El vuelo 2933 de LaMia (LMI2933) fue un vuelo chárter internacional de pasajeros operado por un Avro RJ85. Partió desde el Aeropuerto Internacional Viru Viru (Bolivia) hacia el Aeropuerto Internacional José María Córdova (Colombia) con 68 pasajeros y 9 miembros de la tripulación, pilotado por Miguel Alejandro Quiroga Murakami.
Se estrelló el 28 de noviembre de 2016 a las 21:58 aproximadamente hora local (UTC-5:00). Entre los pasajeros se encontraban jugadores del equipo de fútbol brasileño Chapecoense, quienes estaban en camino para jugar la final de la Copa Sudamericana 2016 frente a Atlético Nacional. Seis personas sobrevivieron al accidente. La Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil colombiana investigó el accidente con apoyo de la Air Accidents Investigation Branch Británica.
El informe preliminar colombiano indicó que el avión viajaba excedido de peso y con el combustible al límite, y que los pilotos decidieron erróneamente no hacer escalas para repostar en los aeropuertos Alfredo Vásquez Cobo de Leticia o El Dorado de Bogotá. Además, no informaron al control aéreo de la escasez de combustible hasta el último momento. No cumplieron el plan de vuelo, el cual no debió ser aprobado por las autoridades aeroportuarias.
El informe final de Aeronáutica Civil de Colombia, dado a conocer el 27 de abril de 2018, destaca que la empresa LaMia "no cumplió con los requisitos de cantidad mínima de combustible exigidos en las normas internacionales, pues no tuvo en cuenta el combustible requerido para volar a un aeropuerto alterno, el de contingencia, el de reserva, ni el combustible mínimo de aterrizaje".
Es el segundo peor accidente mortal de un Bae 146, y a su vez el segundo peor de 2016 por debajo del Accidente del Tu-154 del Ministerio de Defensa de Rusia.
LaMia era una aerolínea de capital venezolano, pero con sede en Bolivia. Antes del accidente solo operaba con 12 empleados. El director de la empresa era Gustavo Vargas Gamboa. El piloto, Miguel Quiroga, era además copropietario de la empresa, junto con Marco Rocha. Los clubes de fútbol estaban entre sus clientes más recurrentes.
La aeronave era un Avro RJ85 de 17 años y 8 meses, registro CP-2933,número de serie E.2348,y realizó su primer vuelo el 26 de marzo de 1999.El avión fue entregado a Northwest Jet Airlink (operado por Mesaba Airlines) el 30 de marzo del mismo año, con el registro N523JX, el 20 de septiembre de 2007 pasó a operar en CityJet (para Air France) con el registro EI-RJK, luego, entre 2010 y 2013, después de pasar por un período de almacenamiento fue adquirido por LaMia en 2013, con el registro P4-LOR, el siguiente año, el registro se cambió a YV2468, y finalmente, en 2015, se cambió el registro a CP-2933.Inicialmente, la empresa contaba con una flota de tres Avro RJ85, pero en el momento del accidente, el CP-2933 era la única aeronave de la compañía que podía volar, las otras dos aeronaves de la aerolínea estaban en reparación por mantenimiento.
Luego del siniestro y durante el desarrollo de la investigación, los restantes aviones fueron confiscados por las autoridades en un hangar de la Fuerza Aérea de Bolivia donde estaban aparcados. Además, la misma autoridad le inició a la empresa un proceso penal por una deuda cercana a los 50 mil dólares por servicios de mantenimiento impagos.
Los equipos de fútbol le pagaban a LaMia aproximadamente 100 000 dólares por vuelo chárter. De ese dinero, entre 8 y 10% era para la tripulación.
De acuerdo al informe preliminar colombiano, la tripulación estaba compuesta por cuatro personas: «el comandante, un copiloto y dos tripulantes de cabina. Así mismo, se encontraban a bordo 78 pasajeros; dentro de los que se encontraba un técnico, un despachador de la compañía, y un piloto que ocupó el asiento del observador en la cabina de mando».
Miguel Quiroga era el piloto que comandaba el avión y también era copropietario de la empresa. Tenía aproximadamente 6700 horas de vuelo, de las cuales casi la mitad adquirió volando para LaMia. En 2002 se graduó de la Academia de Aviación de Bolivia. Posteriormente ingresó en el Liceo Teniente Edmundo Andrade (Bolivia), en el Colegio Militar de Aviación y en la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). Trabajó como piloto para Ecojet, recorriendo el territorio boliviano en vuelos regulares. En 2013 abandonó de forma injustificada la FAB y se unió a LaMia, sin cumplir los años de servicio militar que estipula la ley. Por este motivo tenía un juicio con la FAB e incluso había un pedido de captura en su contra, si bien no fue detenido porque presentó un recurso legal de amparo. Sin embargo, su esposa declaró que había renunciado por presiones «de una ministra» por sus conexiones políticas familiares, y que la denuncia de la FAB era falsa. Estaba casado con Daniela Pinto, hija del senador boliviano opositor Roger Pinto, que se asiló en Brasil alegando persecución del gobierno de Bolivia, donde era investigado por denuncias de malversación de fondos, entre otras. Esto habría motivado a Quiroga a fundar LaMia junto a otros socios. El matrimonio Quiroga - Pinto tenía tres hijos. De familia de pilotos, el padre de Quiroga, Orlando Quiroga Soliz, murió en un accidente aéreo en 1963 en Caranavi (Bolivia). El estadio de esa ciudad fue nombrado en su honor, por su pasión y sus aportes al fútbol.
El copiloto, Ovar Goytia, tenía 6900 horas de vuelo, de las cuales 1500 fueron realizadas con la compañía. Si bien la prensa dijo que la modelo Sisy Arias realizaba su primer vuelo como piloto en este viaje, esta situación no fue confirmada ni por el informe preliminar de la investigación de Colombia ni por las autoridades bolivianas.
Erwin Tumiri era empleado de una empresa de mecánica en la ciudad de Cochabamba, llamada Bacams, compañía subcontratada por LaMia para hacer la revisión previa y abastecer el combustible de la aeronave.
De acuerdo a las autoridades bolivianas, la aerolínea realizó otros cinco viajes internacionales previos volando al límite de la capacidad de combustible.
La compañía ya había transportado otros equipos que debían jugar en competiciones de la CONMEBOL, así como a la selección de fútbol de Argentina, que había volado en la misma aeronave siniestrada solo 18 días antes del accidente. En esa ocasión, el plan de vuelo entre Buenos Aires y Belo Horizonte solo incluía 15 minutos más del combustible necesario para completar el viaje, incumpliendo las reglas de las autoridades aéreas argentinas, según las cuales el combustible de un avión debe alcanzar para volar al menos 45 minutos más que el tiempo previsto de ruta. El vuelo salió con una hora de retraso aunque nunca se explicaron las causas. Además, un vocero de la AFA dijo «El piloto del avión tiene más marketing que cursos realizados. Antes de abordar dio un discurso diciendo que era la empresa transportadora oficial de la Conmebol».
El 1 de noviembre, cuando el Atlético Nacional volvía de jugar ante Cerro Porteño en Asunción, Ricardo Albacete, uno de los dueños del avión, «se negó a hacer el depósito para pagar esa compra de combustible, por lo cual los mismos jugadores del equipo colombiano a bordo efectuaron una colecta para recaudar los 3.000 dólares que era el precio de ese combustible adicional».
De acuerdo al semanario Sol de Pando, «Albacete "presionaba permanentemente a los pilotos bolivianos para volar con el tanque a límite de su capacidad y sin posibilidades de reabastecimiento de combustible, ya que el empresario venezolano, como único dueño oficial del avión, era el responsable de cubrir ese costo y se negaba a pagarlo"».
El avión realizaba un vuelo desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) hasta Medellín (Colombia), con nueve tripulantes y 68 pasajeros, la mayoría de ellos miembros titulares del equipo brasileño de fútbol Chapecoense, que debían jugar su partido de ida de la final de la Copa Sudamericana 2016, en Medellín. La Autoridad Aeronáutica Civil brasileña (ANAC) había negado la petición del Chapecoense de volar en un chárter directamente entre São Paulo y Medellín, ya que según el código brasileño de aeronáutica y el convenio de Chicago, únicamente podía realizar un vuelo chárter entre Brasil y Colombia una aeronave perteneciente a alguno de esos dos países. No obstante el club optó por seguir con LaMia, que ya había transportado a otros clubes de fútbol, y para evadir dicha exigencia realizó una inusual escala y cambio de aviones en Santa Cruz de la Sierra. Así, los pasajeros salieron del Aeropuerto Internacional de Guarulhos el 28 de noviembre en el vuelo OB 739 de Boliviana de Aviación, que partió a las 14:22 y llegó a su destino en el aeropuerto de Viru Viru en Santa Cruz de la Sierra a las 16:50 (hora local; UTC−04:00). Allí cambiaron al avión de LaMia, para continuar el viaje.