misterios

Dōgen

Maestro budista Zen Japonés

5 min01/01/2024
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La historia del budismo japonés presenta pocos nombres de la relevancia e influencia espiritual de Eihei Dogen, monje y maestro nacido en Kioto el 26 de enero de 1200 y fallecido en la misma ciudad el 29 de septiembre de 1253. Fundador de la escuela Soto del Zen en Japón, Dogen transformó de manera profunda y duradera la práctica budista de su país, introduciendo una forma de meditación y una filosofía de la práctica que siguen siendo plenamente vigentes en la actualidad.

Conocido por múltiples nombres y títulos honoríficos, entre ellos Dogen Zenji, Dogen Kigen y Koso Joyo Daishi, que se traduce aproximadamente como Ancestro Eminente, Sustentador de Luz, Gran Maestro, Dogen nació en el seno de una familia de la nobleza cortesana de Kioto. Su infancia estuvo marcada por la pérdida: quedó huérfano de padre y madre a una edad muy temprana y fue adoptado por uno de sus tíos maternos. Esta experiencia precoz del sufrimiento y la impermanencia se ha interpretado como un factor que intensificó su búsqueda espiritual.

A los trece años ingresó como novicio en el Monte Hiei, el gran centro monástico del budismo Tendai en Japón, escuela derivada de la tradición china Tiantai. Allí recibió una formación sólida en las doctrinas y textos budistas, pero la inquietud que lo animaba no encontró respuesta satisfactoria en las prácticas que se le ofrecían. La pregunta que lo atormentaba era de una radicalidad filosófica singular: si la naturaleza búdica es innata en todos los seres, ¿por qué es necesaria la práctica espiritual? Esta cuestión lo condujo a buscar maestros que pudieran resolverla.

En la primavera de 1223, Dogen emprendió el viaje a China, entonces la cuna del Zen más puro y exigente. Pasó años explorando diferentes monasterios y tradiciones hasta que encontró a Rujing, maestro de la escuela Caodong, equivalente chino de lo que en japonés se denominará Soto. Bajo su dirección, Dogen experimentó una iluminación que transformó completamente su comprensión del Zen y su relación con la práctica. Rujing lo reconoció formalmente como maestro, y en 1227 Dogen regresó a Japón portando la transmisión directa de la escuela Caodong.

De regreso en su país, comenzó a reunir a su alrededor una comunidad de practicantes atraídos por su enseñanza, y desarrolló su actividad religiosa en templos cercanos a Kioto. En 1243, tomó una decisión que resultaría crucial para el futuro de su escuela: se trasladó con sus seguidores a la provincia de Echizen, en la actual prefectura de Fukui, alejándose del ambiente cosmopolita y políticamente cargado de las grandes ciudades. En esa región montañosa fundó el templo Eihei-ji, cuyo nombre significa templo de la paz eterna, institución que se mantiene hasta hoy como uno de los dos grandes centros de la escuela Soto en Japón.

El corazón de la enseñanza de Dogen es una práctica de meditación sentada conocida como zazen, y dentro de ella, especialmente, la modalidad denominada shikantaza, traducible aproximadamente como simplemente sentarse o nada más que precisamente sentarse. Esta forma de meditación sitúa al practicante en un estado de atención viva y despierta, libre de pensamientos dirigidos hacia un objeto concreto y desapegada de cualquier contenido particular. Dogen describió esta actitud mental como hi-shiryo, sin pensar, un estado que trasciende tanto el pensar activo como el esfuerzo deliberado por no pensar.

Su concepto filosófico más original es el de la unidad de la práctica y la verificación, expresado en japonés como shusho-itto o shusho-ichinyo. Según esta enseñanza, la práctica del zazen y la iluminación no son etapas sucesivas de un camino en el que primero se practica y luego se alcanza la meta, sino que son idénticas desde el primer momento. La iluminación, para Dogen, no es un estado al que se llega después de años de esfuerzo, sino que está ya siempre presente; la práctica misma es la expresión de esa iluminación ya realizada. Esta perspectiva lo lleva a afirmar en el Bendowa, escrito hacia 1231, que pensar que práctica y verificación no son una es el punto de vista de los infieles.

Dogen enseñó el zazen a toda clase de personas: monjes y laicos, hombres y mujeres, gente de todas las clases sociales. En su manual de enseñanza de 1243, el Zazen-gi, afirma con economía conceptual admirable: Estudiar el zen es zazen. Esta ecuación entre estudio y práctica corporal fue uno de los elementos más originales y subversivos de su pensamiento en el contexto del budismo japonés de su época.

Falleció en Kioto el 29 de septiembre de 1253, a los 53 años, dejando una obra escrita de extraordinaria riqueza que incluye el Shobogenzo, una colección de ensayos sobre temas filosóficos y prácticos del budismo, considerada uno de los textos más profundos y originales de la literatura budista mundial. Su legado fue cultivado y transmitido por sus discípulos, y la escuela Soto que fundó es hoy, junto con la Rinzai, una de las dos grandes tradiciones del budismo Zen en Japón.

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