Weimar (pronunciación en alemán: /ˈvaɪ̯maʁ/ ()) es una ciudad del estado federado de Turingia en Alemania, conocida por su rico legado cultural. Está situada a orillas del río Ilm y al pie de la montaña de Ettersberg, al norte del bosque de Turingia. La ciudad está dividida en trece distritos.
Weimar fue el centro del movimiento Bauhaus. La obra de la Bauhaus en Weimar y en Dessau fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.
El conjunto de las edificaciones conocidas como Weimar clásico fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998, destacando la alta calidad artística tanto de los edificios como de los parques públicos y particulares en la ciudad y sus alrededores, que testimonian el notable florecimiento cultural del periodo clásico en Weimar. El mecenazgo de los duques de Sajonia-Weimar-Eisenach atrajo a muchos destacados escritores y eruditos de Alemania, haciendo de Weimar el principal centro cultural europeo de la época.
La ciudad fue seleccionada Capital Europea de la Cultura en 1999.
En 1925 se encontraron los restos de un ser humano arcaico en el distrito de Ehringsdorf, al sur de la ciudad. Según los resultados de la datación radiométrica, estos tienen de 200 000 a 250 000 años de edad.
En 1850 se hallaron restos humanos en el distrito de Possendorf, además de figuras y cerámica, que indican que la región estaba habitada desde e siglo IV al I a. C.
La primera mención de Weimar data del año 899. El nombre fue cambiando con el paso de los siglos de "Wimares" a "Wimari", a "Wimar" y finalmente a Weimar. El nombre se deriva del alto alemán antiguo wih (sagrado) y mar (pantano).
Entre 946 y 1346 existió el condado de Weimar como una unidad política independiente. En el año 975, el emperador Otón II mencionó en un fuero para el monasterio de Fulda el asentamiento de la "fortaleza de Weimar", que es considerado como el "documento fundador" de la ciudad a pesar de que aún existen dudas de si este documento se refería a la presente ciudad. La "fortaleza" ciertamente no era de piedra, sino más bien una empalizada, pero era aparentemente segura, ya que sufrió el asedio del emperador Otón III en 984. Las fortificaciones fueron destruidas en el invierno de 1173/74 por el landgrave Luis III de la casa de los ludovingios que habían ganado poder territorial en Turingia. Las fortificaciones fueron reparadas rápidamente, ya que en 1214 soportó un nuevo asedio.
En 1250 se habla ya de un asentamiento que creció bajo la protección de la fortaleza del conde. Entre 1245 y 1249 se construyó la que luego sería la iglesia de la ciudad, que a partir de 1433 fue consagrada a los apóstoles San Pedro y San Pablo. El patronato de la iglesia municipal fue otorgado a la Orden Teutónica el 16 de septiembre de 1284, la cual nombró a los párrocos de la iglesia hasta la Reforma Protestante. La Orden Teutónica estaba subordinada a la diócesis de Maguncia y era dueña de extensos terrenos que en 1525 pasaron a la ciudad. En 1307 la orden se hizo cargo de la educación y en 1383 estableció el primer hospital en la actual Caballeriza de la ciudad.
A partir de 1247, los condes de Weimar-Orlamünde tuvieron muchas dificultades para mantener su independencia de la Casa de Wettin, que había adquirido la mayor parte de Turingia tras la guerra de sucesión de Turingia y Hesse contra los ludovingios. Primero tuvieron que venderles Orlamünde y finalmente, tras su derrota en la "Guerra de los condes" en 1365, Weimar se convirtió en feudo de los Wettin.
En 1410 obtuvo Weimar su constitución ciudadana, que le otorgaba los mismos derechos que las demás ciudades de la Casa de Wettin. En 1424 hubo un catastrófico incendio que frenó el desarrollo de la ciudad. Los Wettin promovieron la reconstrucción otorgando exenciones de impuestos y mayores derechos de mercado. La mayor medida tomada en esta época fue extender y fortalecer las insignificantes fortificaciones a lo largo de la ciudad. Se construyó una muralla doble con espacio de ocho a diez metros entre los muros y cuatro puertas fortificadas que rodeaban toda la ciudad. Aún quedan algunos restos de estas fortificaciones, como la torre Kasseturm.
En 1552 el duque Juan Federico I de Sajonia hizo a Weimar la capital del Ducado de Sajonia-Weimar. La ciudad continuó siendo la capital y residencia ducal hasta 1918.
Entre 1561 y 1681 hubo varios episodios de caza de brujas en la ciudad. Seis personas fueron procesadas, siendo el caso más famoso el proceso contra el duque Juan Federico IV de Sajonia, que confesó haber hecho un pacto con el diablo y que fue encontrado muerto al día siguiente en su celda. Dos mujeres fueron decapitadas y quemadas en la hoguera en 1669 y 1676.
El 4 de octubre de 1653 se realizó el primer Zwiebelmarkt (mercado de las cebollas) que empezó como un día de mercado de frutas y verduras, y que hoy en día se ha convertido en un festival de importancia regional.
A fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, durante la regencia de Ana Amalia de Brunswick-Wolfenbüttel y de su hijo, el duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach, la ciudad jugó un importante papel cultural como centro del Clasicismo de Weimar. El duque Carlos Augusto empleó en su corte a varios artistas e intelectuales, dándoles seguridad económica y la libertad para desarrollar sus ideas. Entre las luminarias que residían en Weimar en esta época están Goethe, Schiller, Wieland, Herder y el compositor Johann Nepomuk Hummel, así como por un breve periodo de tiempo, el científico y humanista Alexander von Humboldt. El duque practicaba el despotismo ilustrado y fue el primer monarca en Alemania en crear una constitución para sus estados.
Bajo la regencia de la gran duquesa María Pávlona y su hijo Carlos Alejandro de Sajonia-Weimar-Eisenach, el ámbito cultural de la ciudad tomó un nuevo impulso. En 1842 Franz Liszt fue nombrado maestro de capilla (Kapellmeister) de la orquesta de la ciudad. En 1849, Richard Wagner siguió los pasos de su futuro suegro y se mudó a Weimar antes de trasladarse a Suiza. En 1850 Liszt dirigió en Weimar el estreno de la ópera Lohengrin de Wagner.
No solo se fomentó la música. En 1860, Carlos Alejandro fundó la «Escuela Gran ducal-Sajona de Arte» (Großherzoglich-Sächsische Kunstschule), donde personalidades como Arnold Böcklin, Franz Lenbach y Reinhold Begas fueron catedráticos. La influencia de estos artistas impregnó el estilo realista de la llamada «Escuela de pintura de Weimar». Carlos Alejandro también comisionó obras para conmemorar la era del Clasicismo de Weimar. Los monumentos creados en honor a Goethe, Schiller, Wieland y Herder pueden contemplarse hasta el día de hoy.
También el hijo de Carlos Alejandro, Guillermo Ernesto de Sajonia-Weimar-Eisenach, promovió el arte. Durante su regencia, Weimar se convirtió en un centro del arte moderno. La escuela fundada por su padre, la Escuela Gran Ducal-Sajona de Arte, fue elevada al rango de escuela superior. En 1907 se fundó la Escuela Gran ducal Sajona de Artes Aplicadas (Großherzoglich-Sächsische Kunstgewerbeschule) por iniciativa del arquitecto Henry van de Velde. En 1903 van de Velde había diseñado el interior del Archivo-Nietzsche en Weimar, que fue el primer edificio dedicado a la colección de documentos, escritos, así como la edición de la obra del filósofo Friedrich Nietzsche.