Yemen del Norte, oficialmente la República Árabe de Yemen, también conocido como Yemen (Saná), fue un país que existió desde 1962 hasta su unificación con Yemen del Sur (oficialmente conocida como República Democrática Popular del Yemen) en 1990, en la parte noroeste de lo que hoy es Yemen. Su capital era Saná. Limitaba al sureste con Yemen del Sur, al norte con Arabia Saudita y al oeste con el mar Rojo, compartiendo fronteras marítimas con Yibuti y la República Democrática Popular de Etiopía.
La República Árabe de Yemen se formó en 1962, tras un golpe de Estado en la capital, Saná, que permitió a militares nasseristas derrocar la monarquía y proclamar la república. Este derrocamiento desencadenó una guerra civil de ocho años que culminó con la derrota de los monárquicos y la victoria de las fuerzas prorrepublicanas. Los años siguientes estuvieron marcados por la inestabilidad política, los conflictos civiles, los frecuentes asesinatos políticos y los golpes militares: el país estuvo gobernado por una junta militar de 1962 a 1967 y de nuevo de 1974 a 1978. Una relativa estabilidad comenzó con la llegada al poder de Alí Abdalá Salé, quien logró consolidar su posición en el gobierno. Yemen del Norte logró finalmente establecer buenas relaciones con muchos Estados árabes y Estados Unidos, a quienes sirvió de contrapeso al Yemen del Sur comunista, pero mantuvo vínculos con la Unión Soviética, apoyándose en las armas que le compraba. El 22 de mayo de 1990, Yemen del Norte se unió a Yemen del Sur para formar la actual República del Yemen, bajo el liderazgo de Saleh.
Tras la disolución del Imperio otomano en 1918 después de la Primera Guerra Mundial, el norte de Yemen se convirtió en un Estado independiente con el nombre de Reino Mutawakkilita de Yemen.
El primer rey del país independiente fue Yahya Mohamed Hamidaddin. Tras declarar la independencia de Yemen del Imperio otomano, se autoproclamó rey y obtuvo reconocimiento internacional para el reino en 1926. Hamidaddin creó el primer ejército regular del reino. Luchó en una guerra contra Arabia Saudí y no reconoció su frontera con el protectorado británico de Adén, lo que provocó enfrentamientos periódicos con las tropas británicas. Sin embargo, se centró principalmente en consolidar su poder y crear un gobierno central viable, y nombró a sus hijos para gobernar varias provincias del reino. Tras casi 30 años de gobierno (del 30 de octubre de 1918 al 17 de febrero de 1948 como rey), fue asesinado en lo que se conocería como el golpe de Estado de al-Waziri. Le sucedió su hijo, Ahmad ibn Yahya. Al igual que su padre, Ahmad era conservador. Su gobierno despiadado, arbitrario e inconsistente lo convirtió en blanco de intentos de golpe de Estado y frecuentes intentos de asesinato, de los que escapó por poco. Sus enemigos iban desde familiares ambiciosos hasta panarabistas y republicanos con visión de futuro. Su temperamento abrupto y su comportamiento impredecible le unieron y le pusieron en contra una variedad de enemigos. La monarquía explotó deliberadamente la sociedad tribal altamente fragmentada del reino y se valió de las frecuentes guerras tribales para mantenerse en el poder. En política exterior, su único objetivo constante fue expulsar a Reino Unido de Adén para anexarla a su reino. Pero no estaba destinado a realizar sus ambiciones: murió repentinamente mientras dormía el 19 de septiembre de 1962.
Durante la existencia de la monarquía absoluta, Yemen fue un Estado muy subdesarrollado. El absoluto conservadurismo de los reyes y la reticencia de la monarquía absoluta a modernizarse en general trajeron consigo las desafortunadas, pero lógicas, consecuencias de una economía subdesarrollada y una ausencia casi total de carreteras y transporte motorizado. El reino era predominantemente agrícola. El gobierno de Hamidaddin (aunque Hamidaddin dio algunos pasos hacia la creación de un Estado moderno, no fueron suficientes), y especialmente el de Ahmad, fue siempre autocrático y conservador; Ahmad nunca admitió sugerencias. Yemen siguió siendo un Estado semifeudal, donde cada detalle, por insignificante o trivial que fuera, debía ser aprobado por el imán, incluso para que un camión del gobierno pudiera circular en Taiz o para que las mulas pudieran conseguir forraje.
El golpe de Estado y guerra civil
El 27 de septiembre de 1962, el rey Muhammad al-Badr fue depuesto por revolucionarios inspirados por la ideología panarabista del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser; las fuerzas revolucionarias tomaron el control de la capital e instauraron la República Árabe de Yemen.
El golpe de Estado generó la guerra civil de Yemen del Norte que enfrentó a las tropas de la recién creada República Árabe de Yemen en contra de las fuerzas leales al rey al-Badr. Los republicanos tuvieron el apoyo de la República Árabe Unida (Egipto) mientras que las fuerzas realistas contaron con el apoyo de Arabia Saudita y Jordania, que se oponían a la nueva república.
La guerra se extendió desde 1962 hasta 1970. En 1967 las tropas egipcias se retiraron, aunque continuaron brindando apoyo aéreo. En 1968, después de que los realistas mantuvieran sitiada la ciudad de Saná por varios años (donde los republicanos resistieron gracias a los abastecimientos aéreos de Egipto y a corredores estratégicos hacia zonas de su control), y debido al estancamiento en los frentes de batalla, los líderes de ambos bandos acordaron iniciar negociaciones. En 1970 Arabia Saudita reconoció la República y se estableció un alto al fuego.
Paralelamente, los ingleses se retiraron de la Federación de Arabia del Sur que posteriormente sería bautizado como Yemen del Sur.
A diferencia de lo que ocurrió con Alemania Occidental y Oriental, o en Corea del Norte y del Sur, Yemen del Norte y Sur tuvieron relaciones relativamente amistosas, a pesar de que en varias ocasiones sufrieron periodos de mucha tensión. Inclusive, desde 1972 se produjeron declaraciones de ambos bandos que manifestaban su voluntad de una unificación en el futuro.
A pesar de las declaraciones, los planes de reunificación se vieron obstaculizados en 1979 cuando una guerra entre ambos estuvo a punto de estallar. La guerra fue prevenida únicamente gracias a la intervención de la Liga Árabe. Poco después de ese episodio, los jefes de Estado suryemení y noryemení se reunieron en una cumbre en Kuwait, que sería el primer paso hacia la unificación del Yemen.
En mayo de 1988, los gobiernos del Norte y del Sur llegaron a un acuerdo que redujo considerablemente las tensiones y reanudaba las discusiones sobre la reunificación. El acuerdo permitía que la población yemení se transportara entre ambos países tan solo con la tarjeta de identificación nacional; además establecía la desmilitarización de la frontera y un área conjunta de exploración de petróleo alrededor de las fronteras que aún no habían sido definidas. La conclusión de este acuerdo llegó el 22 de mayo de 1990, cuando ambas repúblicas se unieron para fundar una sola: la República de Yemen.
Selección de fútbol de Yemen del Norte