Una inundación es la ocupación por parte del agua de zonas que habitualmente están libres de esta, por desbordamiento de ríos, torrentes o ramblas, por lluvias torrenciales, deshielo, por subida de las mareas por encima del nivel habitual, por maremotos, huracanes, entre otros.
Las inundaciones fluviales son procesos naturales que se han producido periódicamente y que han sido la causa de la formación de las llanuras en los valles de los ríos, tierras fértiles, vegas y riberas, donde normalmente se ha desarrollado la agricultura. Diversos estudios científicos demuestran que el cambio climático está alterando la localización, frecuencia y gravedad de las inundaciones.
En las zonas costeras los embates del mar han servido para modelar las costas y crear zonas pantanosas como humedales y lagunas que, tras su ocupación antrópica, se han convertido en zonas vulnerables.[cita requerida]
La inundación puede ocurrir como un desbordamiento de agua de cuerpos de agua, como un río, lago u océano, en el que el agua rebasa o rompe diques, lo que hace que parte de esa agua escape de sus límites habituales, o puede ocurrir debido a una acumulación de agua de lluvia en suelo saturado en una inundación superficial. Si bien el tamaño de un lago u otro cuerpo de agua variará con los cambios estacionales en las precipitaciones y el derretimiento de la nieve, es poco probable que estos cambios de tamaño se consideren significativos a menos que inunden la propiedad o ahoguen a los animales domésticos.
Las inundaciones también pueden ocurrir en los ríos cuando el caudal excede la capacidad del cauce del río, particularmente en las curvas o meandros de la vía fluvial. Las inundaciones a menudo causan daños a hogares y negocios si se encuentran en las llanuras naturales aluviales de los ríos. Si bien los daños causados por las inundaciones fluviales pueden eliminarse alejándose de los ríos y otros cuerpos de agua, la gente ha vivido y trabajado tradicionalmente junto a los ríos porque la tierra suele ser plana y fértil y porque los ríos facilitan los viajes y el acceso al comercio y la industria. Las inundaciones pueden tener consecuencias secundarias además de daños a la propiedad, como el desplazamiento a largo plazo de los residentes y la creación de una mayor propagación de enfermedades transmitidas por el agua y mosquitos.
Las inundaciones están causadas por muchos factores o por una combinación de cualquiera de ellos: precipitaciones intensas y prolongadas (concentradas localmente o en toda una cuenca hidrográfica), deshielo muy acelerado, vientos fuertes sobre el agua, mareas altas inusuales, tsunamis o fallo de presas, diques, estanques de retención u otras estructuras que retenían el agua. Las inundaciones pueden verse agravadas por el aumento de la superficie impermeable o por otros riesgos naturales, como los incendios forestales, que reducen la vegetación capaz de absorber las precipitaciones.
Cuando llueve, parte del agua queda retenida en estanques o en el suelo, otra parte es absorbida por la hierba y la vegetación, otra parte se evapora y el resto se desplaza por la tierra en forma de escorrentía superficial. Las inundaciones se producen cuando los estanques, lagos, cauces de ríos, el suelo y la vegetación no pueden absorber toda el agua. Esto se ha visto agravado por actividades humanas como la desecación de humedales que almacenan grandes cantidades de agua de forma natural y la construcción de superficies pavimentadas que no absorben agua, por lo que el agua se escurre por la tierra en cantidades que no pueden ser transportadas por los cauces de los arroyos ni retenidas en estanques naturales, lagos y embalses artificiales.
El calentamiento global está provocando alteraciones climáticas cada vez más extremas, lo que eleva el riesgo de inundaciones. En muchas partes del mundo, se espera que las lluvias sean más intensas y abundantes, lo que podría generar un aumento tanto en la frecuencia como en la gravedad de estos eventos extremos. Las temperaturas globales más cálidas se correlacionan con lluvias más intensas y sostenidas, que son la principal causa de las inundaciones continentales, al provocar más humedad.
En el área mediterránea se da el fenómeno de la gota fría, producido por el calentamiento diferencial entre las tierras y las aguas a fines del verano y comienzos del otoño (generalmente, durante el mes de octubre), cuando la temperatura sobre las tierras comienza a ser bastante fría mientras que los mares todavía se encuentran a una temperatura bastante elevada. Esta diferencia se nota especialmente en las costas orientales de España y en otras regiones del Mediterráneo. El caso emblemático de esta situación sinóptica está representado por la Gran riada de Valencia en octubre de 1957.
En Asia oriental la principal causa de las crecidas fluviales son las lluvias torrenciales causadas por el monzón, asociadas muchas veces con tifones. Se presentan en verano y afectan a amplias zonas entre las que destaca el golfo de Bengala, la zona de mayor precipitación media del globo.
Los huracanes son una versión caribeña de los tifones, que asuelan temporalmente la región del golfo de México y las Antillas causando inundaciones por las olas, de hasta ocho metros, asociadas a los fuertes vientos, y por las lluvias intensas motivadas por el descenso brusco de la presión barométrica. También las tormentas tropicales suelen causar lluvias muy fuertes.
En los países de la zona templada, las subidas bruscas de temperatura pueden provocar crecidas en los ríos por la rápida fusión de las nieves, esto se da sobre todo en primavera, cuando el deshielo es mayor, o tras fuertes nevadas en cotas inusuales, que tras la ola de frío se funden provocando riadas. En zonas de clima subárido o árido propiamente dicho suelen producirse inundaciones relámpago o inmediatas por las lluvias muy intensas durante un período de tiempo muy breve.
Los maremotos o tsunamis como posible causa de una inundación, ya que el sismo submarino provoca una serie de ondas que se traducen en olas gigantes de devastador efecto en las costas afectadas. Estas catástrofes se suelen dar en el área del Pacífico y del Índico, de mayor actividad sísmica.
Las inundaciones no son ajenas a la ocupación del suelo. El caudal de los ríos es normalmente muy variable a lo largo de los años. En efecto, la hidrología establece para los ríos una gama de caudales máximos asociados al tiempo de retorno. Generalmente las poblaciones locales, cuando hace mucho tiempo que se encuentran asentadas en el lugar tiene conocimiento de las áreas ocupadas por las avenidas del río o barranco, y así respetan el espacio de este y su cauce, evitando la ocupación del mismo y su zona de inundación para evitar la inundación de sus centros poblados.
Causas relacionadas con la dinámica fluvial
Existe una correspondencia bastante estrecha en la mayoría de ríos, en lo que respecta al registro de los aforos en la cuenca de un río y los registros de lluvias obtenidos en esa cuenca. Sin embargo hay que tener en cuenta unas ideas relacionadas con la comparación que puede establecerse entre lluvias y caudal:
