Yemen (en árabe: ٱلْيَمَنْ), oficialmente la República de Yemen (en árabe: الجمهوريّة اليمنية, Al-Jumhūrīyah al-Yamanīyah ), es un país bicontinental situado en el Oriente Próximo asiático, que comparte fronteras con Omán y Arabia Saudita. La parte asiática está situada en el Mashreq, al sur de la península arábiga, limitado por el golfo de Adén (sur) y el mar Rojo (al oeste); la isla de Socotora está en la plataforma continental africana, más allá del cuerno de África. Es la única república de la península arábiga. Su capital y ciudad más poblada es Saná.
La actual República de Yemen surgió en 1990 tras la unificación de la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) y la República Popular Democrática de Yemen (Yemen del Sur). Yemen del Norte alcanzó la independencia en 1918 con la partición del Imperio otomano, mientras que los británicos mantuvieron el control en el sur del país hasta 1967, cuando se independizó como Yemen del Sur. Estos dos países se unificaron formalmente como la República de Yemen en 1990. Alí Abdalá Salé fue su primer presidente. Su situación fue muy convulsa, con una guerra civil desde el sur que duró hasta 1994, y la delimitación de sus fronteras, en 2000 entre Yemen y Arabia Saudita, y en 2003 con el Sultanato de Omán, que acordaron la delimitación definitiva de sus fronteras.
Yemen es un país subdesarrollado, y es el país más pobre de Oriente Próximo. Bajo el gobierno del presidente Alí Abdalá Salé, Yemen fue descrito como una «cleptocracia».
En el contexto de la Primavera Árabe, Yemen ha estado en crisis política desde 2011, comenzando con las protestas callejeras contra la pobreza, el desempleo, la corrupción y el plan del presidente Salé de enmendar la Constitución y eliminar el límite del mandato presidencial, convirtiéndolo de hecho en presidente de por vida. Salé renunció en favor de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi (Mansur al-Hadi ya era vicepresidente desde 1994, llegando a ejercer como presidente interino en 2011, mientras Salé se recuperaba al haber sido herido). Abd Rabbuh Mansur al-Hadi fue elegido oficialmente presidente el 21 de febrero de 2012 en una elección de una sola persona. El proceso de transición fue interrumpido por los conflictos entre los huthíes y Al-Islah, así como la insurgencia de Al-Qaeda. En septiembre de 2014, los huthíes se apoderaron de la capital, Saná, declarándose más tarde el control del país después de un golpe de Estado. Esto resultó en una nueva guerra civil y una intervención militar dirigida por Arabia Saudita para prevenir el colapso del gobierno incipiente de al-Hadi.
Arabia Saudita, desde 2015, ejerce un bloqueo que impide la importación de alimentos, desencadenando la mayor crisis humanitaria de la República de Yemen que a la fecha (Marzo de 2026) aún no ha cesado.
En árabe, Yemen (يمن yaman) significa «derecha». Existen varias explicaciones sobre el significado de este nombre: algunos autores clásicos árabes afirman que se debe a que el país está a la derecha de La Meca o del sol de levante. Otros dicen que se debe a que Yoqtan, también llamado Qahtan —antepasado de los árabes del sur según la Tabla de las Naciones del Génesis—, giró a la derecha cuando, bajando desde el norte de Arabia, se estableció en el actual Yemen. Una última teoría extrae el nombre del hijo de Qahtan, el héroe epónimo Yaman Ibn Qahtan.
Yemen es uno de los centros más antiguos de civilización del Oriente Próximo. Su tierra, relativamente fértil en algunos valles, y su clima húmedo permitieron el desarrollo de una población estable. La población nómada de la región, se dedicó al pastoreo y a la cría de aves durante toda la época antigua.
El geógrafo griego Claudio Ptolomeo se refirió a Yemen en sus textos como Eudaimon Arabia (término más conocido por su traducción latina, Arabia Felix). Los pueblos mediterráneos veían llegar caravanas cargadas de incienso, mirra, casia, canela y láudano; o riquezas como oro, ébano, marfil y seda, por lo que consideraron que debía tratarse de una tierra de fábula. Su máximo esplendor fue el Reino de Saba –capital, Mariaba (Marib)– con su misteriosa reina y su relación amorosa con el rey judío Salomón, que dio origen al mito. La leyenda de Arabia Felix resurgió en el XVII, cuando comerciantes franceses, ingleses y portugueses oyeron hablar de una bebida, el «oro negro» –el café–, que se exportaba al mundo entero a través del puerto yemení de Moca.
La zona fue dominada por tres civilizaciones sucesivas entre el siglo XII a. C. y el siglo VI, que controlaron el lucrativo tráfico de especias: los mineos, los sabeos y los himyaritas.
El Reino de Saba, cuya capital era Marib, alcanzó un gran poderío por su situación estratégica, entre la India y el Mediterráneo, lo que le permitió monopolizar el tráfico de especias. De allí era supuestamente originaria la legendaria reina de Saba del Antiguo Testamento. El reino pasó a ser dominado a partir del siglo III d. C. por la dinastía himyarita, por lo que se habla del Reino de Himyar. Luego fue anexionado por la Persia sasánida en 572.
El islam llegó a Yemen alrededor del año 630; a partir de entonces, Yemen pasó a formar parte de los califatos árabes y a ser dependiente primero de Damasco y luego de Bagdad. Durante el siglo VIII comienzan a aparecer en Yemen pequeños estados independientes, como el de la dinastía zaidí o zaidita, a la que seguirán otras. En los siglos posteriores Yemen oscila entre la independencia y la sumisión primero a los califas de Egipto y luego a los sultanes del Imperio otomano.
A partir del siglo XV, interviene Portugal, que dominó el puerto de Adén durante unos veinte años y mantuvo durante este periodo un enclave fortificado en la isla de Socotra.
Desde 1500, los portugueses representaron una amenaza inmediata para el comercio del océano Índico. Los mamelucos de Egipto, enviaron por ello un ejército al mando de Hussein al-Kurdi para luchar contra los intrusos. El sultán mameluco de Egipto acudió a Zabid en 1515 y entabló conversaciones diplomáticas con el sultán tahirí 'Amir bin Abdulwahab por el dinero que se necesitaría para la yihad contra los portugueses. En lugar de enfrentarse a estos, los mamelucos, que se estaban quedando sin comida y agua, desembarcaron en la costa de Yemen y comenzaron a hostigar a los aldeanos de Tihama para obtener los víveres que necesitaban.
El interés de Portugal en el mar Rojo consistía por un lado en garantizar los contactos con un aliado cristiano en Etiopía y por otro en poder atacar a La Meca y los territorios árabes desde la retaguardia, al tiempo que se hacía con el dominio absoluto del comercio de especias. También pretendía dominar el comercio de las ciudades de la costa de África y Arabia. Con este fin, buscó influir y dominar por la fuerza o la persuasión todos los puertos y reinos que luchaban entre sí. Era común que Portugal hiciera que los aliados árabes se interesaran por mantener la autonomía de otros estados árabes en la región.
En el siglo XVIII, Ibn Saúd, fundador de la dinastía saudita, anexiona Yemen, que luego vuelve, tras un breve período de independencia, al dominio egipcio, en la primera mitad del siglo XIX. Los británicos se instalan en Adén en 1839, y pasan a ser una potencia preponderante en la zona.
Yemen alcanzó la independencia pasada la Primera Guerra Mundial, constituyéndose en reino. En 1926 se produjo una nueva intervención saudita, pero al año siguiente el imán zaydita recuperó el trono. Los nuevos litigios fronterizos con el país vecino se resolvieron finalmente con la entrega a Arabia Saudita de la región de Asir.
Al tiempo, la zona de Adén continuaba bajo dominio británico, con el nombre de Arabia del Sur; en 1937 la zona se dividió en una colonia (Adén) y dos protectorados, oriental y occidental, con amplia autonomía y un Consejo Supremo Federal, hasta su independencia del Imperio británico, en 1967, organizándose como Yemen del Sur.
Durante el siglo XX, Yemen hizo importantes avances en materia de cooperación internacional: en 1945 el reino de Yemen ingresó en la Liga Árabe, y en 1947 en la ONU. El último rey fue derrocado en 1962, y se estableció la República Árabe de Yemen, conocida como Yemen del Norte, aunque se libró de forma casi paralela una guerra civil entre los monárquicos, que obtuvieron apoyo de Arabia Saudí, y los republicanos, que fueron auxiliados por Egipto con ayuda material y un importante contingente de tropas. La lucha duró hasta 1970, cuando los republicanos se impusieron.