Andrew Yang nació el 13 de enero de 1975 en Schenectady, Nueva York, en el seno de una familia de inmigrantes taiwaneses que ejemplificaba de manera casi paradigmática el relato del éxito académico y profesional en Estados Unidos. Sus padres se habían conocido mientras cursaban estudios de posgrado en la Universidad de California en Berkeley, y tanto el padre, doctor en física con más de 69 patentes registradas a lo largo de su carrera en laboratorios de IBM y General Electric, como la madre, máster en estadística reconvertida en artista, transmitieron a sus hijos una mezcla inusual de rigor intelectual y sensibilidad creativa.
Criado en un entorno familiar que valoraba profundamente la educación, Yang transitó por la escuela con naturalidad y siguió el camino trazado por su familia hacia la formación universitaria de élite. Se graduó en la Facultad de Derecho de Columbia en 1999 y comenzó su carrera profesional como abogado corporativo en Davis Polk y Wardwell, una de las firmas más prestigiosas de Nueva York. Sin embargo, el mundo del litigio corporativo no tardó en resultarle estrecho. En el año 2000 abandonó la firma para lanzar Stargiving.com, un sitio web que pretendía conectar la recaudación de fondos filantrópicos con la popularidad de las celebridades. El proyecto atrajo algo de capital inicial pero cerró en 2001, una experiencia que Yang procesaría como una lección sobre las diferencias entre la promesa y la ejecución en el ecosistema emprendedor.
Lejos de desanimarse, Yang encontró su siguiente oportunidad en el sector de la salud, donde se incorporó como vicepresidente y tercer empleado de MMF Systems, Inc., una empresa de software médico. Cuatro años después dio un nuevo giro y se unió a Manhattan Prep, una pequeña empresa de preparación de exámenes fundada por su amigo Zeke Vanderhoek. En 2006 asumió la dirección ejecutiva del negocio, que en ese momento se concentraba principalmente en la preparación del examen GMAT. Bajo su liderazgo, la compañía se expandió de cinco a 69 ubicaciones en todo el país y fue adquirida por Kaplan en diciembre de 2009. Yang renunció a la presidencia a principios de 2012, pero ese período le había proporcionado algo más valioso que el éxito comercial: una comprensión íntima de cómo la educación y la preparación podían convertirse en vectores de movilidad social.
En 2011 fundó Venture for America, una organización sin fines de lucro destinada a conectar a jóvenes universitarios con startups en ciudades de crecimiento económico moderado como Detroit, Baltimore o New Orleans, con el objetivo de estimular el ecosistema emprendedor fuera de los grandes centros costeros. La iniciativa le granjeó reconocimiento nacional y fue incluida entre los programas destacados por la administración federal. Durante este período también se consolidó como pensador y escritor: publicó Smart People Should Build Things por HarperCollins y luego The War on Normal People por Hachette Book Group, un libro en el que diseccionaba con datos y argumentos el fenómeno de la automatización y su impacto sobre los mercados laborales.
En noviembre de 2017 dio el salto que nadie anticipaba: anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos en las primarias demócratas de 2020. Al principio pocos lo tomaron en serio. Yang era un empresario sin trayectoria política, sin nombre reconocible a escala nacional y con recursos limitados. Pero su campaña atrapó la atención pública a través de una combinación de claridad conceptual y propuestas heterodoxas. El eje central de su plataforma era el llamado Dividendo de la Libertad: una renta básica universal de 1.000 dólares mensuales para cada ciudadano estadounidense mayor de 18 años, concebida como respuesta al desplazamiento laboral que la automatización estaba generando en sectores como el transporte, la manufactura y los servicios.
La propuesta, que en otros contextos políticos habría sido descartada como utópica, resonó con una amplitud sorprendente. Yang participó en numerosos debates demócratas y su base de seguidores, los llamados Yang Gang, creció de forma orgánica en redes sociales con una energía que las campañas más establecidas tardaron en comprender. Se le atribuye el mérito de haber popularizado el concepto de la renta básica incondicional en el debate político estadounidense de una manera que ningún candidato anterior había logrado. Sin embargo, tras las primarias de Nuevo Hampshire en febrero de 2020, Yang anunció su retirada de la carrera presidencial.
El ciclo político no lo devolvió a la vida privada. El 14 de enero de 2021 anunció su candidatura a la alcaldía de Nueva York con el respaldo del congresista demócrata Ritchie Torres. Su plataforma local replicó el enfoque de su campaña presidencial: lucha contra la pobreza, renta básica para los residentes de la ciudad y un plan de recuperación económica post-pandemia. La candidatura fue objeto de críticas que no venían solo de sus rivales políticos: Yang fue cuestionado por no haber votado nunca en las elecciones municipales neoyorquinas pese a llevar veinticinco años viviendo en la ciudad, y también por haber abandonado Manhattan durante gran parte de 2020 para refugiarse con su familia en una segunda residencia en el norte del estado durante la pandemia de COVID-19.
Andrew Yang vive en Manhattan con su esposa Evelyn y sus dos hijos. Su trayectoria combina el pragmatismo del emprendedor con la ambición intelectual del reformador, y su irrupción en la política nacional dejó una huella duradera en el vocabulario del debate económico estadounidense contemporáneo.

