brasil

Zumbi dos Palmares

Líder del quilombo Palmares

7 min01/01/2024
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En los montes cubiertos de vegetación densa que se extendían por el interior de la antigua Capitanía de Pernambuco, en el territorio que hoy corresponde al estado de Alagoas, existió durante gran parte del siglo XVII una de las comunidades de resistencia más extraordinarias de la historia americana. El Quilombo dos Palmares fue una república, o reino según la interpretación de algunos historiadores, formada por esclavos negros que habían logrado escapar de las fazendas brasileñas. Su extensión llegó a ser comparable al tamaño de Portugal, y su existencia desafió durante décadas el dominio colonial portugués. El último y más célebre de sus líderes fue Zumbi dos Palmares, cuya vida y muerte se convirtieron en símbolo permanente de la resistencia afrobrasileña.

Zumbi nació libre en Palmares hacia 1655, probablemente en el seno de una familia de la élite local. Sin embargo, cuando tenía alrededor de seis años fue capturado por esclavistas portugueses, arrancado de su comunidad de origen e introducido en el sistema de esclavitud que sustentaba la economía colonial. Alrededor de 1670, siendo aún adolescente, Zumbi logró escapar de la esclavitud y a sus quince años regresó al lugar donde había nacido, aunque los detalles de sus primeros años de vida siguen siendo escasos e imprecisos en los registros históricos. Algunas teorías antiguas afirmaban que durante ese periodo había sido bautizado en el catolicismo e instruido en latín y portugués por un clérigo, pero la historiografía actual no ha encontrado pruebas que sustenten esa versión, y resulta además muy dudoso que sus captores hubieran proporcionado instrucción alguna a un esclavo.

Lo que sí resulta indiscutible es que desde muy joven Zumbi se destacó por su destreza física, su astucia y su capacidad estratégica. A sus veinte años ya era reconocido como un combatiente respetable. En 1675, durante un ataque de los colonos portugueses contra uno de los mocambos del quilombo, el poblado fue tomado temporalmente, pero Zumbi lideró la recuperación del territorio con su tropa, aumentando su fama de guerrero invencible.

Su momento decisivo llegó en 1678, cuando el gobernador de la Capitanía de Pernambuco, agotado por los largos años de conflicto contra Palmares, se acercó al líder reconocido del quilombo, Ganga Zumba, con una propuesta de paz. Los portugueses ofrecían la libertad de todos los esclavos nacidos en Palmares, los quilombolas, a cambio de que reconocieran la autoridad de la Corona portuguesa. Ganga Zumba aceptó la oferta, pero Zumbi se negó rotundamente a someterse a esas condiciones. Veía en la propuesta una trampa que obligaría a la élite del quilombo a renunciar a sus derechos y costumbres, y no estaba dispuesto a entregar lo que habían construido con tanto sacrificio. Desafió abiertamente el liderazgo de Ganga Zumba y se proclamó líder de quienes permanecerían en Palmares para continuar la resistencia. Ganga Zumba, ya instalado en Cucaú bajo los términos acordados, murió asesinado en 1680 por un partidario de Zumbi, sellando así el fin de cualquier posibilidad de conciliación.

Durante los años siguientes, los portugueses intentaron negociar con Zumbi en múltiples ocasiones sin obtener siquiera respuesta. El nuevo líder continuó fortaleciendo las defensas del quilombo y organizando la resistencia contra las expediciones militares enviadas para destruirlo. Pero el cerco se fue estrechando. En 1693, el gobernador de Pernambuco Caetano de Melo e Castro contrató al bandeirante paulista Domingos Jorge Velho para organizar una campaña militar definitiva contra Palmares. Las operaciones comenzaron a finales de ese mismo año con una violencia extraordinaria.

El 6 de febrero de 1694, la capital del quilombo, el mocambo de Macaco, fue destruida. Zumbi logró escapar herido, pero su situación era cada vez más desesperada. La traición llegó de la mano de uno de los suyos: el ex esclavo Antonio Soares denunció a los portugueses el escondite donde Zumbi se refugiaba, probablemente en algún lugar de la Sierra Dois Irmãos de Alagoas. El capitán Furtado de Mendonça lo sorprendió en su reducto el 20 de noviembre de 1695, y Zumbi murió en la emboscada. Los portugueses le cortaron la cabeza, la salaron y la llevaron ante el gobernador Caetano de Melo e Castro. En Recife fue expuesta públicamente en la plaza como demostración de que Zumbi era mortal, buscando desmentir la creencia popular que lo consideraba inmortal. El gobernador informó al rey de Portugal el 14 de marzo de 1696 que había ordenado colocar la cabeza en un poste en el lugar más público de la plaza para satisfacer a los ofendidos.

La muerte de Zumbi no suprimió su legado, sino que lo proyectó hacia el futuro. Su nombre, que en lengua quimbundo significa duende o espíritu, pasó a representar la resistencia insobornable contra la opresión. En Brasil, el 20 de noviembre fue declarado Día de la Conciencia Negra en su memoria, una fecha que se convirtió en feriado nacional y que cada año recuerda tanto la lucha de Zumbi como la de todos los afrobrasileños que resistieron la esclavitud a lo largo de más de tres siglos.

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