Xosé Fernando Filgueira Valverde, ocasionalmente José Filgueira Valverde (Pontevedra, 28 de octubre de 1906-Pontevedra, 13 de septiembre de 1996), fue un escritor, investigador y crítico español en lengua gallega y castellana. Se le conoce, en el ámbito intelectual gallego, con el sobrenombre de «O vello profesor» («El viejo profesor»).
Cofundó el Seminario de Estudios Gallegos, dirigió el Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos y el Museo de Pontevedra. Presidió el Consejo de la Cultura Gallega y fue miembro de la Real Academia Gallega. Persona de profunda cultura humanista y de obra extensa y divulgativa en una época en la que las instituciones que hoy cumplen esa función no la cumplían o no existían.
La Real Academia Gallega acordó dedicarle el Día de las Letras Gallegas del año 2015: «[…] el historiador, escritor y erudito Xosé Fernando Filgueira Valverde fue, debido al enorme volumen e importancia de su obra, una de las figuras centrales de la vida cultural gallega del siglo XX». Se trata de una figura que suscita controversia, y al mismo tiempo es un personaje fundamental en el transcurrir de la cultura y literatura gallegas a lo largo de esa época.
Nació en Pontevedra en el domicilio paterno de la plaza del Muelle, el que fue su hogar de toda la vida con la excepción de los cuatro años (1935 a 1939) en los que vivió en Lugo desempeñando su primer puesto docente.
Hijo de José María Filgueira Martínez (1871-1938) —natural de Mourente y médico en Pontevedra— y de María Araceli Valverde Yaquero (1870-1946) natural de Ugíjar (Granada), es bautizado con los nombres Fernando Enrique y Ramón María del Pilar. Crece en el seno de una familia hondamente católica: su madre había sido monja de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, sociedad de vida apostólica femenina que no obliga a hacer votos perpetuos. Esa sensibilidad cristiana será una constante en su vida.
En 1935 imparte clases de «Lengua y Literatura Española» en el Instituto de Lugo, su primer destino. El 15 de agosto de 1938 contrae matrimonio con María Teresa Iglesias de Oscáriz, lucense, secretaria de la Juventud de Acción Católica. Tendrán cinco hijos. Ella fallece en Pontevedra el 9 de mayo de 1995, apenas año y medio antes que su marido.
En 1939 consigue su traslado al Instituto de Pontevedra, su ciudad natal, donde desarrollaría el grueso de su intensa labor como docente, escritor, conferenciante e investigador, que compaginó con cargos políticos como la alcaldía de la ciudad (1959-1968).
El 13 de septiembre de 1996, a punto de cumplir los noventa años, fallece en su hogar de la plaza del Muelle a los pocos días de haber sufrido un infarto cerebral. Las exequias de celebraron en la Basílica de Santa María la Mayor. Sus restos descansan en el cementerio de Mourente.
Desde muy joven se manifiesta en Filgueira Valverde el interés por la lectura y erudición. En 1916, con diez años, lee la biografía de Rosalía de Castro escrita por Augusto González Besada: «Rosalía Castro. Notas biográficas».
Muy poco después (1918) se interesa por «Santiago, Jerusalén y Roma. Diario de una peregrinación», obra en tres volúmenes de José María Fernández Sánchez y Francisco Freire Barreiro, catedráticos de la universidad de Santiago. Llama especialmente su atención el tomo primero, con abundantes referencias a Santiago y Pontevedra. La obra, descriptiva y erudita, le descubre además el monasterio de la Armenteira, abadía cisterciense del siglo XII.
Estudió el bachillerato en el Instituto de Pontevedra (1917-1922) desde el segundo curso porque había hecho por libre el primero. Fueron profesores suyos Antonio Losada Diéguez (Filosofía), Castelao (Dibujo) y Ramón Sobrino Buhigas (Historia natural, especialista en petroglifos). El último curso toma contacto con el galleguismo —estrechamente vinculado a una concepción católica de la realidad— en casa del profesor Losada Diéguez.
Completa estudios universitarios de Derecho con Premio Extraordinario (1922-1928) en la Universidad de Santiago de Compostela y de Filosofía y Letras (sección de Ciencias Históricas) en la Universidad de Zaragoza, por libre (1922-1927). Armando Cotarelo Valledor, catedrático de Literatura Española, ejerce una notable influencia sobre él.
Desde muy joven destaca su labor de intelectual, escritor, investigador y erudito. Con sólo dieciocho años (1925) la Real Academia Gallega lo nombra miembro correspondiente, a propuesta de Casto Sampedro, Pablo Pérez Costanti y Salvador Cabeza de León.
Se doctora en Filosofía y Letras con su tesis doctoral, calificada con Sobresaliente, sobre la Cantiga CIII de Alfonso X el Sabio, defendida en la Universidad Central de Madrid.
Seminario de Estudios Gallegos
Desde muy joven estuvo involucrado en toda clase de proyectos culturales. En 1922 Losada Diéguez había iniciado una «Xuntanza de Estudos», precedente del «Seminario» que vendría un poco después. La revista Nós núm. 16 (pág. 13) da noticia de las excursiones científicas de un grupo de alumnos —Filgueira entre ellos— tras restos de piedras y cerámica antiguas en lugares como Domayo o Puentesampayo. Filgueira recordará siempre el papel de adelantado de su profesor de Filosofía en el Instituto de Pontevedra:
Eran colaboradores de esas «xuntanzas pontevedresas» Castelao (como artista) y Casto Sampedro, presidente de la Sociedad Arqueológica de Pontevedra (como arqueólogo y erudito en folclore literario y musical).
Con estos precedentes, será el 12 de octubre de 1923, en una casa vinculada a Rosalía de Castro en la parroquia de Ortoño, cuando un grupo de jóvenes —Filgueira, Lois Tobío y Fermín Bouza Brey, entre otros— lleven adelante aquella idea y funden definitivamente el «Seminario de Estudios Gallegos» (SEG), que permanecerá activo hasta 1936. Filgueira lee su discurso de ingreso —«As festas de San Pío V en Santiago»— el 3 de noviembre de 1923, la segunda conferencia pronunciada en gallego en la universidad compostelana.