Tal Día como Hoy

William Herschel

Astrónomo germano-británico

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William Herschel, nacido Friedrich Wilhelm Herschel (Reino Unido: /ˈwɪlɪəm ˈhɜːʃəl/; Hannover, Brunswick-Luneburgo, Sacro Imperio Romano Germánico, 15 de noviembre de 1738-Slough, Berkshire, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, 25 de agosto de 1822), fue un astrónomo y músico germano-británico, descubridor del planeta Urano y de otros numerosos objetos celestes, y padre del también astrónomo John Herschel.​

Friedrich W. Herschel nació del matrimonio formado por el músico militar Isaak Herschel y Anna Ilse Moritzen. Influido por sus padres, Friedrich estudió música y se convirtió en un competente intérprete de oboe, uniéndose a su padre y a su hermano Jacob en la banda del Regimiento de Guardias.​

En 1757, participó en la batalla de Hastenbeck entre Francia y Brunswick-Luneburgo, durante la guerra de los Siete Años, y los más de 5000 muertos que presenció le causaron una honda impresión, que lo llevó a alejarse de su país natal y afincarse con su hermano en Inglaterra. Jacob decidió regresar a Hannover después de dos años, pero Friedrich Wilhelm (a quien los ingleses llamaban ahora "William", nombre que lo acompañaría para siempre) prefirió quedarse.

El joven Herschel profundizó en Inglaterra sus estudios musicales: se convirtió en profesor primero, en organista en Halifax (1765) y al año siguiente era ya director de orquesta en Bath.

En 1772 vino su hermana Caroline Herschel a vivir con él en Bath. Fue entonces cuando ocurrió el episodio que cambiaría la vida de William: el 10 de mayo de 1773 compró un libro (la Astronomía de James Ferguson), y se enamoró ya para siempre de la ciencia de los cielos.​

Observación y construcción de telescopios

Ávido de conocimientos y dotado de una gran habilidad manual, Herschel comenzó desde el principio a calcular, diseñar y construir sus propios telescopios. Menos de un año después de haber comprado el libro de Ferguson, Herschel calculaba y pulía ya los más perfectos y poderosos espejos de todo el mundo, porque comprendió enseguida que el futuro dependía de los telescopios reflectores y no de los refractores.​

Mientras construía los instrumentos observaba los cielos. En fecha tan temprana como febrero de 1774 ya había observado la nebulosa de Orión, descubierta en 1610.

El 13 de marzo de 1781 Herschel observó un objeto no registrado que a primera vista parecía un cometa: estudiándolo con todo cuidado, pronto consiguió determinar que en realidad se trataba de un nuevo planeta, Urano.​

Herschel había descubierto el objeto probando su recién construido telescopio reflector de 152 mm. Lo había apuntado a la constelación de Géminis y había observado una estrella que no se suponía que estuviese allí. A la potencia de su instrumento, parecía poseer un disco planetario (de allí la confusión con un cometa). Brillaba con un color amarillo y se desplazaba lentamente.

Observándolo noche tras noche, Herschel llegó a la conclusión de que había descubierto el séptimo planeta del sistema solar. Pidió a otros astrónomos que confirmaran su diagnóstico, y todos estuvieron de acuerdo con él: existía un nuevo planeta situado al doble de la distancia de Saturno.

La cuestión del nombre del planeta Urano

Poner nombre a un objeto astronómico es privilegio de su descubridor: con galantería, Herschel bautizó al planeta con el curioso nombre de Georgium Sidus ("Planeta Jorge"), en un extraño homenaje al rey Jorge III de Inglaterra que acababa de perder parte de sus posesiones en América del Norte por la independencia estadounidense de 1776.

El "Planeta Jorge" siguió llamándose así hasta bien entrado el siglo XIX, a pesar de la oposición del astrónomo Johann Elert Bode, que insistía en que Herschel debía continuar con la tradición mitológica. Si los nombres de los planetas contiguos eran Marte, Júpiter y Saturno, el recién llegado debía bautizarse Urano. Bode justificaba su punto de vista en que se debía continuar la secuencia genealógica: nieto, padre, abuelo. El bisabuelo (padre de Saturno) era Urano, que adecuadamente personificaba al cielo estrellado.

Es curioso que Bode insistiese tanto en hacer cambiar el nombre de Urano por uno contemplado en las convenciones, ya que él mismo solía bautizar sus descubrimientos con nombres mucho más extravagantes que "Jorge". Así, llamó a ciertas constelaciones "El Gato", "El Aparato Químico", "Globo Aerostático" y "Oficina Tipográfica". El caso extremo se produjo al bautizar Bode a una constelación con el nombre de "Los Honores de Federico" en honor al rey de Prusia. El astrónomo francés Lalande propuso, por su parte, bautizar el planeta como "Herschel", aunque la idea que perduró fue la de Bode.

Aunque se dice que en 1827 el nombre de Urano ya era muy usual en Inglaterra, hasta 1850 el Almanaque Náutico británico siguió llamando al planeta "Jorge" en sus efemérides astronómicas. Finalmente el astrónomo John Couch Adams logró convencer a los editores del Almanaque para que lo cambiaran por el nombre actual.

Observaciones anteriores de Urano

Como se da el hecho de que, bajo ciertas condiciones, Urano es visible a simple vista, es muy probable que haya sido divisado a ojo desnudo en la Prehistoria o en la Antigüedad, circunstancia que no ha quedado registrada. Galileo lo observó en 1612 durante una conjunción con Júpiter, anotándolo como un satélite galileano de este último. También el Astrónomo Real sir John Flamsteed catalogó en 1690 a Urano como una estrella en la constelación de Tauro a la que llamó 34 Tauri. Algunos años más tarde el francés Pierre Charles Le Monnier observó a Urano durante ocho noches completas, pero nunca acertó a notar su movimiento planetario. Otros dieciocho astrónomos también anotaron al planeta en sus catálogos, pero siempre confundiéndolo con una estrella fija. Estas observaciones sirvieron a lo largo del siglo XX para determinar mejor la órbita de Neptuno.

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