Ruth Wilson nació el 13 de enero de 1982 en Ashford, condado de Kent, en el sureste de Inglaterra, y creció junto a sus tres hermanos en Shepperton, Surrey, una localidad que durante décadas ha estado estrechamente ligada a la industria cinematográfica británica gracias a la presencia de los célebres estudios de cine. Nadie en su infancia habría imaginado que esa chica reservada que asistía a la Notre Dame School y luego al Esher College terminaría siendo una de las actrices inglesas más reconocidas de su generación, aunque las semillas de esa trayectoria estaban presentes desde muy pronto.
Durante su adolescencia, Ruth trabajó como modelo, actividad que le proporcionó una primera experiencia ante la cámara y el ojo ajeno. Sin embargo, su verdadera vocación apuntaba en otra dirección. Se matriculó en la Universidad de Nottingham, donde estudió Historia y se graduó en 2003, pero fue su participación en las producciones del New Theatre universitario lo que terminó de definir su camino. En julio de 2005 se graduó en la prestigiosa London Academy of Music and Dramatic Art, institución cuyo nombre es prácticamente sinónimo de excelencia actoral en el mundo de habla inglesa. Poco después de su graduación, participó en la fundación de Hush Productions, señal de que desde el principio concebía su trabajo artístico con una dimensión también empresarial y creativa.
En cuanto a sus raíces familiares, Ruth Wilson es nieta del novelista y funcionario de los servicios de inteligencia Alexander Wilson, figura que perteneció al MI6 y cuya vida secreta fue descubierta por su familia mucho después de su muerte, revelando un pasado novelesco que bien podría haber servido de argumento para una de las series en las que Ruth brillaría años más tarde.
El primer capítulo de su carrera profesional se desarrolló en televisión. Antes de obtener el papel que la haría famosa, Ruth apareció en la comedia Suburban Shootout, rodando episodios entre 2005 y 2007. En ese mismo periodo participó en una versión de Marple para la ITV y en Capturing Mary, la emotiva producción de Stephen Poliakoff para la BBC. En 2006 llegó el punto de inflexión definitivo: el papel protagonista en la miniserie de la BBC Jane Eyre, adaptación de la inmortal novela de Charlotte Brontë. Su interpretación de la institutriz apasionada y de voluntad inquebrantable fue aclamada por la crítica y le valió una nominación al BAFTA como mejor actriz y otra al Globo de Oro en 2008, consolidándola de golpe como una actriz de primer orden.
En 2007, Ruth se adentró en el teatro con el papel de Tanya en la obra Filisteos, de Gorki, en el National Theatre de Londres, donde estuvo en escena de mayo a agosto. En 2010 volvió al escenario con la obra A Streetcar Named Desire, que le valió el Premio Laurence Olivier a la mejor actriz secundaria, uno de los galardones más distinguidos del teatro británico. Ese mismo año regresó a la televisión con un papel que se convertiría en otro de sus registros más celebrados: el de Alice Morgan en Luther, la serie policial de la BBC protagonizada por Idris Elba. Alice, un personaje de inteligencia perturbadora y amoralidad fascinante, le permitió explorar registros oscuros y complejos con una precisión que dejó huella en los espectadores y generó una expectación enorme alrededor de cada nueva temporada del programa.
En 2009 también protagonizó la miniserie de ciencia ficción The Prisoner, de seis episodios, ampliando su versatilidad hacia géneros distintos del drama de época o el thriller policial. Pero el reconocimiento más emblemático de su carrera internacional llegó con la serie The Affair, en la que a partir de 2014 interpretó el personaje de Allison Bailey, una mujer envuelta en un apasionado y destructivo adulterio cuyas repercusiones se examinaban desde distintos puntos de vista narrativos. La interpretación le valió el Globo de Oro a la mejor actriz en serie de drama en enero de 2015, distinción que certificó que Ruth Wilson había cruzado el Atlántico para instalarse entre las figuras más admiradas de la televisión anglosajona.
Ruth Wilson es de esas actrices que eluden la repetición: cada papel en su carrera aporta algo nuevo, ya sea en las coordenadas del carácter, en el género narrativo o en el medio. Su trayectoria, que combina teatro clásico, miniseries de prestigio y producciones de gran audiencia, la coloca en esa categoría poco frecuente de intérpretes que son igualmente creíbles ante las cámaras de televisión y sobre los escenarios más exigentes de Londres. En un oficio que exige reinventarse constantemente, ella ha demostrado una y otra vez que la versatilidad, cuando se combina con talento y rigor, no tiene techo.