Salmon Portland Chase nació el 13 de enero de 1808 en Cornish, New Hampshire, en el seno de una familia que combinaba la austeridad del puritanismo yanqui con el sentido del servicio público. Murió el 7 de mayo de 1873, después de una carrera política y jurídica que lo llevó desde los estrados de Cincinnati hasta la presidencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. A lo largo de su vida, Chase fue Gobernador de Ohio, senador por Ohio, Secretario del Tesoro y sexto Presidente de la Corte Suprema, una acumulación de cargos que muy pocos estadounidenses han alcanzado.
La infancia de Chase estuvo marcada por la muerte prematura de su padre, Itamar Chase, fallecido en 1817 cuando el pequeño Salmon tenía apenas nueve años. La madre, Janet Ralston, quedó a cargo de diez hijos con recursos escasos. Entre 1820 y 1824, el joven Salmon vivió en Ohio con su tío materno, el obispo Philander Chase, figura prominente de la Iglesia Protestante Episcopal en el oeste americano. Otro tío suyo, el senador Dudley Chase de Vermont, completaba el cuadro de una familia con sólidas conexiones en la vida pública.
Chase cursó estudios en las escuelas de Windsor y Worthington, y en la Universidad de Cincinnati antes de ingresar en el Dartmouth College, del que se graduó en 1826. Durante su estancia en Dartmouth fue también profesor en la Academia de Royalton, en Vermont, y fue admitido en la Fraternidad Alpha Delta Phi y en la sociedad Phi Beta Kappa. Luego se trasladó al Distrito de Columbia, donde estudió derecho con William Wirt, el Procurador General de los Estados Unidos, y continuó ejerciendo la docencia. Fue admitido en el colegio de abogados en 1829.
Establecido en Cincinnati, Chase se labró rápidamente una reputación como abogado abolicionista en una ciudad cuyas relaciones comerciales con el sur esclavista inclinaban la opinión pública hacia la tolerancia con la institución de la esclavitud. La muerte de su primera esposa, Katherine Jane Garmiss, en 1835, apenas un año después de su boda en marzo de 1834, operó en él una transformación espiritual que lo llevó a comprometerse con causas sociales, entre ellas la abolición de la esclavitud.
El evento que consolidó su adhesión al movimiento antiesclavista fue el ataque a la imprenta de James G. Birney durante los Disturbios de Cincinnati de 1836. Chase se asoció entonces abiertamente con el movimiento abolicionista, participó en la Unión Americana de Escuela Dominical y comenzó a defender jurídicamente a los esclavos fugitivos capturados en Ohio bajo la Ley de Esclavos Fugitivos de 1793. Por esa defensa sistemática, sus adversarios le apodaron con sarcasmo el procurador de los esclavos fugados, un título que Chase asumió como un honor.
Su argumento jurídico más elaborado fue el de que la esclavitud era una institución local, no nacional, que solo podía existir en virtud de la legislación positiva de un estado. Según esta tesis, cuando un esclavo abandonaba la jurisdicción del estado donde la esclavitud era legal, recuperaba de pleno derecho su condición de hombre libre, porque la ley que lo hacía esclavo no tenía vigencia fuera de ese territorio. Aunque el Tribunal Supremo rechazó sus argumentos en el caso Jones v. Van Zandt, confirmando la condena de John Van Zandt, la lógica jurídica de Chase siguió siendo influyente en los debates sobre la esclavitud.
Chase acuñó el lema del Partido del Suelo Libre: "Suelo libre, mano de obra libre, hombres libres", una consigna que sintetizaba la aspiración de frenar la expansión de la esclavitud hacia los territorios del oeste. También elaboró la llamada tesis de la conspiración de la potencia negrera, según la cual los esclavistas del sur habían montado una conspiración sistemática para controlar el gobierno federal y bloquear el progreso de la libertad en los Estados Unidos. Esta teoría, que algunos historiadores han estudiado con detenimiento, capturó la imaginación de una parte significativa del norte.
Como Secretario del Tesoro en el gobierno de Abraham Lincoln, Chase introdujo reformas de enorme trascendencia: creó el primer sistema de papel moneda federal, los llamados greenbacks o billetes verdes, e impulsó la creación de un sistema bancario nacional, ambas medidas en el contexto de la necesidad financiera urgente que imponía la Guerra de Secesión. Estas reformas cambiaron de manera permanente la arquitectura financiera de los Estados Unidos.
Como sexto Presidente del Tribunal Supremo entre 1864 y 1873, Chase presidió el juicio del Senado contra el presidente Andrew Johnson en 1868, el primer proceso de destitución presidencial en la historia de los Estados Unidos. Johnson fue absuelto por un solo voto de diferencia, y la dirección de Chase durante el juicio fue elogiada por su imparcialidad.
Murió el 7 de mayo de 1873, a los sesenta y cinco años, después de una carrera que abarcó casi todas las dimensiones de la vida pública estadounidense. Su efigie apareció en los billetes de dólar del Tesoro, y el estado de Ohio honró su memoria con monumentos y denominaciones que perviven hasta hoy.


