Tal Día como Hoy

Yukón

Territorio de Canadá

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Yukón​ o Yucón​ (en inglés y en francés: Yukon) es uno de los tres territorios que, junto con las diez provincias, conforman las trece entidades federales de Canadá. Su capital es Whitehorse,​​​ además de ser la única ciudad de toda la región. Está ubicado en el extremo noroeste del país, limitando al norte con el océano Ártico,​​​al este con Territorios del Noroeste, al sur con Columbia Británica​ ​y al oeste con Alaska​​ (Estados Unidos).​​ Con 31 530 habs. en 2008 es la segunda entidad menos poblada —por detrás de Nunavut— y con 0,06 hab/km², la tercera menos densamente poblada, por detrás de Territorios del Noroeste y Nunavut, la menos densamente poblada.

La cresta de los montes Mackenzie da forma a gran parte de la frontera oriental.

La etimología de su nombre proviene de una lengua aborigen local, el gwichʼin, y quiere decir «río grande». El territorio es famoso entre otras cosas por haber sido el escenario de la Fiebre del oro de Klondike, un hecho histórico que ocurrió en 1897 y que fue de gran trascendencia para la región.

Se han encontrado restos humanos de la que fuera la población más antigua y primitiva de Norteamérica, aunque su datación es bastante discutida. Una gran cantidad de huesos modificados y de rasgos humanoides que fueron descubiertos en la región de Old Crow, al norte del Yukón, tienen entre 25 000 o 40 000 años de antigüedad, según el estudio por el método del ​ El centro y norte del Yukón no fueron afectados por las glaciaciones, como sí lo fue parte de Beringia.

Una erupción volcánica en Mount Churchill, próximo a la frontera con Alaska, cubrió de cenizas el sur de Yukón. Aquel depósito de brasas y restos de magma puede apreciarse aún a lo largo de la autopista de Klondike. Las historias de las Primeras Naciones del Yukón hablan sobre la muerte de los animales y peces a consecuencia de este suceso, al igual que otras provenientes de las tribus de lenguas atabasca, navajo y apache, lo que ha llevado a muchos antropólogos a la conclusión de que la emigración de pueblos athabaskanos a lo que es hoy conocido como el suroeste de Estados Unidos pudo haber sido consecuencia de dicha erupción. Poco después, las innovaciones en la tecnología de la caza favorecieron la sustitución de los atlatles por el arco y la flecha.

Se desarrollaron redes extensivas de comercio e intercambio entre los tlingits de la costa y las Primeras Naciones del interior. Se cree que los primeros intercambiaban aceite de eulacón y otros productos de su entorno por cobre y pieles de las Primeras Naciones.

Los primeros europeos en llegar al Yukón fueron los comerciantes de pieles de la Hudson's Bay Company en la década de 1840. La región permaneció relativamente inaccesible hasta entonces debido a las largas distancias y la falta de rutas comerciales directas. Aunque los rusos controlaban Alaska hasta su venta a los estadounidenses en 1867, no se interesaron en explorar el interior del Yukón.

Los comerciantes de la Hudson's Bay Company establecieron puestos comerciales en el Yukón a mediados del siglo XIX, incluyendo Lapierre House, Fort Selkirk y Frances Lake Post. Durante las primeras décadas de su presencia, el Yukón fue mayormente una región no explorada por los europeos hasta la llegada de los mineros en la década de 1870. Los europeos tardaron en entrar en el Yukón debido a la dificultad del comercio y la falta de interés por parte de otras potencias europeas en la región interior.

Las incursiones europeas en lo que más tarde se conocería como el Yukón dieron comienzo en la primera mitad del siglo XIX. Los exploradores y comerciantes de la Compañía de la Bahía de Hudson, que llegaron desde los puestos comerciales del río Mackenzie, emplearon dos rutas diferentes para penetrar en el territorio, creando puestos comerciales por toda la ruta. La ruta del norte nacía en Fort McPherson, Territorios del Noroeste, a orillas del Mackenzie, cruzaba las montañas por los ríos Bell y Porcupine y llegaba hasta el río Yukón. La del sur comenzaba, en cambio, en Fort Liard (Territorios del Noroeste), y se dirigía hacia el oeste por el río Liard hasta el lago Frances, seguía hacia el oeste siguiendo el curso del río Liard hasta el lago Frances, y luego por el río Pelly hasta que este desembocaba en el Yukón.

Tras fundar Fort McPherson, John Bell cruzó las montañas para llegar a la cuenca del Yukón en 1845, y descendió por el río Rat (hoy conocido como Bell) hasta su confluencia con el Porcupine. Tras organizar el comercio de pieles en Fort McPherson regresó al Bell, y siguió río abajo por el Porcupine hasta llegar de nuevo al río Yukón, en el lugar en que más adelante se levantaría el fuerte del mismo nombre (Fort Yukón).

No mucho tiempo después, Alexander Hunter Murray estableció puestos comerciales en Lapierre House (1846), y en Fort Yukon (1847), en la confluencia de los ríos Porcupine y Yukón. Murray hizo varios dibujos de las tiendas de venta de piel y de los habitantes de la zona, y escribió el Journal of the Yukon, 1847–48 (Diario del Yukón), una valiosa fuente de información acerca de la cultura local de los gwich’in en la época.

Como el puesto estaba en realidad en la Alaska rusa, la Compañía de la Bahía de Hudson continuó su actividad comercial allí hasta que fue expulsada tras la adquisición de Alaska por Estados Unidos en 1869. Un nuevo puesto comercial, Rumpert House, fue establecido aguas arriba del Porcupine, pero se demostró que se hallaba también dentro de Alaska. Los gwich’in, especialmente bajo el liderazgo de Sahneuti, enfrentaron a la Compañía de la Bahía de Hudson con los comerciantes estadounidenses de la Compañía Comercial de Alaska.

Por esa misma fecha, Robert Campbell, procedente de Fort Simpson, exploró buena parte del sur del Yukón y fundó Fort Frances (1842) sobre el lago homónimo en la cuenca del río Liard, y Fort Selkirk (1848) en la confluencia de los ríos Yukón y Pelly. En 1852, Fort Selkirk fue saqueado por guerreros tlingit de la costa, que se opusieron violentamente a esta injerencia en su actividad comercial. A raíz de este incidente, Fort Selkirk quedó abandonado y no se restableció hasta 1889.Los misioneros anglicanos y católicos siguieron la estela del comercio de pieles, siendo digno de mención William Carpenter Bompas, que se convirtió en el primer obispo anglicano del Yukón. Por su parte, los misioneros católicos pertenecían a la orden de los Oblatos de María Inmaculada, aún presente en el territorio.

En 1859, Robert Kennicott emprendió una expedición para recolectar especímenes de historia natural en los valles del hoy llamado río Mackenzie y del río Yukón, y en la tundra ártica. Kenicott adquirió popularidad entre los traficantes de la Compañía de la Bahía de Hudson, y los incentivó a buscar especímenes de historia natural y objetos manufacturados por las Primeras Naciones y a enviar lo recabado al Instituto Smithsoniano. En 1865, se organizó la Expedición del Telégrafo de Western Union, con el fin de encontrar alguna ruta posible para establecer una línea de telégrafo entre Norteamérica y Rusia a través del mar de Bering. Kennicott fue el jefe científico de la expedición, y entre el grupo de naturalistas que la integraban se encontraba W. H. Dall. Lamentablemente, Kennicott falleció de un ataque cardíaco cuando remontaba el río Yukón. Sin embargo, sus esfuerzos dieron a conocer al mundo este territorio canadiense.A pesar de los rumores sobre la presunta presencia de oro en la región yukoniana, no se procedió a grandes investigaciones. Tras la compra de Alaska por parte del gobierno de Estados Unidos y el consecuente abandono de Rampart House, los comerciantes de la Compañía Comercial de Alaska empezaron a trabajar en el curso superior del río Yukón. Tres mineros —Alfred Mayo, Jack McQuesten y Arthur Harper— habiendo oído de estos rumores, se unieron a los trabajos de la compañía, si bien su principal interés radicaba en la búsqueda de oro. En 1874, Mayo y McQuesten fundaron Fort Reliance, a unos kilómetros río abajo de lo que sería más tarde Dawson City. Otros mineros y buscadores se adhirieron pronto a la empresa, y se encontró oro en muchas áreas, aunque raramente en cantidades suficientes como para que supusiera un buen negocio. Hacia 1885, una buena cantidad de este metal fue hallada en el río Stewart, y McQuesten logró convencer a la compañía de que empleara a los mineros en lugar de centrar su actividad en el comercio de pieles. Al año siguiente, se encontraron cantidades rentables de oro en bruto en el río Fortymile, y se fundó un nuevo puesto comercial, llamado también Fortymile, en la confluencia de este río con el Yukón.

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