Tal Día como Hoy

Zita de Borbón-Parma

Emperatriz consorte de Austria (1916-1918)

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Zita de Borbón-Parma (Camaiore, 9 de mayo de 1892-Zizers, 14 de marzo de 1989) fue la última emperatriz y reina consorte de Austria-Hungría (1916-1918) como esposa de Carlos I de Austria y IV de Hungría. Entre sus ancestros más cercanos se encontraban varios reyes de las casas reinantes de España, Portugal y Francia.

Fue declarada sierva de Dios por el papa Benedicto XVI en 2009.

El padre de Zita, Roberto, duque de Parma (1848-1907), fue el último duque de Parma después del asesinato de su padre en 1854. Como solo tenía seis años, su madre, Luisa María de Artois, actuó como regente. Pero en 1859, Italia se encontraba inmersa en un proceso de unificación y tras derrota austríaca en la Segunda guerra de la Independencia italiana, el ducado de Parma, junto al Gran Ducado de Toscana y al Ducado de Módena pasaron a formar parte de las provincias unidas de la Italia central unificada, que después de un plebiscito celebrado en 1860, fueron anexionadas al Reino de Cerdeña en 1860. Al perder el trono, tuvieron que trasladarse al exilio a Austria, donde Roberto creció. A pesar de ser un monarca sin corona, el duque mantenía ricas propiedades que le permitían a él y a su familia llevar una vida desahogada.

De su primer matrimonio con la princesa María Pía de Borbón-Dos Sicilias nacieron doce hijos, seis de los cuales padecen discapacidad mental y tres de ellos murieron jóvenes. La duquesa María Pia murió en el parto, y el duque se volvió a casar en 1884 con la infanta María Antonia de Braganza (1862-1959), hija del rey Miguel I de Portugal y su esposa, la princesa Adelaida de Löwenstein-Wertheim-Rosenberg. Con ella tuvo otros doce hijos; la quinta fue Zita, y que hacía la decimoséptima del duque Roberto.

El hermano de Zita, Javier de Borbón-Parma se convirtió en jefe del movimiento carlista después de la extinción de esta rama de los Borbones españoles en 1936. En 1952 reclamó la Corona española, estableciendo así la segunda dinastía carlista como Javier I.

Zita de Borbón-Parma nació el 9 de mayo de 1892 en Villa Borbón del Pianore, una gran propiedad en Camaiore, cerca de Lucca.​ Su nombre es un homenaje a Santa Zita de Lucca, sirvienta que vivió en la Toscana en el siglo XIII.​ Creció junto con sus hermanos hablando varios idiomas, pues la lengua vehicular en su casa era francés, pero con su padre solían hablar italiano y con su madre, a veces alemán.​ La primera mitad del año la pasaban en Pianore, la segunda en el castillo de Schwarzau am Steinfeld, en la Baja Austria.​ Viajaban en un tren de dieciséis vagones, especialmente equipados para acomodar a la familia, su suite y propiedades.​ La emperatriz recordaba más tarde:

De 1903 a 1908 asistió al colegio del convento de monjas salesas de Zangberg, en Baviera, donde había un estricto régimen de estudio e instrucción religiosa.​ Allí terminó de perfeccionar su alemán; gracias a lo cual, siendo emperatriz, dominaba el idioma a la perfección, tanto oral como escrito. Además de los idiomas modernos, que ya practicaba en casa, se le enseñaba matemáticas, geografía, historia, historia natural y música. También se incluyeron actividades como costura, bordado y educación física. Salió del convento en otoño de 1907, cuando la llamaron de regreso a casa por la muerte de su padre.

Posteriormente sería enviada, junto a su hermana Francisca, a la isla británica de Wight,​ en la abadía benedictina de Santa Cecilia (donde se refugian las monjes francesas de la abadía de Solesmes, que son expulsadas por las leyes anticlericales del gobierno francés). En ese momento, la priora del monasterio era la princesa Adelaida de Lowenstein-Wertheim-Rosenberg, su abuela materna. En este estricto monasterio, se dedicó a la teología y la filosofía y perfeccionó su inglés. Se le instruyó en el canto gregoriano y comenzó a tocar el órgano. Educadas en una férrea fe católica, los niños de Parma regularmente realizan obras de caridad para los pobres. En Schwarzau, la familia transforma la tela sobrante en ropa. Zita y Francisca distribuyen personalmente comida, ropa y medicinas a los necesitados de Pianore.​ Tres de las hermanas de Zita, incluida Francisca, ingresan en la orden benedictina y se convierten en monjas de Abadía de Solesmes.​ La princesa adolescente también planea seguir este camino, pero durante este período la salud de Zita se deteriora. Su tía, la archiduquesa María Teresa, que estaba visitando a su madre, queda consternada por su pálida apariencia y se la llevó a Bohemia, al balneario de Franzensbad con su prima María Anunciada.​ Su abuela murió poco tiempo después.

En Bohemia, Zita entabla una relación con el archiduque Carlos. Ambos se conocían desde la infancia, pues Carlos era nieto del archiduque Carlos Luis de Austria, casado en terceras nupcias con la tía de Zita, la archiduquesa María Teresa; la archiduquesa es, por tanto, madrastra del padre de Carlos, el archiduque Otón de Austria. En 1909, el regimiento de dragones de Carlos estaba estacionado en Bohemia, en Brandeis an der Elbe, acudiendo desde allí a visitar a su abuela en Franzensbad. Es durante una de estas visitas que Carlos y Zita se vuelven a encontrar.​

La boda del archiduque Carlos era un asunto de primer orden para el Imperio Austrohúngaro y su emperador, Francisco José. Muerto su hijo Rodolfo, su heredero es el hijo de su difunto hermano Carlos Luis, el archiduque Francisco Fernando. Pero para consternación de todos, este casa con una mujer muy por debajo de su rango, la condesa Sofía Chotek, en una unión morganática que si bien le permite ser emperador, deja fuera del trono a sus hijos y mantiene a su esposa postergada dentro del protocolo de la rígida corte vienesa. El otro hijo de Carlos Luis es el archiduque Otón, muerto en 1906, y padre a su vez del archiduque Carlos, que es sobrino nieto del emperador y sobrino de Francisco Fernando. De manera que si Carlos no muriese antes que Francisco Fernando, el joven archiduque se convertiría en emperador a la muerte de este.

El emperador insta a su segundo heredero a casarse con una mujer de su rango. Miembro de la casa de Borbón, Zita es, por lo tanto, una buena consorte para el futuro emperador y rey. Zita recordará más tarde:

El 13 de junio de 1911 se hace oficial el compromiso de la princesa de 19 años con el archiduque de 24, en la villa paterna del Pianore en Lucca, donde el archiduque Carlos fue para pedir su mano. Más tarde, Zita recordará que después de su compromiso, Carlos le había expresado sus temores por el destino del Imperio austríaco y los desafíos de la monarquía. Carlos y Zita se casan en el castillo de Schwarzau el 21 de octubre de 1911, en una ceremonia celebrada por el cardenal Gaetano Bisleti, mayordomo del papa. El emperador Francisco José, tío abuelo de Carlos, está presente y de buen humor, aliviado de ver a uno de sus herederos contraer un matrimonio adecuado. Incluso brindó por la pareja. El archiduque Francisco Fernando también estuvo presente, actuando como padrino.

La archiduquesa Zita rápidamente quedó embarazada, dando a luz al primero de sus ocho hijos, el archiduque Otón el 20 de noviembre de 1912 en Villa Wartholz, cerca de Reichenau an der Rax. En 1913 el emperador les cede el Palacio de Hetzendorf, en Meidling, como residencia en Viena, para que Carlos pudiera estar más cerca de él y del heredero del trono.

El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando y su esposa, la duquesa de Hohenberg, son asesinados en Sarajevo por nacionalistas serbios de Bosnia. Carlos y Zita recibieron la noticia por telegrama el mismo día. Ella dirá de su esposo: "Incluso siendo un día hermoso, vi su rostro palidecer al sol". Fue la archiduquesa María Teresa quien se hizo cargo de los tres hijos de la pareja asesinada.

Carlos se convirtió automáticamente en heredero del trono. El emperador tenía casi 84 años y de repente, era un hecho que Carlos y Zita estarían al frente del imperio décadas antes de lo que se pensaba. Los dos estaban ahora bajo una constante atención pública. Tras la declaración de guerra, que condujo a la Primera Guerra Mundial, en agosto de 1914, Carlos fue ascendido a general del ejército austríaco y tomó el mando del XX Cuerpo para una ofensiva en el Tirol. Mientras, la archiduquesa aseguraba la sucesión, dando a luz a tres hijos durante los cuatro años que duró el conflicto. La guerra fue un duro golpe para la archiduquesa, ya que muchos de sus hermanos lucharon en ambos lados del conflicto: los príncipes Félix y Renato se unieron al ejército austríaco, mientras que los príncipes Sixto y Javier, que vivían en Francia antes de la guerra, se unieron al ejército belga. Además, su Italia natal se unió a la guerra contra Austria en 1915 y comenzaron a circular comentarios sobre "Zita la italiana". A petición del emperador Francisco José, la archiduquesa y sus hijos abandonan su residencia en Hetzendorf para instalarse en el palacio de Schönbrunn. Zita pasó muchas horas allí con el viejo emperador de manera formal e informal, y él le confió sus temores por el futuro del Imperio. También recibió la misión de visitar hospitales en el frente rumano.

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