Anatoli Nikoláyevich Bukréyev nació el 16 de enero de 1957 en Cheliábinsk, ciudad industrial ubicada en la zona sur de los Montes Urales, en la Unión Soviética. Hijo de una familia humilde, descubrió las montañas siendo apenas un adolescente: a los doce años comenzó a escalar en las colinas bajas de los Urales, y esa experiencia inicial encendió en él una pasión que definiría el resto de su vida.
Durante su adolescencia, los veranos significaban expediciones hacia el sur, donde ascendía los primeros picos de altura en las montañas de Kazajistán y Kirguistán. Tras graduarse de la escuela superior en 1975, continuó su formación en la Universidad de Pedagogía de Cheliábinsk, donde obtuvo el título en Física en 1979. Ese mismo año completó también su formación como entrenador de esquí, combinando el rigor científico con la práctica deportiva de alta exigencia. Más tarde se mudó a Kazajistán para estar más cerca de las grandes cimas del Asia Central, y vivió durante años en un sovjoz mientras se consolidaba como escalador y entrenador.
Su carrera técnica avanzó en paralelo con sus logros en la montaña. Fue entrenador de esquí hasta 1993 y también entrenador e instructor en el Club de Deportes de Montaña del Ejército. Con el equipo nacional de Kazajistán, alcanzó su primer pico de siete mil metros en el Pamir. En 1987 concretó uno de sus primeros grandes hitos al ascender el Pico Lenin en solitario y a alta velocidad, inaugurando una nueva técnica de ascensiones en la Unión Soviética que combinaba eficiencia, resistencia y una notable prescindencia del oxígeno suplementario. En 1989 participó en la segunda expedición soviética al Himalaya, que realizó por primera vez en la historia la travesía de las cuatro cimas principales del Kangchenjunga, hazaña que le valió la Orden al Valor de la Unión Soviética.
Los años noventa marcaron la consolidación internacional de Bukréyev. En 1990 recibió una invitación para subir al monte McKinley en Alaska, experiencia que repetiría en 1993. En mayo de 1991 ascendió el Dhaulagiri y el Everest, primera de cuatro ascensiones a la cima más alta del mundo. Ese año le fue otorgado el título honorífico de Maestro del Deporte de Alta Montaña, el reconocimiento más alto en el sistema de deportes soviético. Tras la disolución de la Unión Soviética, eligió la nacionalidad kazaja y continuó escalando el Himalaya y el Karakórum con una frecuencia e intensidad que lo distinguía de todos sus contemporáneos. Escaló en solitario el Lhotse, el Shisha Pangma, el Broad Peak y el Gasherbrum II, siempre sin oxígeno suplementario, acumulando una serie de logros que comenzaron a situar su nombre entre los mejores alpinistas del planeta.
Entre el 17 de mayo de 1995 y el 17 de mayo de 1996 estableció un récord mundial al ascender cinco ochomiles en doce meses: el Everest, el Dhaulagiri, el Manaslu, nuevamente el Everest y finalmente el Lhotse. A lo largo de su carrera conquistó once de los catorce picos existentes de más de ocho mil metros, sumando un total de dieciocho ascensiones a cimas de ese tipo, casi siempre sin oxígeno suplementario.
Sin embargo, fue la temporada de primavera de 1996 en el Everest la que lo convirtió en figura conocida más allá del círculo alpinista. Durante esa temporada, doce personas murieron en la montaña, convirtiendo ese año en el más mortífero de la historia del Everest hasta ese momento. Ocho de ellas, pertenecientes a tres expediciones distintas, fallecieron el 10 de mayo debido a una tormenta devastadora. Bukréyev era el escalador guía responsable de la expedición Mountain Madness, dirigida por Scott Fischer. Cada uno de los ocho clientes de esa expedición había pagado alrededor de cincuenta mil dólares por un intento guiado de ascensión a la cima.
Durante la tormenta, mientras otros guías permanecían en la montaña esperando condiciones mejores, Bukréyev bajó rápidamente al Campo IV para recuperar fuerzas y, en un acto de valentía extraordinaria, emprendió múltiples rescates durante la noche, salvando la vida de al menos tres personas atrapadas en la ladera. Esa decisión fue controvertida: Jon Krakauer, periodista y cliente de otra expedición que sobrevivió la tormenta, describió en su libro Into Thin Air (publicado en España como Mal de altura) cierta crítica implícita hacia Bukréyev por haber descendido anticipadamente. Bukréyev respondió con su propio relato en el libro La Escalada, donde ofreció su versión de los hechos y justificó sus decisiones técnicas. El debate sobre su conducta ese día dividió a la comunidad alpinista durante años y no fue resuelto de manera definitiva.
A pesar de la polémica, Bukréyev recibió el Premio David A. Sowles de la American Alpine Club en 1997, galardón que reconoce actos de valor y sacrificio en la montaña. Su destreza y compromiso eran indiscutibles para quienes habían escalado junto a él o conocían de cerca sus expediciones.
Anatoli Bukréyev murió el 25 de diciembre de 1997 en el Annapurna, Nepal, durante una avalancha que se produjo mientras participaba en una expedición invernal a esa montaña. Tenía cuarenta años. Su muerte fue recibida con consternación en el mundo alpinista. Había dejado una marca indeleble en la historia del alpinismo de alta altitud: la de un hombre que, nacido en la austeridad de los Urales, llegó a convertir las cimas más inhóspitas del planeta en el escenario de su existencia más plena.


