El vuelo 17 de Malaysia Airlines (MH17/MAS17) del 17 de julio de 2014 y con código compartido con la aerolínea KLM Royal Dutch Airlines —KL4103/KLM4103— fue un vuelo internacional regular de pasajeros operado por un avión Boeing 777-200ER. Partió del aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol (Países Bajos) a las 12:14 (CEST) hacia el aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur (Malasia) con 283 pasajeros y 15 miembros de la tripulación. En el marco de la guerra del Dombás, el avión fue derribado por la defensa antiaérea rusa en la villa de Grábovo, en el raión ucraniano de Shajtarsk, en el óblast de Donetsk, a 40 kilómetros de la frontera con Rusia. El contacto se habría perdido a las 16:15 (hora local).
La responsabilidad de la investigación fue delegada a la Junta de Seguridad Holandesa (DSB) y al equipo de investigación conjunto (JIT) liderado por los Países Bajos, que en 2016 informó que el avión había sido derribado por un misil tierra-aire Buk lanzado desde territorio controlado por los separatistas prorrusos en Ucrania. El JIT descubrió que el Buk provenía de la 53.ª Brigada de Misiles Antiaéreos de la Federación Rusa y había sido transportado desde Rusia el día del accidente, disparado desde un campo en un área controlada por los rebeldes y que el sistema de lanzamiento regresó a Rusia posteriormente. El 17 de noviembre de 2022, la justicia holandesa condenó a cadena perpetua a los acusados de perpetrar el derribo, los ciudadanos rusos Serguéi Dubinski e Ígor Guirkin, y al ucraniano Leonid Járchenko. El cuarto encausado, Oleg Pulátov, también de nacionalidad rusa, fue absuelto.
El día de la tragedia, el presidente estadounidense Barack Obama (aliado del gobierno ucraniano), dijo que había «evidencia» de la responsabilidad de los rebeldes prorrusos, y funcionarios de inteligencia de su país dijeron que un misil tierra-aire había sido el causante del accidente. Desde Países Bajos, también culparon a un misil lanzado por milicianos prorrusos, quienes por su parte aseguraron no poseer armas capaces de destruir el avión. Asimismo, el Gobierno ucraniano responsabilizó también al Gobierno ruso y viceversa. El gobierno ruso negó estar involucrado en el derribo, y su versión ha sido cambiante y contradictoria con el tiempo.
Fue el segundo incidente de la línea aérea en menos de cinco meses, a raíz de la desaparición del vuelo 370 a principios de marzo de 2014. Con 283 pasajeros y 15 tripulantes fallecidos, se trata del mayor accidente de la aerolínea, superando al vuelo 370, en el que fallecieron 227 pasajeros y 12 tripulantes. Entre los pasajeros fallecidos se encontraba un grupo de investigadores del sida que iban a asistir a una conferencia internacional en Australia.
Fue el desastre aéreo más grave de 2014 y de la década de 2010 y hasta el momento, el peor accidente aéreo del siglo XXI (sin contar los atentados del 11 de septiembre, los cuales no fueron accidentes, sino actos deliberados). También es el peor accidente de un Boeing 777 hasta la fecha y el peor para la aerolínea Malaysia Airlines. Es el peor desastre aéreo ocurrido en Ucrania, superando al vuelo 612 de Pulkovo Aviation Enterprise, el cual se estrelló en 2006 también en el Óblast de Donetsk. Julio de 2014 fue un mes oscuro para la aviación comercial, pues en menos de una semana después de la tragedia del MH17 sucedieron dos más accidentes aéreos mortales: el del vuelo 222 de TransAsia Airways el 23 de julio, y un día después, el 24 de julio, el del vuelo 5017 de Air Algérie. Casualmente, el 17 de julio es considerado como el día más mortífero para la aviación, pues es la fecha en la que se han registrado más de 15 accidentes aéreos catastróficos, como el vuelo 3054 de TAM Linhas Aéreas en 2007 y el vuelo 800 de TWA en 1996, entre otros.
La aeronave despegó del aeropuerto de Ámsterdam (Ámsterdam-Schiphol) a las 12:14 CEST (10:14 UTC) con destino a la capital malaya, Kuala Lumpur. Malaysia Airlines fue notificada por los controladores de tránsito aéreo locales porque habían perdido el contacto con el avión a las 14:15 UTC. Alrededor de las 15:30 GMT, la empresa informó a través de su cuenta de Twitter que habían perdido el contacto con el vuelo. El avión desapareció minutos antes de entrar en espacio aéreo ruso. Flightradar24 informó que un Boeing 777 de Singapore Airlines y un Boeing 787 de Air India, estaban a solo 25 kilómetros del lugar cuando la aeronave desapareció.
Los habitantes locales filmaron el sitio del impacto, donde había una gran columna de humo. Al lugar acudieron también, bomberos, militares, mineros locales y periodistas, que colaboraron en la identificación de restos de la aeronave y la búsqueda de sobrevivientes. Un socorrista dijo en los primeros instantes tras la caída que al menos 100 cuerpos se habían encontrado en el lugar, cerca del pueblo de Grábovo, y que los restos de la aeronave estaban dispersos alrededor de un área de unos 15 kilómetros de diámetro cuyos terrenos son campos cultivados. Los cadáveres carbonizados estaban esparcidos alrededor y muchos apenas estaban vestidos, esto porque salieron disparados al estrellarse la nave.
Según el Consejo de Seguridad de la República Popular de Donetsk, vecinos de la aldea de Torez también resultaron heridos, ya que trozos del avión dañaron algunas casas. Entre los restos del avión se encontraba la cola del aparato donde aún se podía identificar el logotipo de la compañía aérea.
Como resultado del incidente, Lufthansa, Air France, British Airways, Emirates, KLM, Air India, Alitalia, Virgin Atlantic, Delta Air Lines y Aeroflot, entre otras, suspendieron temporalmente sus vuelos sobre el espacio aéreo ucraniano y con destino a aeropuertos ucranianos. Algunas aerolíneas también anunciaron modificaciones de rutas. Eurocontrol anunció que cerró el espacio aéreo ucraniano para la aviación civil, diciendo que «todos los planes de vuelo que incluyan las rutas sobre Ucrania serán rechazadas, debido al cierre, hasta nuevo aviso». Los organismos de aviación de Estados Unidos, de China, de Rusia y del Reino Unido prohibieron oficialmente a sus aerolíneas sobrevolar el espacio aéreo del este de Ucrania. Algunas aerolíneas, como Qantas, Korean Air Lines, Asiana Airlines y British Airways, ya habían estado evitando la zona durante varios meses por motivos de seguridad.
Poco después del accidente, Malaysia Airlines anunció que iba a cambiar el número de vuelo ruta de la ruta Ámsterdam-Kuala Lumpur a 19. Los días siguientes mantuvo el 17. Finalmente, la aerolínea anunció el cambio de número para el 25 de julio. Para el 18 de julio, las acciones de la línea aérea habían caído en casi un 16%.
Los medios de comunicación informaron que las tarjetas de crédito y débito se pudieron haber robado de los cuerpos de las víctimas, y la Banca Asociada de los Países Bajos aconsejó a los familiares cancelar sus tarjetas de crédito.
Milicianos prorrusos afirmaron que encontraron la caja negra del avión de pasajeros, y dijeron que sería entregada a las autoridades rusas. El canciller ruso, Serguéi Lavrov declaró que el gobierno de Rusia no tiene planes de custodiar las cajas negras y que la investigación es responsabilidad de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), de los Países Bajos, Malasia y Ucrania. Funcionarios europeos dijeron que Ucrania había reclamado primero las cajas negras. La OACI declaró que Ucrania es el país encargado de la investigación, conforme con el artículo 26 del Convenio sobre Aviación Civil Internacional.
El primer ministro de la República Popular de Donetsk, el ciudadano ruso Aleksandr Borodái, anunció que las autodefensas estaban dispuestas a declarar una tregua de tres días con las autoridades de Kiev para que se llevase a cabo una investigación de la catástrofe. Milicianos del Nueva Rusia, que controlan la zona donde se estrelló el avión, anunciaron que acordonaron la escena del accidente, para «proporcionar acceso seguro y garantías de seguridad» a una comisión nacional de investigación mediante la cooperación con las autoridades ucranianas pertinentes, y garantizar la seguridad de los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa que se les permitie investigar libremente la escena del accidente. Sin embargo, las operaciones del gobierno de Kiev contra las autodefensas prosiguieron sin embargo del 18 al 21 de julio, con combates en Donetsk que complicaron la investigación del derribo en los días posteriores. Solo hasta tres días después del accidente, el 21 de julio, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, ordenó un alto el fuego en un radio de 40 kilómetros alrededor de la tragedia para facilitar las labores de investigación.