Tal Día como Hoy

Zhu Xi

Erudito chino neoconfuciano de tiempos de la dinastía Song (1130–1200)

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Zhu Xi (en chino, 朱熹; 18 de octubre de 1130-23 de abril de 1200), también conocido por su nombre de cortesía Yuanhui (o Zhonghui), y autonombrado como Hui'an, fue un calígrafo, historiador, filósofo, político y escritor chino de la dinastía Song. Es reconocido como un erudito confuciano y uno de los más importantes neoconfucianos de China. Sus contribuciones a la filosofía china, incluida la edición y los comentarios de los Cuatro Libros, que más tarde formaron el plan de estudios del examen de servicio civil en la China imperial de 1313 a 1905; y su énfasis en el proceso de «investigación de las cosas» (géwù 格物), así como su meditación como método para el autocultivo, dieron forma fundamentalmente a la cosmovisión de los chinos para la posteridad.

Fue un erudito con un amplio conocimiento en los clásicos, comentarios, historias y otros escritos de sus predecesores. Durante su vida pudo servir varias veces como funcionario del gobierno,​ aunque evitó un cargo público durante la mayor parte de su vida adulta.​ También escribió, compiló y editó casi un centenar de libros y mantuvo correspondencia con docenas de otros eruditos. Actuó como maestro para grupos de estudiantes, muchos de los cuales optaron por estudiar con él durante años. Se basó en las enseñanzas de los hermanos Cheng, Cheng Yi y Cheng Hao; comentó las obras de Zhang Zai y Zhou Dunyi, entre otros;​ y desarrolló aún más las teorías metafísicas en lo que respecta al principio racional (lǐ 理) y la fuerza vital (qì 氣). Sus seguidores grabaron miles de sus conversaciones por escrito.​

.Zhu Xi, cuya familia tiene sus orígenes en el condado de Wuyuan, Huizhou (en la actual provincia de Jiangxi), nació en Fujian, donde su padre trabajaba como alguacil de la subprefectura. Después de que su padre fuera obligado a dejar el cargo debido a su oposición a la política de apaciguamiento del gobierno hacia los yurchen en 1140, Zhu Xi recibió instrucciones de su padre en casa. Numerosas anécdotas dan fe de que fue un niño muy adelantado para su edad. Se registró que a los cinco años se aventuró a preguntar qué había más allá del cielo, y a los ocho comprendió el significado del Clásico de la piedad filial (Xiaojing). Cuando era joven, se inspiró en la propuesta de Mencio de que todas las personas podían convertirse en sabios.​ Tras la muerte de su padre en 1143, estudió con los amigos de su padre Hu Xian, Liu Zihui y Liu Mianzhi. En 1148, a la edad de 19 años, Zhu Xi aprobó el examen imperial y se convirtió en un doctor (jinshi 進士), uno de los títulos superiores.

El primer puesto de despacho oficial de Zhu Xi fue el de registrador de la subprefectura de Tong'an (同安縣主簿), que ocupó entre 1153 y 1156. Desde 1153 comenzó a estudiar con Li Tong, quien siguió la tradición neoconfuciana de Cheng Hao y Cheng Yi, y se convirtió formalmente en su alumno en 1160. Estos años fueron de productivos en pensamiento y erudición, poniendo de ejemplo el debate filosófico que mantuvo con Lu Jiuyuan en 1175, donde esté último defendía el valor de la interioridad y la búsqueda solitaria de respuestas, mientras que Zhu Xi se enfocó en el valor de la investigación y el estudio como pilares del crecimiento humano, formando las líneas de pensamiento de las dos principales escuelas neoconfucianas.​

En 1179, después de no servir en una capacidad oficial desde 1156, Zhu Xi fue nombrado prefecto del distrito militar de Nankang (南康軍), donde revivió la Academia de la Cueva del Ciervo Blanco,​ aunque fue degradado tres años después por atacar la incompetencia y corrupción de algunos funcionarios influyentes. Seguido por esto, varias veces fue designado a una tarea y, posteriormente, degradado de sus funciones. Al ser destituido de su último nombramiento, fue acusado de numerosos delitos y se solicitó su ejecución. Gran parte de esta oposición estaba encabezada por Han Tuozhou, el primer ministro, que era un rival político de Zhu.​​ A pesar de que sus enseñanzas habían sido severamente atacadas por figuras del gobierno, casi mil personas asistieron a su funeral.​ Después de la muerte de Han Tuozhou, el sucesor de Zhu, Zhen Dexiu, junto con Wei Liaoweng, hicieron de la rama del neoconfucianismo de Zhu la filosofía dominante en la corte de la dinastía Song.​​

En 1208, ocho años después de su muerte, el emperador Ningzong de Song rehabilitó a Zhu Xi y lo honró con el nombre póstumo de Wen Gong (文公), que significa «venerable caballero de la cultura».​ Alrededor de 1228, el emperador Lizong de Song lo honró con el título póstumo nobiliario de duque de Hui (徽國公).​ En 1241, se colocó una tablilla conmemorativa de Zhu Xi en el templo de Confucio de Qufu,​ elevándolo así a la santidad confuciana. Hoy, Zhu Xi es venerado como uno de los Doce Filósofos (十二哲) del confucianismo.​ Los sinólogos modernos y los chinos a menudo se refieren a él como Zhu Wen Gong (朱文公) en lugar de su nombre conocido popularmente.

Durante la dinastía Song, las enseñanzas de Zhu Xi se consideraron poco ortodoxas. En lugar de centrarse en el I Ching como otros neoconfucianos, eligió enfatizar en los Cuatro Libros: el Gran Saber, la Doctrina de la medianía, las Analectas de Confucio y Mencio, como el plan de estudios básico para los aspirantes a funcionarios académicos. Para todos estos clásicos escribió extensos comentarios que no fueron ampliamente reconocidos en su época; sin embargo, más tarde se aceptaron como comentarios estándar. Los Cuatro Libros sirvieron como base de los exámenes de la administración pública hasta 1905,​ y la educación en los clásicos a menudo comenzaba con los comentarios de Zhu Xi como piedra angular para comprenderlos.​

Las fuentes del nuevo enfoque de Zhu Xi sobre el plan de estudios confuciano se han encontrado en varias obras de los hermanos Cheng. Zhu Xi «codificó las enseñanzas de los hermanos Cheng y las reformuló en su propio programa filosófico», pasando «de la filología a la filosofía».​

Zhu Xi sostuvo que todas las cosas nacen de la unión de dos aspectos universales de la realidad: el qì (气 Wade-Giles: ch‘i), a veces traducido como fuerza vital (o física, material); y el li (理), a veces traducido como principio racional (o ley). La fuente y suma del li es el Taiji (太极 Wade-Giles: T‘ai Chi), es decir, el Fundamento Supremo.​ La fuente del qì no está tan claramente establecida por Zhu Xi, lo que llevó a algunas autoridades a sostener que era un monista metafísico y a otras a sostener que era un dualista metafísico.​

Según la teoría de Zhu Xi, cada objeto físico y cada persona tiene su li y por lo tanto tiene contacto en su núcleo metafísico con el Taiji. Lo que se conoce como el alma, la mente o el espíritu humanos se entiende como el Taiji, o el principio creativo supremo, a medida que se abre camino en una persona.​

Qì y li operan juntos en dependencia mutua. Se relacionan mutuamente en todas las criaturas del universo. Estos dos aspectos se manifiestan en la creación de entidades sustanciales.​ Cuando su actividad aumenta (rápida o expansiva), ese es el modo de energía yang. Cuando su actividad está disminuyendo (lenta o contractiva), ese es el modo de energía yin. Las fases yang y yin interactúan constantemente, cada una ganando y perdiendo dominio sobre la otra. En el proceso de crecimiento y disminución, la alternancia de estas vibraciones fundamentales, evolucionan los llamados cinco elementos (fuego, agua, madera, metal y tierra). Zhu Xi sostiene que el li existió incluso antes del Cielo y la Tierra.​

En términos de li y qì, el sistema de Zhu Xi se parece mucho a las ideas budistas de 理 li (principio) y 事 shi (asuntos), aunque Zhu Xi y sus seguidores argumentaron enérgicamente que no estaban copiando las ideas budistas. En cambio, sostuvieron, estaban usando conceptos que ya estaban presentes mucho antes en el I Ching.

Zhu Xi discutió cómo veía que el concepto Fundamento Supremo era compatible con el principio del taoísmo, pero su concepto de Taiji era diferente de la comprensión del Tao en el taoísmo. Donde el Taiji es un principio diferenciador que da como resultado el surgimiento de algo nuevo, el Tao está quieto y en silencio, operando para reducir todas las cosas a la igualdad y la indistinguibilidad. Argumentó que hay una armonía central que no es estática ni vacía, sino dinámica, y que el Fundamento Supremo está en constante actividad creativa.

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