tragedias

Derribo del Ilyushin Il-76 de la Fuerza Aérea de Rusia de 2024

El 24 de enero de 2024, a las 11:15 de la mañana (hora de Moscú), en el óblast de Bélgorod

6 min01/01/2024
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En la mañana del 24 de enero de 2024, a las 11:15 hora de Moscú, un avión de transporte militar Il-76 de la Fuerza Aérea de Rusia se precipitó a tierra en el óblast de Bélgorod, cerca de la ciudad de Yablónovo. El siniestro, que tuvo lugar en pleno contexto de la invasión rusa de Ucrania iniciada en febrero de 2022, no fue un accidente ordinario: se convirtió de inmediato en un episodio de intensa controversia internacional, con versiones contradictorias entre Moscú y Kiev que complicaron la reconstrucción de lo ocurrido.

El avión involucrado era un Ilyushin Il-76, un robusto cuatrimotor de transporte militar con capacidad para transportar hasta 140 pasajeros o 47 toneladas de carga. El aparato estaba registrado con la matrícula RA-78830 y había entrado en servicio en 1990, siendo operado por el 117.º Regimiento de Aviación de Transporte Militar, cuya base principal se encuentra en el aeródromo de Oremburgo. Según las autoridades rusas, el avión había despegado desde la base aérea de Chkalovsky, cerca de Moscú, con destino a la región de Bélgorod.

El Ministerio de Defensa de Rusia informó de manera categórica que a bordo viajaban 74 personas. De ellas, 65 eran soldados ucranianos hechos prisioneros de guerra que supuestamente iban a ser intercambiados por prisioneros rusos en un puesto fronterizo cercano a Kolotilovka, a unos 100 kilómetros al oeste de la ciudad de Bélgorod. Además de los prisioneros, el avión transportaba seis tripulantes rusos y tres militares encargados de escoltarlos. Según la versión de Moscú, el derribo ocurrió cuando el aparato fue interceptado por misiles lanzados desde el área de la localidad de Liptsy, en la región ucraniana de Járkov.

La reacción de las autoridades ucranianas fue marcadamente diferente. Fuentes cercanas al Ministerio de Defensa de Kiev habrían confirmado que el avión fue derribado durante el despegue, sin proporcionar detalles adicionales. Sin embargo, las Fuerzas Armadas ucranianas negaron haber sido informadas de antemano sobre el vuelo, acusando a Rusia de haber creado una campaña de desinformación al alegar que el avión transportaba prisioneros. Kiev señaló que los aviones de transporte militar rusos que operan cerca de la frontera son objetivos militares legítimos.

La polémica se intensificó cuando el diputado de la Duma Estatal rusa Evgueni Popov afirmó que la inteligencia militar ucraniana había recibido un aviso sobre el vuelo quince minutos antes de que despegara, información que habría sido negada por las autoridades ucranianas. Medios afines al gobierno ruso sostuvieron que el aparato transportaba misiles para sistemas antiaéreos S-300, lo que contradecía la versión oficial de que a bordo viajaban prisioneros de guerra.

Un video difundido en redes sociales mostró cómo el avión caía en espiral hacia el suelo antes de impactar con una potente explosión que generó una gran bola de fuego y columnas de humo visibles desde kilómetros de distancia. La brutalidad de las imágenes conmocionó a la opinión pública internacional y añadió urgencia a las demandas de investigación independiente.

El 25 de enero, la agencia rusa RIA Novosti informó que los servicios de emergencia habían localizado las cajas negras del avión y las habían entregado a los investigadores. Sin embargo, una fuente de la inteligencia ucraniana declaró a la cadena CNN que en el lugar del siniestro solo se habían recuperado cinco cuerpos, y que no existían evidencias visuales de que hubiera más víctimas, lo que alimentó las dudas sobre si realmente había prisioneros a bordo.

Las implicaciones jurídicas del incidente también se desarrollaron con rapidez. El 25 de enero, el Servicio de Seguridad de Ucrania abrió un proceso penal en virtud del artículo sobre violación de las leyes y costumbres de la guerra. Por su parte, el Comité de Investigación de Rusia inició una causa penal por ataque terrorista, señalando que el avión había sido atacado desde territorio ucraniano. La Organización de las Naciones Unidas, por medio de su secretaria general adjunta Rosemary DiCarlo, declaró que la ONU no estaba en condiciones de verificar los informes ni las circunstancias exactas del siniestro.

Pese a las tensiones generadas, el 31 de enero de 2024 el Ministerio de Defensa de Rusia anunció que se había completado un intercambio de prisioneros con Ucrania en el que participaron 195 combatientes rusos liberados. El presidente ucraniano Volodimir Zelenski afirmó por su parte que habían sido liberados 207 ciudadanos ucranianos. El siniestro del Il-76 quedó así inscrito en la larga y dolorosa historia de los intercambios de prisioneros durante el conflicto, un recordatorio de la terrible complejidad humanitaria de una guerra que no cesa.

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