tragedias

Atentado de Nueva Orleans de 2025

Ataque con embestida de vehículo en Estados Unidos el 1 de enero de 2025

7 min01/01/2024
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La madrugada del 1 de enero de 2025 debería haber sido, como cada año en Nueva Orleans, una noche de júbilo colectivo. Miles de personas se congregaban en el famoso Barrio Francés para despedir el año viejo y recibir el nuevo entre música, brindis y el calor propio de esa ciudad única del sur de los Estados Unidos. Sin embargo, lo que ocurrió alrededor de las 3:16 de la mañana en la intersección de Bourbon Street y Canal Street transformó la celebración en una tragedia de proporciones devastadoras.

Un hombre al volante de una camioneta irrumpió a toda velocidad entre la multitud que llenaba las calles, embistiendo a cientos de personas que festejaban el Año Nuevo. El vehículo recorrió una distancia considerable antes de detenerse, dejando un reguero de víctimas a su paso. Luego, el conductor descendió de la camioneta y abrió fuego contra los presentes antes de ser abatido por agentes de policía que respondieron con rapidez al lugar.

El saldo fue aterrador: 15 personas murieron y al menos 35 resultaron heridas, incluyendo dos agentes de la policía de Nueva Orleans alcanzados durante el enfrentamiento. Los heridos fueron distribuidos de urgencia entre cinco hospitales de la ciudad para recibir atención médica. En la camioneta, los investigadores encontraron una bandera del Estado Islámico, lo que desde el primer momento orientó la investigación hacia el terrorismo yihadista.

El perpetrador fue identificado como Shamsud-Din Bahar Jabbar, nacido el 26 de octubre de 1982 en Texas y residente en Pasadena, con residencia anterior en Beaumont. Tenía 42 años en el momento del ataque y era ciudadano estadounidense. Su historial delictivo previo era menor: un arresto en 2022 por pequeño robo y otro en 2005 por conducir con una licencia inválida, nada que pudiera anticipar la magnitud de la violencia que desataría.

Lo que sí llama la atención es la trayectoria vital de Jabbar antes del atentado. Sirvió durante diez años en el Ejército de los Estados Unidos como especialista en recursos humanos y tecnología de la información, fue enviado a Afganistán en 2009 y alcanzó el rango de sargento de personal, siendo dado de baja honorablemente. La transición de veterano a terrorista constituye uno de los aspectos más desconcertantes del caso.

En el plano personal, Jabbar había atravesado dos divorcios que le generaron serias dificultades económicas. Tenía dos hijas, de 20 y 15 años en el momento del ataque. Un hermano suyo declaró que se había convertido al islam a una edad temprana, y un amigo relató que, cuando retomaron el contacto por Facebook alrededor de 2017, lo notó mucho más apasionado con su fe. El esposo de una de sus exesposas refirió que Jabbar había mostrado un comportamiento errático en los meses previos al atentado.

El contexto de seguridad en Nueva Orleans aquella noche era de alta tensión, aunque no lo suficiente. La ciudad había desplegado medidas adicionales para los festejos de Año Nuevo, que también incluían celebraciones LGBT en Bourbon Street y la inminente celebración del Sugar Bowl, uno de los partidos más importantes del fútbol americano universitario, programado para la tarde del 1 de enero en el Louisiana Superdome entre los Georgia Bulldogs y los Notre Dame Fighting Irish. Las autoridades habían empleado drones sobre el Barrio Francés como medida preventiva.

Sin embargo, existía una vulnerabilidad estructural crítica: el sistema de bolardos diseñado para impedir el acceso de vehículos a Bourbon Street estaba siendo mejorado en ese momento, y las barricadas de acero que debían proteger la calle no estaban en posición cuando ocurrió el ataque, según relataron testigos y videos de la escena. Irónicamente, en un memorando del gobierno municipal redactado en 2017, ya se había advertido sobre el riesgo específico de ataques con vehículos en el Barrio Francés.

Las agencias federales de inteligencia también habían enviado avisos previos a las policías locales sobre posibles ataques con vehículos durante las festividades de fin de año. Que esas advertencias no se tradujeron en una protección efectiva es una de las preguntas más incómodas que dejó el atentado.

La agente especial asistente del FBI en Nueva Orleans, Althea Duncan, indicó desde temprano que los investigadores no creían que Jabbar hubiera actuado en solitario. Videos de vigilancia mostraban a varias personas colocando posibles dispositivos explosivos en la zona antes del ataque con el vehículo, lo que reforzaba la hipótesis de que existía algún nivel de coordinación. La investigación se amplió para identificar a posibles cómplices o colaboradores.

El atentado de Nueva Orleans de 2025 se convirtió en uno de los episodios de terror más letales ocurridos en suelo estadounidense en años recientes. Generó un intenso debate sobre la eficacia de los protocolos antiterroristas en eventos masivos, la detección temprana de radicalización entre veteranos militares y los estándares de seguridad en espacios públicos de alta concurrencia durante celebraciones festivas.

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