. La guerra de Vietnam sigue siendo uno de los episodios más estudiados, debatidos y recordados de la historia contemporánea, símbolo de las limitaciones del poder militar frente a la voluntad de resistencia de un pueblo.

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