El año 2010, marcado en números romanos como MMX, fue un año común que comenzó en viernes según el calendario gregoriano. Décimo del siglo XXI y del tercer milenio, cerraba formalmente la primera década del nuevo siglo y abría el decenio de los años diez con una sucesión de acontecimientos que lo convirtieron en uno de los más agitados en la memoria reciente de la humanidad. Desde catástrofes naturales de enorme magnitud hasta hitos tecnológicos que transformarían la vida cotidiana, 2010 comprimió en doce meses una cantidad inusual de historia.
El año comenzó con una noticia que conmovió al mundo. El 12 de enero un terremoto de magnitud 7,0 sacudió Haití, con epicentro a apenas quince kilómetros de Puerto Príncipe. La devastación fue catastrófica: más de 316.000 personas murieron, más de 300.000 resultaron heridas y buena parte de la capital quedó reducida a escombros. La fragilidad de las construcciones, la densidad de la población y la pobreza estructural del país más empobrecido del hemisferio occidental convirtieron el seísmo en una de las tragedias humanitarias más graves del siglo. La respuesta internacional fue masiva, aunque la reconstrucción avanzó con lentitud dolorosa durante los años siguientes.
Apenas unos días antes, el 3 de enero, la ciudad de Dubái había celebrado la inauguración del Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo con sus 828 metros de altura. El contraste entre ese espectáculo de opulencia arquitectónica y el desastre haitiano quedó grabado en la conciencia colectiva como símbolo de las desigualdades del planeta en el siglo XXI. El mismo día del año, el Bitcoin cumplía su primer aniversario en circulación, aunque la criptomoneda era todavía un proyecto desconocido para el grueso de la población mundial.
El mes de enero deparó también otra tragedia con dimensiones internacionales. El día 8, la selección de fútbol de Togo sufrió un ataque terrorista en Cabinda, Angola, cuando el autobús que transportaba a los jugadores fue tiroteado por un grupo armado. Tres miembros del cuerpo técnico perdieron la vida y ocho personas resultaron heridas, entre ellas varios futbolistas. El ataque, reivindicado por el Frente de Liberación del Enclave de Cabinda, obligó a la selección togolesa a retirarse de la Copa Africana de Naciones.
A escala geológica, el año no fue menos convulso. En febrero un terremoto de gran intensidad golpeó Chile, causando destrucción en amplias zonas del país sudamericano. Meses después, en abril, el volcán islandés Eyjafjallajökull entró en erupción y expulsó enormes nubes de ceniza que paralizaron el espacio aéreo europeo durante semanas, dejando a millones de pasajeros varados en aeropuertos de todo el continente y poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de la aviación comercial frente a los fenómenos naturales. También en ese mismo mes comenzó el que sería uno de los desastres medioambientales más graves de la historia reciente: la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon en el Golfo de México vertió millones de barriles de crudo durante meses, devastando los ecosistemas marinos y costeros de Louisiana, Alabama, Mississippi y Florida.
En paralelo a las catástrofes, 2010 trajo consigo avances tecnológicos de largo alcance. En enero Apple presentó el iPad, que inauguró una nueva categoría de dispositivos entre el teléfono inteligente y el ordenador portátil y cambiaría para siempre los hábitos de consumo de contenidos digitales. En octubre se lanzó públicamente Instagram, una pequeña aplicación de fotografía que en pocos años se transformaría en una plataforma global con miles de millones de usuarios. En el campo de la física fundamental, el CERN anunció el primer atrapamiento exitoso de antimateria, un logro experimental de enorme trascendencia para la comprensión del universo.
En el terreno político y diplomático, noviembre fue el mes de una revelación explosiva. WikiLeaks comenzó a publicar una ingente cantidad de cables diplomáticos confidenciales del gobierno de Estados Unidos, considerada hasta entonces la mayor filtración de documentos clasificados en la historia del país. Los telegramas revelaban conversaciones privadas entre diplomáticos y dirigentes de medio mundo, generando tensiones internacionales y un debate global sobre los límites de la transparencia y el espionaje.
El año tuvo también sus notas más esperanzadoras. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos incorporó a cuatro nuevos miembros: Chile, Eslovenia, Israel y Estonia, ampliando el club de las economías más desarrolladas del planeta. El joven noruego Magnus Carlsen, con solo diecinueve años y un mes, se convirtió en el ajedrecista número uno del mundo, el más joven en alcanzar esa posición en toda la historia del deporte ciencia. España asumió la Presidencia del Consejo de la Unión Europea, sucediendo a Suecia en esa responsabilidad semestral.
En el calendario simbólico, 2010 estuvo cargado de conmemoraciones. México lo proclamó Año del Centenario de la Revolución y del Bicentenario de la Independencia; Argentina, Colombia y Chile celebraron sus propios bicentenarios del inicio de los procesos independentistas; España recordó el 1.100 aniversario del Reino de León. El horóscopo chino lo designó Año del Tigre, y las Naciones Unidas lo declararon tanto Año Internacional de la Diversidad Biológica como Año Internacional del Acercamiento de las Culturas.
Diez años después del temido efecto Y2K, cuya amenaza de colapso informático mantuvo al mundo en vilo en los albores del año 2000, 2010 llegó y pasó sin apocalipsis tecnológico, pero con una densidad histórica que pocas décadas recientes pueden igualar.

