Tal Día como Hoy

Yamato (1941)

Acorazado japonés de la clase Yamato

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El Yamato (大和, ''Yamato''?) fue un acorazado de la Armada Imperial Japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Era líder de la clase Yamato y junto con su buque gemelo, el Musashi, fue el acorazado más pesado y fuertemente armado jamás construido gracias a su desplazamiento de 72 800 toneladas a plena carga y sus nueve cañones de 460 mm.

Nombrado en honor de la antigua provincia japonesa de Yamato, el barco fue puesto en grada el 4 de noviembre de 1937 y entregado formalmente una semana después del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941. El Yamato fue diseñado para hacer frente a un buque de similares características artilleras o varias unidades menores de la Armada de los Estados Unidos, el principal rival marítimo del Imperio del Japón en el Pacífico. Sin embargo, paradójicamente el ataque a Pearl Harbor sepultó para siempre el concepto de la supremacía del acorazado.

A lo largo de 1942 actuó como buque insignia de la Flota Combinada japonesa, y en junio de 1942 el almirante Isoroku Yamamoto dirigió desde su puente la desastrosa, para Japón, batalla de Midway. El Musashi lo sustituyó como buque insignia de la Flota Combinada a inicios de 1943, y el Yamato empleó el resto de ese año y gran parte de 1944 desplazándose entre las islas Truk y el puerto de Kure en respuesta a las amenazas estadounidenses. A pesar de estar presente en la batalla del mar de Filipinas, el Yamato no participó en la misma, y la única ocasión en que disparó sus armas principales a objetivos de superficie enemigos fue en octubre de 1944, cuando lo enviaron a atacar a las fuerzas estadounidenses que invadieron las islas Filipinas durante la batalla del golfo de Leyte. A punto de conseguir la victoria, las fuerzas japonesas se retiraron creyendo que se estaban enfrentando a una flota de transporte estadounidense completa en lugar de a un pequeño grupo de escolta, que era lo único que se interponía entre el Yamato y los vulnerables transportes de tropas. En esa batalla el Yamato hundió el único buque enemigo de toda su carrera, el portaaviones de escolta USS Gambier Bay.

Durante 1944 la balanza del poder naval en el Pacífico se inclinó en contra de Japón, y a principios de 1945 la flota nipona debió permanecer en puerto por la crítica escasez de combustible. En abril de este último año, en un desesperado intento para frenar el avance aliado, el Yamato fue enviado a la isla de Okinawa con la misión de intentar protegerla de la invasión y combatir hasta el final. Sin embargo, submarinos y portaaviones de la armada estadounidense descubrieron su grupo de combate al sur de Kyushu, y el 7 de abril de 1945 fue atacado y hundido por aviones bombarderos y torpederos de un portaaviones de los EE. UU., lo que provocó la muerte de la mayor parte de su tripulación.

Décadas después de la guerra el acorazado Yamato ha sido recordado en Japón con monumentos, un museo, réplicas, series animadas y películas, muestra de su extraordinaria importancia en la cultura del país del sol naciente.

En los años 1930 el Gobierno japonés adoptó una política ultranacionalista con la finalidad de expandir considerablemente el territorio del Imperio del Japón.​ El país se retiró de la Sociedad de Naciones en 1934, renunciando a las obligaciones de su tratado.​ Tras retirarse también del Tratado Naval de Washington, que limitaba el tamaño y potencia de los buques capitales, la Armada Imperial Japonesa comenzó el diseño de la nueva clase Yamato de acorazados pesados. El diseño de la clase no finalizó hasta 1937.​

Cuando los acorazados se pusieron finalmente en grada, Japón hizo un gran esfuerzo para asegurarse de que su construcción se realizase en total secreto y así prevenir que los oficiales de la inteligencia estadounidense supieran de su existencia y especificaciones.​ Como parte del secreto, los japoneses se referían a su armamento como cañones de 406 mm, y no fue hasta el fin de la guerra cuando se supo el verdadero desplazamiento y calibre de las armas de esta clase de acorazados, de la que el Yamato fue el líder.​ Sus planificadores reconocieron que Japón no podría competir con la producción de los astilleros de los Estados Unidos una vez estallara la guerra, por lo que diseñaron los buques de la clase Yamato para ser capaces de enfrentarse a numerosos tipos de buques enemigos al mismo tiempo.​​Los acorazados desplazaron cada uno 70 000 toneladas y se esperaba que su enorme potencia de fuego compensara la mayor capacidad de producción naval estadounidense.​

La quilla del Yamato fue puesta en grada en el Arsenal Naval de Kure, Hiroshima, el 4 de noviembre de 1937, en un dique adaptado especialmente para dar cabida a su enorme casco.​​ El dique se profundizó un metro y se instalaron grúas capaces de levantar 350 t.​​ Temerosos de que los Estados Unidos supieran de las especificaciones del acorazado, los japoneses cubrieron con un pabellón una parte de la grada para ocultarlo.​ El Yamato fue botado el 8 de agosto de 1940, con el capitán —más tarde vicealmirante— Miyazato Shutoku al mando.​

La batería principal del Yamato consistió en nueve cañones de 460 mm, el mayor calibre de artillería naval jamás montado en un buque de guerra,​ aunque sus proyectiles eran menos pesados que los de los cañones británicos de calibre similar de la Primera Guerra Mundial. Cada cañón tenía una longitud de 21,13 metros, pesaba 147,3 toneladas y era capaz de disparar obuses altamente explosivos o perforantes a una distancia de 42 km.​Su batería secundaria comprendía doce cañones de 155 mm montados en cuatro torretas triples —una a proa, otra a popa y dos hacia el centro— y doce de 127 mm en seis montajes gemelos —tres en cada banda del acorazado—.​ Además, el Yamato portó veinticuatro cañones antiaéreos de 25 mm montados hacia el centro del barco.​ Cuando fue reacondicionado en 1944 y 1945 para combates en el Pacífico Sur,​ se modificó la configuración de su batería secundaria a seis cañones de 155 mm y veinticuatro de 127 mm, y se incrementó el número de los antiaéreos de 25 mm hasta los 162.​

Equipamiento de detección temprana

Al igual que su gemelo, el Yamato fue dotado de hidrófono en el bulbo de proa, y a fines de 1943 fue equipado con dos radares tipo 21-Go-aire (rango = 100 km) montados sobre los telémetros de cofa, cuatro detectores de ondas de radio/radar tipo E-27 (rango = 300 km), dos radares tipo 13-Go, aire-superficie, (rango=100 km) en el mástil trípode invertido y dos radares dobles tipo 22-Go de propósito general (rango= 35 km, conocidos como tubas) uno en cada banda del puente de mando.​​​​​

Nota: La Marina Imperial japonesa no llegó a desarrollar el tiro artillero por señalamiento de objetivos dirigidos por radar, usaba el óptico; al contrario de la Armada norteamericana que ya lo había implementado a fines de 1942.

En octubre o noviembre de 1941 el Yamato fue sometido a pruebas de mar. Una de esas pruebas fue la milla corrida, cuyo resultado fue una velocidad máxima hasta los 27,4 nudos (50,7 km/h).​ La prueba de gobierno con timón principal en línea de crujía arrojó que el timón auxiliar era muy poco efectivo para los giros sin uso de motores. Con la amenaza de la guerra cada vez más cercana, el gobierno de Japón dio prioridad a la aceleración de su rearme.​ El 16 de diciembre, meses antes de lo previsto, el acorazado entró en servicio en Kure.​ La ceremonia de la botadura fue más austera de lo habitual, porque los japoneses continuaban ocultando las características de su acorazado.​ El mismo día, bajo mando del capitán Gihachi Takayanagi, se unió a los acorazados Nagato y Mutsu en la 1.ª División de Acorazados.​

El 12 de febrero de 1942 el Yamato pasó a ser buque insignia de la Flota Combinada del almirante Isoroku Yamamoto.​​ El almirante japonés estaba planeando una batalla decisiva contra la Armada de los Estados Unidos en las islas Midway, por lo que tras participar en una simulación de guerra el Yamato partió de la bahía Hiroshima el 27 de mayo para operar con el principal grupo de acorazados de Yamamoto.​​ Los criptógrafos estadounidenses estaban al tanto de las intenciones de Yamamoto y la batalla de Midway fue desastrosa para la fuerza de portaaviones de Japón, con cuatro portaaviones hundidos y 332 aviones destruidos.​ Yamamoto ejerció el comando general desde el puente del Yamato,​ pero su plan de batalla había dispersado ampliamente sus fuerzas para atraer a los estadounidenses a una trampa y el grupo de acorazados estaba demasiado lejos para tomar parte en el combate.​ El 5 de junio Yamamoto ordenó a los buques restantes volver a Japón, por lo que el Yamato se retiró a Hashirajima junto a la principal fuerza de acorazados antes de emprender el retorno a Kure.​​

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