Carles Rexach Cerdà nació en Barcelona el 13 de enero de 1947 y desde niño tuvo claro cuál sería su universo: el fútbol y, más concretamente, el Fútbol Club Barcelona. Con apenas doce años fue incorporado a la cantera azulgrana, iniciando una relación con el club que se extendería de manera ininterrumpida durante cuarenta y cuatro años, una cifra que no tiene parangón en la historia de la institución catalana y que por sí sola habla de la intensidad del vínculo entre el jugador y su club.
Su debut en el primer equipo llegó de la mano del entrenador Salvador Artigas en una fecha concreta: el 25 de abril de 1965, cuando Rexach contaba dieciocho años. El escenario fue el estadio El Sardinero de Santander, en un partido de Copa del Rey frente al Real Racing Club. El Barcelona se impuso con autoridad por un contundente 0-4, y Rexach no solo debutó sino que marcó el cuarto gol del encuentro, el primero de su carrera profesional. Pocos debuts pueden presumir de mayor impacto.
Durante la temporada 1965-66, Rexach alternó algunos compromisos con el primer equipo y participaciones más frecuentes en el CF Condal, el filial del Barcelona de aquella época. Sin embargo, su primer paso verdadero en la liga española no llegó hasta el 10 de septiembre de 1967, con veinte años de edad, en la primera jornada de la temporada 1967-68, disputada en Zaragoza. El Real Zaragoza venció al Barcelona por 3 a 2 en un partido donde Rexach marcó el primer gol de su equipo a los diez minutos de juego, dejando ya la impronta de un jugador capaz de desequilibrar.
Aquella temporada 1967-68 fue una revelación. Rexach disputó veintidós de los treinta partidos de liga, todos ellos de titular durante noventa minutos, y anotó un total de seis goles. Sus condiciones técnicas eran evidentes: extremo derecho veloz, de excelente dominio del balón, reconocido como un centrador preciso y un especialista en balones parados, especialmente en faltas y penaltis. Pronto fue considerado uno de los mejores extremos de Europa en su posición, aunque su figura siempre generó cierta controversia entre la afición. Si bien era valorado por su calidad y protegido por ser un futbolista catalán salido de la propia cantera, las críticas apuntaban a su irregularidad y a una falta de intensidad combativa que en determinados partidos resultaba frustrante.
El punto más alto de su faceta goleadora llegó en la temporada 1970-71, cuando conquistó el Trofeo Pichichi como máximo anotador de la Liga española, con diecisiete goles en veintinueve partidos. Fue un reconocimiento a una temporada brillante y lo situó definitivamente en la élite del fútbol continental. Al final de su carrera, sus números hablarían por sí solos: 449 partidos oficiales con el Barcelona, lo que lo ubica como el séptimo jugador con más apariciones en la historia del club, y 122 goles en competiciones oficiales, registro que le vale el noveno puesto en la tabla histórica de goleadores azulgranas.
En cuanto a los títulos, la mayor conquista de su etapa como jugador fue la Liga de la temporada 1973-74, un campeonato que coincidió con la llegada al club del holandés Johan Cruyff, figura absoluta que transformó el juego del equipo. Junto a Cruyff, Hugo Sotil y Asensi, Rexach fue parte de un equipo que dominó con autoridad y que sembró las bases de la identidad futbolística del Barcelona moderno. También participó activamente en el triunfo en la Recopa de Europa de 1979, disputada en Basilea, Suiza. La final fue dramática: el Barcelona se enfrentó al Fortuna Düsseldorf alemán y venció en la prórroga por 4 a 3. Rexach protagonizó un episodio que quedó grabado en la memoria colectiva: primero falló un penalti, y después se resarció marcando un gol que resultó decisivo para el triunfo.
El título que más veces levantó fue la Copa del Rey, que conquistó en cuatro ocasiones. En la final de 1978, donde el Barcelona derrotó a la Unión Deportiva Las Palmas por 3 a 1, Rexach fue el gran protagonista: anotó dos de los tres goles y fue distinguido como el mejor jugador del partido, una actuación que sintetizaba todo lo que podía ofrecer cuando estaba en su mejor nivel.
Rexach se retiró del fútbol activo en 1981, a los treinta y cuatro años, y el club le organizó un partido de homenaje de enorme significado, el 1 de septiembre de ese año, frente a la selección argentina, vigente campeona del mundo. El estadio del Barcelona se llenó para rendir tributo a uno de los suyos.
Pero su historia con el club no terminó ahí. Asumió funciones en el cuerpo técnico y durante ocho años, entre 1988 y 1996, fue el segundo entrenador y asistente de confianza de Johan Cruyff en el famoso Dream Team, el equipo que conquistó cuatro ligas consecutivas y la Copa de Europa de 1992. En 1997 se aventuró en el extranjero asumiendo el mando del Yokohama Flugels, en la primera división japonesa. Y entre 2001 y 2002 alcanzó la cima de su carrera técnica como entrenador del primer equipo del Barcelona, cerrando así un círculo perfecto. Cuarenta y cuatro años de vida azulgrana condensan la trayectoria de uno de los hombres más queridos y reconocibles de la historia del club catalán.


