Willem Barents (en neerlandés: Barentsz; Terschelling, islas Frisias, 1550 - Nueva Zembla, Rusia, 20 de junio de 1597) fue un navegante y explorador neerlandés, uno de los pioneros en las primeras expediciones a las tierras del norte.
En 1594 Willem dejó Ámsterdam con dos naves para buscar la ruta marítima del norte pasando por el norte de Siberia y el este de Asia. Alcanzó las costas del este de Nueva Zembla y continuó navegando hacia el norte hasta que se vio obligado a volver cuando alcanzó el norte más extremo. Al año siguiente, Willem participó en otra expedición de siete naves, pasando por el estrecho de Kara, entre la costa siberiana y la isla Vaygach, pero tardaron demasiado en encontrar mar abierto y debieron de regresar. En su tercer intento, la misión también fracasó y él resultó muerto. En esta última ocasión, llevaba dos naves capitaneadas por Jan Rijp y Jacob van Heemskerk y en ese viaje descubrieron el archipiélago Svalbard. El barco de Barents, capitaneado por Heemskerk, quedó atrapado en el hielo en la costa oriental de Nueva Zembla y su tripulación se vio obligada a pasar el invierno en la isla, en donde Willem finalmente falleció.
Aunque su objetivo inicial de llegar a Oriente no se cumplió, este viaje se sitúa entre los más importantes de la exploración del océano Ártico del siglo XVI, y el primero en el que un grupo de exploradores afrontaron con éxito el invierno polar. Sus experiencias servirían a los posteriores navegantes de los Países Bajos para establecer fructíferas rutas pesqueras y balleneras.
El mar de Barents, la isla de Barents en el archipiélago de las Svalbard, el enclave ruso de Barentsburg y la región de Barents fueron designados así en su honor.
Willem Barents nació alrededor del año 1550 en la isla Terschelling (islas Frisias) en las Diecisiete Provincias.
Barents, como cartógrafo comercial, navegó a España y por el Mediterráneo para completar un Atlas de la región mediterránea, que fue co-publicado con el cartógrafo neerlandés Petrus Plancius.
Su carrera como explorador se dedicó a la búsqueda del Paso del Nordeste, que él razonaba debía de existir por la existencia de aguas abiertas al norte de Siberia, aguas abiertas motivadas porque al brillar el sol las 24 horas del día en esas regiones debería de derretir cualquier hielo potencial. Es una de las primeras explicaciones de la conocida hipótesis del mar polar abierto.
A finales del siglo XVI las Provincias Unidas de los Países Bajos, enfrascadas en la guerra de los Ochenta Años contra España, buscaban una ruta marítima entre el mar del Norte y Extremo Oriente que bordeando la costa norte de Rusia les permitiese alcanzar las Indias Orientales, donde tenían intereses comerciales, sin utilizar la ruta tradicional rodeando Europa y África, controlada por España.
En 1594, se preparó una flota de cuatro barcos al mando de Cornelis Cornelisz Nay, de la ciudad de Enkhuizen, al que acompañaba otro famoso navegante, Jan Huygen van Linschoten. El consejo comunal de Ámsterdam compró y equipó dos pequeños barcos, siendo Barents el capitán de uno de ellos, el Mercury. Partieron el 5 de junio de la isla frisia de Texel y tras bordear la costa noruega, emprendieron rumbo hacia el este, con la intención de llegar a Nueva Zembla y atravesar el mar de Kara con la esperanza de encontrar el Paso del Nordeste en las costas de Siberia.
El 9 de julio la tripulación se encontró con tres osos polares por primera vez. Después de disparar con un mosquete cuando uno de ellos trató de subir a bordo del barco, los marineros decidieron capturarlo con la esperanza de llevarlo de vuelta a Holanda. Una vez capturado y a bordo, el oso se alborotó de tal modo que tuvo que ser sacrificado. Se nombró el lugar del acontecimiento como Isla del Oso (en noruego, Bjørnøya). (Algunas fuentes sugieren que este suceso ocurrió el 9 de junio de 1596 como parte del tercer viaje.)
Al llegar a Nueva Zembla se dividieron en distintas direcciones para intentar entrar en el mar de Kara. Barents, al frente de los barcos de Ámsterdam, intentó bordear la isla por el norte y descubrieron el grupo de pequeñas islas Orange, justo al norte de Nueva Zembla. En esas islas la tripulación se encontró con un rebaño de aproximadamente 200 morsas y trataron de matarlas con hachas y picas. Encontrando la tarea más difícil de lo que imaginaban, abandonaron con solo unos colmillos de marfil. Barents intentó bordear la costa oeste de Nueva Zembla y seguir hacia el norte, pero se encontró con el hielo y los grandes icebergs le obligaron a dar la vuelta. Sin embargo, los otros dos barcos lograron entrar en el mar de Kara a través del estrecho de Vaygach (ahora estrecho de Kara), entre la costa siberiana y la isla Vaygach, que encontraron libre de hielo. A su regreso, y a pesar de que no alcanzaron el objetivo final, la expedición fue considerada un éxito.
Mauricio de Nassau, príncipe de Orange, tras los informes de la expedicionarios, albergaba las «más exageradas esperanzas» y
los Estados Generales de los Países Bajos financiaron una expedición de siete naves, nuevamente al mando de Cornelis Cornelisz Nay. Barents capitaneó la misma nave del año anterior y llevó a bordo a Jacob van Heemskerk. La expedición iba acompañada por seis barcos mercantes cargados con mercancías que los holandeses esperaban comerciar con China.
Partieron el 2 de junio de 1595, nuevamente de la isla frisia de Texel y el esfuerzo se concentró totalmente en atravesar el estrecho de Kara, que separa la isla de Vaygach del archipiélago de Nueva Zembla. El 30 de agosto la expedición se encontró con un grupo de unos 20 «hombres salvajes», unos samoyedos con quienes pudieron hablar gracias a un tripulante que hablaba su idioma. El 4 de septiembre envió una pequeña partida a la isla Estados para buscar un tipo de cristal del que tenían noticias. La partida fue atacada por un oso polar y dos de los marineros murieron.
Sin embargo, en 1595 por unas inesperadas condiciones meteorológicas, se encontraron el mar de Kara totalmente congelado lo que hacía imposible la navegación y regresaron, tras muchas dificultades y la muerte de varios tripulantes, el 18 de noviembre. Esta expedición fue ampliamente considerada como un fracaso, y la provincia de Zelanda y la ciudad de Enkhuizen, que habían proporcionado barcos para ambos viajes, perdieron el interés. Van Linschoten escribió su experiencia en esos dos viajes, Voyagie, ofte schip-vaert, van Ian Huyghen van Linschoten, van by Noorden om langes Noorvvegen de Noortcape, Laplant, Vinlant, Ruslandt, de VVite Zee, de custen van candenoes, Svvetenoes, Pitzora..., publicado en 1601 por Gerard Ketel de Franeker.
En 1596, decepcionados por el fracaso de las dos expediciones anteriores, los Estados Generales anunciaron que ya no subvencionarían viajes similares, sino que ofrecían una alta recompensa para cualquiera que navegase con éxito el Pasaje del Nordeste. El consejo comunal de la ciudad de Ámsterdam decidió enviar nuevamente sus dos barcos para un tercer intento, esta vez al mando de Barents. Zarparon del puerto de Ámsterdam el 10 de mayo (o el 15 de mayo), casi un mes antes que en las dos anteriores ocasiones, capitaneados los barcos por Jacob van Heemskerk y Jan Cornelisz Rijp. Barents acompañaba a van Heemskerk como piloto y asesor científico de la expedición. (De forma inesperada, Gerrit de Veer (ca. 1570-na. 1598), un carpintero de la expedición, se convertiría en el cronista del viaje, ya que llevó un diario que fue publicado en 1596).
En esta tercera ocasión el paso se intentó a través de latitudes altas, como propugnó el influyente teólogo y cartógrafo Petrus Plancius. Los desacuerdos entre Barents y Rijp surgieron enseguida, cuando Barents deseaba dirigirse en un rumbo más oriental que las instrucciones que había dado Plancius. El fuerte carácter de Rijp insistió en el curso norte y el 10 de junio descubrieron Isla del Oso en el mar de Barents al norte de Noruega. Siguiendo hacia el norte, descubrieron la isla de Spitsbergen, cerca de la latitud 80° N, el 17 de junio, avistando su costa noroeste. Consideraron, erróneamente, la isla como parte de Groenlandia y la bautizaron como «Het Nieuwe Land» (en holandés, Tierra Nueva). Parte del crédito de ese descubrimiento le corresponde, por tanto, a la tozudez de Rijp.