José Francisco Javier Zubiri Apalategi (San Sebastián, 4 de diciembre de 1898-Madrid, 21 de septiembre de 1983), conocido internacionalmente como Xavier Zubiri, fue un filósofo español. Estudió en Lovaina, Madrid y Friburgo. Fue discípulo de Juan Zaragüeta Bengoechea y de Ortega y Gasset y, más tarde, de Heidegger. Desempeñó la cátedra de Historia de la Filosofía en la Universidad de Madrid desde 1926 hasta 1935, y luego vivió, hasta 1939, en Roma y en París. En 1942 enseñó en la Universidad de Barcelona, pero abandonó la cátedra dos años más tarde, para residir en Madrid, donde, hasta pocos años antes de su fallecimiento, expuso su pensamiento en cursos privados, interrumpidos esporádicamente por sus estancias en el extranjero, como cuando, en 1973, impartió un curso de Teología en la Universidad Gregoriana de Roma.
Nació en San Sebastián, el 4 de diciembre de 1898. Ingresó en 1917 en el seminario de Madrid. Además de la carrera de Teología, estudió Filosofía con Juan Zaragüeta, y en 1919 con Ortega y Gasset, quien dirigirá su tesis, en la Universidad Central de Madrid. Se ordenó sacerdote en 1921, y cinco años más tarde gana la cátedra de Historia de la Filosofía en la facultad de Filosofía y Letras en la misma universidad.
Con permiso para sus estudios, en 1929 marchó a Friburgo para estudiar pensamiento fenomenológico con Husserl y Heidegger. Al año siguiente viajó a Berlín donde conoce a Albert Einstein. En 1935 fue a Roma, ocasión en que se secularizó y contrajo matrimonio, un año después, con Carmen Castro Madinaveitia, hija del historiador español Américo Castro.
Durante la guerra civil española el matrimonio marchó a París, donde permaneció hasta el fin de la misma. En esa ciudad, Zubiri trabajó en Física con Louis de Broglie y Filología con Émile Benveniste.
Al acabar la guerra regresó a España, y aceptó la cátedra de filosofía en Barcelona. Poco después pidió la excedencia, descontento por la falta de libertad de pensamiento. Desde entonces impartió cursos privados, muchos de ellos publicados a título póstumo.
Entre sus discípulos y colaboradores pueden citarse a: María Zambrano, Pedro Laín Entralgo, Diego Gracia Guillén, Ángel Jubera, Julián Marías, Jorge Eduardo Rivera —traductor de Ser y tiempo al castellano—, Antonio Ferraz e Ignacio Ellacuría, colaborador en la redacción y heredero de su obra.
En 1947 se creó la Sociedad de Estudios y Publicaciones, de la que fue presidente. En 1980, a pesar de su avanzada edad y con el apoyo de algunos de sus alumnos, desarrolló la trilogía de "Inteligencia sentiente". Falleció en Madrid, el 21 de septiembre de 1983.
Su filosofía es de una gran originalidad, en ella destaca su elaboración de una nueva idea de la realidad. La realidad no es sinónimo de las cosas existentes sino que es lo presente en la aprehensión como siendo algo propio de lo dado, es a lo que Zubiri llama "de suyo". Ha ejercido gran influencia en la teología de la liberación y en las filosofías de la praxis contemporáneas. Durante un tiempo, para sobrevivir, se dedicó con su esposa a la traducción de textos: una de sus traducciones más conocidas fue la que realizó de la obra ¿Qué es Metafísica? de Martin Heidegger.
Fue un autor muy prolífico y en vida publicó: Naturaleza, Historia, Dios (1944) que es una recopilación de artículos publicados en revistas; Sobre la Esencia (1963) donde expone su concepción metafísica de la realidad centrada en la idea de sustantividad; y los tres tomos de Inteligencia Sentiente (Inteligencia y Realidad - 1980; Inteligencia y Logos - 1982, Inteligencia y Razón - 1983) en la que Zubiri describe su idea de lo que es la intelección del hombre. Actualmente sus cursos están siendo publicados por la Fundación Xavier Zubiri.
Principales temas de su reflexión filosófica
Su elaboración filosófica es un intento de superar el subjetivismo reinante en la modernidad y el realismo ingenuo de la filosofía clásica. La existencia humana es comprendida como religación (uno de los conceptos fundamentales de la filosofía de Zubiri). En el análisis histórico, introduce la necesidad de las posibilidades, es decir, del estudio de lo que pudo ser y no solo de lo que fue. La categoría clave de la que parte su filosofía es la realidad, pero entendiendo ésta como forma, como lo real de suyo, no allende la percepción sino en la percepción. En la aprehensión de la realidad ésta se capta como real. Esto sería la «aprehensión primordial de la realidad» la cual es realizada por una inteligencia sentiente (es decir, que une lo intelectivo con lo sensorial).
Aunque el sentir y el entender no pueden identificarse, tampoco pueden disociarse, porque el sentir humano y la intelección constituyen dos momentos de un solo acto de aprehensión, de captación de algo: eso es para Zubiri la inteligencia sentiente. Desde esta inteligencia sentiente aprehendemos lo real como real de suyo. Pero la cuestión de qué puede ser la realidad y qué son las cosas en realidad y en la realidad será función del logos y la razón. Desde estos dos momentos posteriores, el hombre hará un ensayo de lo que pueda ser la realidad allende la aprehensión.
El hombre, animal de realidades
Concepción del hombre de Zubiri: basada en los presupuestos antropológicos escolásticos, los cuales toma terminológicamente actualizándolos desde la fenomenología, y con un aporte renovador proporcionado por los aportes científicos de nuestro tiempo.
Zubiri pone la inteligencia como característica principal de las diferencias entre hombre y animal. La inteligencia sentiente de Zubiri consiste en la reflexión humana - inteligencia – incluyendo los propios sentidos - sentiente-.
El animal es capaz de sentir pero no de reflexionar sobre los sentidos. Otra de las características del hombre frente al animal proporcionado por la inteligencia sentiente y su forma natural de aprehender las cosas: la impresión de la realidad es la habitud. Todos los animales tienen su habitud (o modo de conducirse en el ambiente). La habitud intelectiva se diferencia en su substantividad (unidad de estructuras y funciones).
Dentro de su antropología, Zubiri distingue entre sustantivo/sustancial y entre sustantividad/sustancialidad. Tomemos como definiciones aproximadas los siguientes enunciados:
Sustancialidad: Suficiencia en el orden constitucional (de la unidad de estructuras y funciones).