Wong Kar-wai (en chino tradicional, 王家衛 Shanghái, 17 de julio de 1958) es un director, guionista y productor de cine hongkonés. Considerado uno de los cineastas más influyentes del cine asiático contemporáneo, sus películas se caracterizan por el empleo de narrativas no lineales, una cuidada estética visual, el uso expresivo del color y la música, y la exploración de temas como el amor, la soledad, la memoria y el paso del tiempo.
Nacido en Shanghái, emigró con su familia a Hong Kong durante su infancia. Tras iniciar su carrera como guionista de televisión, debutó como director con As Tears Go By (1988), aunque alcanzó reconocimiento internacional con Chungking Express (1994), Happy Together (1997) e In the Mood for Love (2000), esta última considerada una de las películas más influyentes y aclamadas del siglo XXI. Entre sus obras más destacadas también figuran Days of Being Wild (1990), Fallen Angels (1995), 2046 (2004) y The Grandmaster (2013).
A lo largo de su carrera ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos el premio al mejor director del Festival de Cine de Cannes por Happy Together (1997). Su estrecha colaboración con el director de fotografía Christopher Doyle contribuyó decisivamente a definir un estilo visual ampliamente reconocido y ejerció una notable influencia en el cine contemporáneo.
Wong Kar-wai nació el 17 de julio de 1958 en Shanghái, el menor de tres hermanos. Su padre trabajaba como marino mercante y su madre era ama de casa. En 1963, cuando comenzaban a sentirse los efectos de la Revolución Cultural en China, emigró con sus padres a Hong Kong. Sus dos hermanos mayores debían reunirse posteriormente con la familia, pero el cierre de la frontera entre China continental y Hong Kong impidió el reencuentro durante casi una década. La familia se estableció en el barrio de Tsim Sha Tsui, donde su padre encontró empleo como gerente de un club nocturno.
La llegada a Hong Kong supuso un difícil proceso de adaptación para Wong. Acostumbrado a hablar únicamente mandarín y dialecto shanghainés, tuvo que aprender cantonés e inglés, idiomas que no dominaría con fluidez hasta la adolescencia. En diversas ocasiones ha recordado el sentimiento de aislamiento que experimentó durante aquellos años y cómo encontró en el cine un refugio gracias a las frecuentes visitas a las salas de proyección junto a su madre, donde descubrió películas de muy distintos géneros y procedencias.
En 1980 ingresó en la Universidad Politécnica de Hong Kong para estudiar diseño gráfico, aunque abandonó los estudios al ser admitido en un programa de formación de la cadena Television Broadcasts Limited (TVB). Allí recibió su primera formación profesional en producción audiovisual, iniciando el camino que lo conduciría a trabajar como guionista para la televisión hongkonesa.
Dentro de la industria hongkonesa, entre un cine mayoritariamente comercial, el director Wong Kar-wai aparece con su visión poética de la vida, como un «poeta de la imagen» que, junto con su inseparable director de fotografía, el australiano Christopher Doyle, devolvió al panorama cinematográfico una revisión posmoderna y oriental de aquel estilo de cine que ya practicó en los sesenta la Nouvelle vague francesa, lo que naturalmente hizo que fuera encumbrado por Cahiers du Cinéma, una de las revistas de cine más prestigiosas del mundo.
Su primera obra, As Tears go By (1989), recibió buena acogida de la crítica, si bien se considera todavía una visión algo más elaborada del cine de mafias orientales tan popular en el Hong Kong de los ochenta, aunque se admira la sensibilidad que ya mostraba el autor, que supo resistir bien las limitaciones impuestas por los marcos del género.
Su segunda obra, Días salvajes (1991), comenzó a forjar su estilo sensual de narración, mostrando una visión bellísima del Hong Kong de los sesenta, que recuperaría posteriormente en Fa yeung nin wa (2000) y 2046 (2004). Otro fracaso del director en la taquilla fue Ashes of Time (1994), una obra de artes marciales con pocas escenas de acción de lucha y más concentrada en el desarrollo de una historia dramática.
Sin embargo, con Chungking Express (1994), una película rodada en dos semanas, logró encumbrar su carrera; incluso el director Quentin Tarantino mostró su admiración hacia la película, al igual que Cahiers du Cinéma, que dio a conocer al director en Occidente.
Con Happy Together (1997) Wong logra triunfar en el Festival Internacional de Cannes consiguiendo el premio a mejor director.
Fa yeung nin wa (2000), también conocida como In the mood for love o Deseando amar, se considera la gran obra maestra de Wong, llegando a ser nominada por los Premios BAFTA, Independent Spirit Awards, y ganar el premio a la mejor película extranjera en los Premios César y a mejor actor para Tony Leung en el Festival Internacional de Cannes.
Tras 2046 el director realizó su primera incursión en el cine occidental, dirigiendo en Estados Unidos My Blueberry Nights, donde trabajaron Norah Jones, Jude Law y Natalie Portman, y que abrió el Festival de Cannes de 2007.
En 2013 estrenaría su largometraje The Grandmaster, un drama sobre el maestro Yip Man (interpretado por Tony Leung) durante las décadas de los años 40 y 50. El resto del reparto incluye a Zhao Benshan, Zhang Ziyi, Chang Chen y Brigitte Lin.
En 2019 anunció que comenzaría a rodar la serie Blossoms Shanghai, que sería una secuela de Deseando amar y de 2046; el rodaje se pausó por la pandemia del COVID-19, pero fue finalmente estrenada en diciembre de 2023, con los actores Hu Ge, Ma Yili, Tang Yan y Xin Zhilei como protagonistas.
El estilo de dirección de Wong Kar-wai requiere mucho de los actores. Rodando sin guion, el excelente autor chino obliga al reparto a estar a la altura de los personajes, y los constantes cambios en el argumento hacen que las películas tarden bastante en rodarse.
Además de sus largometrajes, Wong Kar-wai tiene varios cortos: un corto promocional para una serie de BMW (The Follow), con Clive Owen y Forest Whitaker, un corto para Philips llamado There’s Only One Sun (2007), y un corto de 50 minutos para el proyecto de cortos eróticos llamado Eros. Su obra, La mano, es considerada por público y crítica como la mejor de las tres que componen el proyecto.
Days of Being Wild (Días salvajes) (1991)