Tal Día como Hoy

Zaragoza

Capital de la Comunidad Autónoma de Aragón, España

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Zaragoza es un municipio y ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Aragón. Perteneciente a la Comarca Central, tiene un régimen legal especial como capital de Aragón.​ Es el cuarto municipio más poblado de España, con una población de 693 091 habitantes (INE 2025), por detrás de Madrid, Barcelona y Valencia.

Está situada a orillas de los ríos Ebro, Huerva y Gállego y del Canal Imperial de Aragón, en la parte central del valle del Ebro. Parte de su término municipal está ocupado por la reserva natural dirigida de los Sotos y Galachos del Ebro.

La ciudad ostenta los títulos de Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal, otorgados en su mayoría tras su resistencia frente al ejército napoleónico en los sitios de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia. Todos estos títulos quedan reflejados en su escudo, mediante las iniciales de cada uno de ellos. Celebra su fiesta mayor en honor a la Virgen del Pilar el 12 de octubre. El patrón de la ciudad es san Valero (29 de enero). Entre el 14 de junio y el 14 de septiembre de 2008, año del bicentenario de los Sitios de Zaragoza y centenario de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, Zaragoza acogió la exposición internacional Expo Zaragoza 2008 dedicada al agua y el desarrollo sostenible. Además, la ciudad de Zaragoza fue sede del Secretariado de Naciones Unidas para la Década del Agua 2005-2015.​​​

Su nombre actual, Zaragoza ([θa.ɾaˈɣ̞o.θa]), procede del antiguo topónimo romano, Caesaraugusta, que recibió en honor al emperador César Augusto en el 14 a. C. El origen de la ciudad se remonta a Salduie, que fue el nombre de la ciudad ibérica sedetana situada en el solar de la actual Zaragoza desde la segunda mitad del siglo III a. C. Está documentado en monedas ibéricas y con el nombre de «Salduvia» en un texto de Plinio el Viejo, y aún más recientemente en euskera roncalés con el nombre «Zaldu».​ Con la fundación de Caesar Augusta, la ciudad-estado íbera pasó a convertirse en colonia inmune de ciudadanos romanos. Su denominación romana fue evolucionando, pasando quizá por el árabe Saraqusta, y por el nombre medieval Çaragoça.

Se asienta en mitad del valle del Ebro, en la ribera media del Ebro, donde desembocan los ríos Huerva y Gállego, los cuales también atraviesan la ciudad.

En la ribera y en el área urbana, el terreno es llano por lo general, sobre todo en la parte norte de la ciudad asentada en la margen derecha de la desembocadura del río Gállego, mientras que la sur tiene una inclinación más pronunciada conforme se aleja del Ebro. La altura del río Ebro a su paso por Zaragoza es de 199 m s. n. m., aunque gran parte de la ciudad está por encima de los 210 m s. n. m. y los barrios del sur como Torrero y La Paz, se encuentran a más de 250 m s. n. m. La ribera está rodeada de escarpes, cornisas o cárcavas dando lugar a relieves abruptos, en ocasiones con fuertes desniveles. En contraste altitudinal respecto al área metropolitana, dentro del municipio, destacan la plana de Muses, un segmento meridional de los Montes de Castejón a 730 m de altitud, y las planas de María por encima de los 600 m s. n. m., resultado de la dureza de sus materiales geológicos a la erosión.

Los materiales que afloran en la ciudad y su entorno son fundamentalmente gravas, arenas y arcillas producto de la propia sedimentación del Ebro durante el Cuaternario, que se disponen en terrazas fluviales de varios metros de espesor sobre las unidades de yesos y limos depositadas durante el Terciario. Estos materiales se consideran evaporitas, al formarse por evaporación de las aguas en extensas lagunas de una depresión endorreica que delimitaban las cordilleras pirenaica, ibérica y costero catalana. Esta zona endorreica se abrió al mediterráneo por la erosión remontante de uno o varios barrancos, precursores del actual río Ebro.

La naturaleza salina de las evaporitas, unida a una pluviometría escasa y un fuerte coeficiente de evaporación, han favorecido el desarrollo de una singular vegetación esteparia en el entorno de Zaragoza, que constituye una rareza botánica y paisajística a nivel europeo, si bien es poco valorada en general por sus habitantes. El contraste entre este paisaje y la vegetación exuberante de los sotos fluviales es uno de los atractivos de los descensos en piragua que pueden realizarse aguas arriba y aguas abajo de la ciudad.

De acuerdo con la clasificación climática de Köppen, Zaragoza tiene un clima semiárido frío (BSk), propio de la depresión del Ebro. Los inviernos son ligeramente fríos, con mínimas medias alrededor de los 2 °C, siendo normales las heladas nocturnas (23 días de heladas de media al año), mientras que las máximas suelen situarse alrededor de los 10 °C de media, aunque durante los meses de diciembre y enero, debido a la inversión térmica durante situaciones anticiclónicas y la posterior formación de nieblas (llamadas boiras en Aragón), las temperaturas pueden desplomarse, llegando a ser incluso más bajas que en las zonas próximas situadas a mayor altitud que si ven el sol; en estos eventos la amplitud térmica se reduce drásticamente e incluso en raras ocasiones, en este tipo de eventos, se han llegado a registrar máximas negativas de hasta tres grados bajo cero, como en diciembre de 2001 lo que lleva a que las gotas de niebla se depositen en algunas superficies congelándose y formando cencellada (conocido como dorondón en Aragón). Los veranos son calurosos, las máximas suelen superar a menudo los 30 °C (aunque pueden estar por debajo de este valor especialmente si sopla el cierzo), incluso pasan los 35 °C algunos días y ocasionalmente se ha llegado a superar ligeramente la barrera de los 40 °C; mientras que las mínimas debido a la continentalidad de Zaragoza suelen bajar de los 20 °C aunque a veces esta marca se supere en eventos cálidos. En cuanto a máximas medias y absolutas veraniegas, Zaragoza es junto a Lérida, la capital de provincia más cálida del norte de España.

Las escasas lluvias se concentran en primavera, y en otoño en menor medida, con unos 6 o 7 días de lluvia por mes; hay sequías estivales, con solo 1 a 2 días de lluvia de media por mes, aunque en ocasiones en verano puedan ocurrir fuertes tormentas, a veces incluso con granizo debido a la formación de nubes convectivas por el calor, que hacen amainar un poco la sequía. En invierno las precipitaciones también son bastantes escasas, tan solo un poco más comunes que en verano, unos 4 días de lluvia por mes. Debido a la sequía invernal, Zaragoza tiene de media solo 2,4 días de nieve al año, al hallarse también situada a poca altitud y tener por tanto temperaturas relativamente suaves. Aún es más difícil que la nieve cuaje, ocurriendo ello aproximadamente una vez cada tres años. El promedio anual de precipitación es bastante escaso, de unos 329 mm, debido sobre todo al efecto foehn o efecto adiabático.

Las temperaturas más altas desde que existen registros históricos son los 44,5 °C del 7 de julio de 2015; los 43,2 °C del 29 de junio de 2019; los 42,8 °C del 26 de agosto de 2010 y los 42,6 °C del 17 de julio de 1978.​​​​ Las más bajas son -15,2 °C, registrada tanto el 1 como el 18 de enero de 1918, -14,9 °C, del 31 de diciembre de 1887,-11,4 °C registrada el 5 de febrero de 1963​ y en el siglo XXI, únicamente se puede destacar los -9,5 °C del 25 de diciembre de 2001.​ Las nevadas más importantes de la historia reciente son la de febrero de 2005 (15 cm de nieve), febrero de 2018 (6 cm de nieve) y enero de 2021 (20 cm de nieve).​ La mayoría de nevadas se producen en frentes cálidos de suroeste (o de sureste en menor medida) tras una irrupción fría previa, en la cual se había asentando aire frío en el valle del Ebro, ya que con otros componentes de viento como norte, apenas precipita debido a los intensidad del mismo y además ello dificulta a su vez que el frío se asiente.

Según la Agencia Estatal de Meteorología, la velocidad media del viento es de 19 km/h. El cierzo sopla con frecuencia durante el invierno y a comienzos de la primavera. Los vientos norte se encuazan por el valle del Ebro, cambiando su dirección a noroeste y soplando con intensidad. Este viento se conoce en la región como cierzo y es de tipo foen, caracterizándose por su sequedad y temperaturas suaves, aunque con sensaciones térmicas frías o muy frías. Suele soplar con un carácter racheado tras el paso de frentes fríos.

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