tragedias

Atentado de Estambul de 2017

Atentado terrorista

5 min01/01/2024
Anúncio

En la madrugada del 1 de enero de 2017, cuando el año nuevo apenas comenzaba a desplegarse sobre Estambul, la ciudad fue golpeada por uno de los ataques terroristas más letales de su historia reciente. El objetivo elegido no fue un lugar cualquiera: el club nocturno Reina, ubicado en el selecto barrio de Ortaköy, en el distrito de Beşiktaş, era un local de lujo frecuentado por la alta sociedad turca y por ciudadanos extranjeros. Aquella noche, cerca de 600 personas festejaban el inicio del año cuando un hombre armado se abrió paso entre la multitud a sangre y fuego.

El ataque comenzó a la 1:15 de la madrugada. El agresor, armado con un rifle AK-47, mató primero a un oficial de policía que custodiaba la entrada y a un transeúnte que se encontraba en las inmediaciones, antes de irrumpir en el interior del club y continuar la masacre. Según los informes, disparó más de 180 balas en el transcurso de apenas siete minutos, empleando granadas aturdidoras para facilitar la recarga de su arma y dificultar cualquier intento de resistencia por parte de las víctimas.

Los testimonios de los sobrevivientes describieron escenas de pánico absoluto. Varias personas saltaron a las aguas del Bósforo para escapar del tiroteo, prefiriendo enfrentar el frío y la oscuridad del estrecho antes que permanecer atrapadas en el interior del local. Otros buscaron refugio donde podían, mientras los disparos continuaban resonando en el interior del club iluminado por las luces de fiesta que habían comenzado la noche con alegría.

Al final del ataque, el agresor se dirigió hacia la cocina del establecimiento, donde se cambió de ropa para fundirse con la multitud en huida y escapar de la escena. Dejó el arma en el lugar. Las autoridades turcas confirmaron que el tirador huyó y continuó prófugo durante días, con un operativo policial en marcha para dar con su paradero.

El balance final fue de 39 personas muertas, incluyendo el policía que custodiaba la entrada, y al menos 70 heridas. Entre los fallecidos había ciudadanos de diversas nacionalidades, lo que convirtió el atentado en un asunto de repercusión internacional. La policía montó un cordón de seguridad alrededor del club nocturno y el gobierno turco ordenó un apagón temporal de los medios de comunicación, alegando razones de seguridad y orden público.

El Estado Islámico se adjudicó la autoría del ataque en una declaración que describía al perpetrador como un soldado del grupo que había atacado uno de los clubes nocturnos más concurridos durante las festividades que los yihadistas consideran apóstatas. La organización fue más allá del habitual comunicado de reivindicación y afirmó que el ataque se enmarcaba en la continuación de sus operaciones contra Turquía, a quien acusaba de combatir a musulmanes mediante ataques aéreos y de artillería en Siria. La declaración, no obstante, no especificaba si el ataque había sido organizado directamente por el EI o si simplemente había inspirado al atacante.

El perpetrador fue identificado el 17 de enero de 2017, cuando Abdulkadir Masharipov fue arrestado por las autoridades turcas, dieciséis días después del atentado. Fuentes de inteligencia apuntaron a que el tirador tenía experiencia en combate y habría peleado anteriormente en Siria, lo que explicaba la precisión y la frialdad con la que llevó a cabo el ataque.

El atentado no ocurrió en el vacío. Estambul atravesaba entonces un período de extrema tensión terrorista. El 28 de junio de 2016 el Aeropuerto Internacional Atatürk había sido escenario de un ataque que dejó 48 muertos, y el 10 de diciembre del mismo año un atentado con bomba en las inmediaciones del estadio Vodafone Arena cobró la vida de 44 personas, entre ellas numerosos policías. Ante esta ola de violencia, las autoridades habían desplegado 17.000 agentes de policía en la ciudad para los festejos de fin de año, y el propietario del club Reina había incrementado las medidas de seguridad en los diez días anteriores al ataque tras recibir supuestas advertencias de los servicios de inteligencia estadounidenses, si bien la embajada de los Estados Unidos posteriormente negó haber proporcionado tal información.

En respuesta al atentado, el Ejército turco lanzó ataques contra posiciones del Estado Islámico en la ciudad siria de Al-Bab, donde se afirmó que 22 personas murieron en las operaciones. La respuesta militar ilustraba la tensión que vivía Turquía en ese período, atrapada entre la lucha contra el terrorismo yihadista y su complicada participación en el conflicto sirio.

El atentado del club Reina se convirtió en uno de los episodios más dolorosos de la historia contemporánea de Estambul, una ciudad que en ese período acumuló golpe tras golpe, y que debió enfrentar la dura realidad de ser blanco de grupos que veían en ella un símbolo de la modernidad y de los valores que querían destruir.

Anúncio
Anúncio

Coming soon to the World in Stories app

Audio, offline download, no ads and more.

Learn about Premium

Related Stories