guerras

Batalla de Normandía

Operación militar de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial

7 min01/01/2024
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El 6 de junio de 1944, conocido en todo el mundo como el Día D, tuvo lugar en las playas de Normandía la mayor operación anfibia de la historia militar. Bajo el nombre clave de Operación Overlord, y con los movimientos navales coordinados bajo el nombre de Operación Neptuno, los ejércitos aliados pusieron en marcha el engranaje que habría de liberar Europa occidental del dominio de la Alemania nazi. En un solo día, 160.000 soldados cruzaron el canal de la Mancha desde Inglaterra hacia la costa francesa, apoyados por una flota de 5.000 barcos y precedidos por un asalto aerotransportado en el que participaron 1.200 aeronaves.

La decisión de emprender esta invasión a través del canal de la Mancha no fue improvisada. Se tomó en la Conferencia Trident, celebrada en Washington D. C. en mayo de 1943, tras años de debate entre los Aliados. La Unión Soviética, que soportaba desde 1941 el peso del frente oriental, presionaba insistentemente por la apertura de un segundo frente en Europa occidental. Churchill y los británicos, escaldados por fracasos anteriores y convencidos de la superioridad alemana en tierra, habían preferido atacar la periferia mediterránea. Fue la creciente participación y el poderío industrial de los Estados Unidos lo que inclinó la balanza hacia el desembarco directo.

El general estadounidense Dwight D. Eisenhower fue nombrado comandante del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada, conocido por su acrónimo inglés SHAEF, mientras que el general británico Bernard Montgomery comandó todas las fuerzas terrestres de la invasión. La elección del lugar no fue caprichosa: la región francesa de Normandía ofrecía acantilados escarpados pero también playas relativamente accesibles, a una distancia del sur de Inglaterra que hacía factible la travesía. Se seleccionaron cinco playas a las que se dieron nombres en clave: Utah y Omaha para los estadounidenses, Sword y Gold para los británicos, y Juno para los canadienses.

Los alemanes sabían que un desembarco era inminente, pero ignoraban cuándo y dónde. Adolf Hitler había encomendado al mariscal de campo Erwin Rommel la supervisión y refuerzo del Muro Atlántico, una cadena de fortificaciones costeras que se extendía desde Noruega hasta la frontera española. Rommel comprendió que si los aliados lograban establecer una cabeza de playa, la batalla estaría perdida, por lo que apostó por destruirlos en la misma playa. Los Aliados respondieron con la Operación Bodyguard, una elaborada campaña de desinformación que combinó señales de radio falsas, agentes dobles y un ejército ficticio comandado nominalmente por el general George Patton para hacer creer a los alemanes que el verdadero desembarco se produciría en el Paso de Calais, mucho más al norte.

Los puertos normandos estaban bien defendidos, lo que llevó a los ingenieros aliados a diseñar dos gigantescos muelles artificiales denominados Mulberry, que serían remolcados en secciones a través del canal para permitir el desembarco de suministros sin necesidad de un puerto capturado. También se desplegaron carros de combate con modificaciones especiales para superar las defensas de las playas, como los tanques anfibios Sherman DD.

En la madrugada del 6 de junio, miles de paracaidistas y soldados de planeadores descendieron sobre el interior normando para proteger los flancos de las playas y tomar puntos estratégicos. Al amanecer comenzó el asalto anfibio. Los resultados fueron desiguales: mientras en Utah los estadounidenses desembarcaron con relativa facilidad, en Omaha la resistencia alemana fue feroz y las bajas enormes: cientos de soldados murieron antes de llegar a la arena. Pese a todo, al final del día los Aliados habían asegurado una precaria pero real cabeza de playa en los cinco sectores.

En los días siguientes, los Aliados expandieron con tenacidad su posición. El puerto de Cherburgo cayó el 26 de junio, lo que permitió el flujo masivo de suministros. La ciudad de Caen, objetivo del primer día que resistió hasta el 21 de julio, fue finalmente capturada por los británicos y canadienses tras semanas de combates encarnizados. El contraataque alemán del 8 de agosto falló y dejó a unos 50.000 soldados del VII Ejército de la Wehrmacht atrapados en la denominada bolsa de Falaise, de donde pocos escaparon.

El 15 de agosto se lanzó la Operación Dragoon, un desembarco aliado en el sur de Francia, y el 25 de agosto París fue liberada. Las fuerzas alemanas se retiraron en desorden por el valle del Sena el 30 de agosto, lo que marcó el final formal de la Operación Overlord. Hacia finales de agosto, el número de soldados aliados en suelo francés superaba los tres millones, una cifra que ilustra la escala colosal del esfuerzo logístico desplegado.

La batalla de Normandía fue un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. Combinada con los avances soviéticos en el frente oriental, puso a la Alemania nazi ante una guerra en dos frentes que ninguna planificación podía sostener indefinidamente. Más allá de su significado estratégico, el Día D se ha convertido en un símbolo duradero de la colaboración entre las democracias occidentales frente a la agresión totalitaria, y las playas de Normandía siguen siendo cada año el escenario de ceremonias que honran la memoria de quienes murieron en ellas.

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