Tal Día como Hoy

Virginia Gutiérrez de Pineda

Antropóloga colombiana

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Virginia Gutiérrez de Pineda (Socorro, Santander, 4 de noviembre de 1921​-Bogotá, 2 de septiembre de 1999) fue una antropóloga colombiana egresada de la Escuela Normal Superior, donde se graduó como Licenciada en Ciencias Sociales y Económicas en 1944, como también obtuvo el grado de Etnóloga en el Instituto Etnológico Nacional ese mismo año. Posteriormente realizó un máster en Antropología Social y Médica (1953-1953) en la Universidad de California en Berkeley. Finalmente, obtuvo su doctorado en Ciencias Sociales y Económicas en la Universidad Pedagógica Nacional, en 1962.​ Es considerada pionera de los estudios de familia en Colombia, la antropología médica, y catalogada posteriormente como socióloga, debido a su fuerte influencia investigativa e intervencionista desde planteamientos teóricos enfocados en dicha disciplina.

En 1960, participó con otros intelectuales y profesionales colombianos, entre ellos Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna, María Cristina Salazar, Darío Botero Uribe, Carlos Escalante y Tomás Ducay, en la fundación de la primera facultad de Sociología de América Latina, en la Universidad Nacional de Colombia.​

Su obra se destaca por desarrollar temas propios de la antropología, se enfocó principalmente en las regiones colombianas, estudiando la composición y transformación de las estructuras familiares, conjuntamente de la medicina popular. Su principal libro Familia y cultura en Colombia (1963), se destaca por visibilizar las tipologías, funciones y dinámicas de las familias, desde manifestaciones múltiples del mosaico cultural y estructuras sociales. Demostrando así, que las familia en Colombia difieren mucho de la idea tradicional y legal que se tenía sobre ellas anteriormente. Uno los reconocimientos que se otorgaron a su trabajo, consistió en la incorporación de su rostro en el nuevo billete de 10 mil pesos que comenzó a circular a partir de 2016.​

Virginia Gutiérrez Cancino nace el 4 de noviembre de 1921 en el municipio de Socorro en el departamento de Santander, en la vereda Barirí, hija de padres profundamente católicos y conservadores, Gamaliel Gutiérrez y María Cancino, compartió su infancia con sus dieciséis hermanos, de los cuales únicamente once sobrevivieron.​ Su infancia se desarrolló a través de una disciplina familiar, el modelo de una vida ascética y la crianza de padres estrictos pero amorosos. Virginia Gutiérrez de Pineda recuerda esta época con profunda nostalgia:Volver a mis patrios horizontes constituye para mí un verdadero retorno al claustro materno y hallarme en su régimen de seguridad absoluta y en su paz. Aunque no regreso hoy con la alegría infantil que se desparramaba en los riscos del Fonce, aromados con los azahares del arrayán, la lumbre de las clavellinas de las orillas de las quebradas, y en pos de uvillas y camaronas o de nido de perúlacas. Tampoco me trae hoy la visión juvenil que buscaba pares en el afecto dentro del entorno hogareño de reciedumbre y trabajo. Hoy vuelve la mujer madura con toda la racionalidad de su mente, que con amor, pero con serenidad, se dedicó a indagar en su gente con espíritu académico. (Como se citó en Pachón, 2005, p. 250)​

Estudios de educación primaria y secundaria

Sus estudios de primaria los realizó en el colegio de la señorita Esther Posada, donde mostró su amor por la lectura, y su gran interés por la naturaleza, como lo indica su pasatiempo habitual de observar el comportamiento de los pequeños animales y tratar de hacer conjeturas frente a las conductas de estos seres. Su bachillerato lo realizó en el Instituto Pedagógico Nacional, donde dicha orientación que tenía con animales la trasladó a analizar los comportamientos humanos, además mostró un gran interés por las matemáticas.​

Al finalizar sus estudios de bachillerato y ante un contexto nacional donde las mujeres no solían ingresar a la universidad ni realizar estudios profesionales, el médico y educador José Francisco Socarrás, anunció cupos de ingreso para la Escuela Normal Superior, de los cuales obtuvo una plaza ante un gran concurso nacional. Su vida tomó un enfoque ligado a lo artístico, el amor por la lectura de novelas, poesía y filosofía cambió su forma de pensar y de imaginar su futuro profesional, que se distanciaba de la enfermería y la pedagogía, disciplinas que se catalogan para el momento como propias para las mujeres, a causa del imaginario del papel femenino de cuidar y educar.​

Estudios de educación superior

En este momento de su vida, y ante problemas de orientación vocacional, se acrecentó una fuerte inquietud sobre qué carrera profesional debería estudiar, pues sentía interés por la medicina, las matemáticas y las ciencias sociales. La directora del Instituto Pedagógico Nacional, Esther Aranda, tuvo gran incidencia en la decisión que tomó dado que formaría su interés por optar por la carrera de Antropología, antes Etnología. Gracias a la beca obtenida en la Escuela Normal Superior, obtuvo la Licenciatura de Ciencias Sociales y Económicas entre 1941 y 1944, episodio que marcaría fuertemente su enfoque académico, pues toda su vida recordaría y reconocería la importancia de la formación recibida allí.​

Al mismo tiempo desarrollaría su carrera como etnógrafa en el Instituto Etnológico Nacional entre 1942 y 1944, hoy llamado Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Fue esta época en la que desarrollaría por primera vez sus habilidades etnográficas con el estudio de los Motilones, Los Guajiros y los Chocoes.​ Su trabajo se caracterizaría posteriormente por conectar las metodologías cualitativas y cuantitativas, conservando el enfoque etnográfico. Mientras que trataba las temáticas de etnografía indígena, familia y antropología médica, como también problemas sociales propios del siglo XX, como los estudios de género, el rol de la mujer, y el impacto de la mujer en las estructuras de la sociedad colombiana.

Bajo la influencia de su profesor y etnólogo francés, Paul Rivet, quien había llegado a Colombia huyendo de la persecución nazi en su país, conjuntamente de sus legados sobre las teorías sobre las migraciones y el hombre americano, inicia Virginia Gutiérrez en compañía de su colega y esposo Roberto Pineda Giraldo, dos investigaciones que permitirían iniciar la línea etnográfica de su trabajo académico: Organización social de la Guajira (1950) y Criaturas del Caragabí, un estudio etnográfico de los indios del Chocó.​ El primer texto estaba enfocado a visualizar cómo la cultura indígena wayúu desarrolla su cosmovisión desde el momento del nacimiento hasta la muerte, y los principales ritos que se ejecutan en esta organización social: el matrimonio, la maternidad, la familia, así como el cacicazgo y el sistema clanil, el derecho consuetudinario, la leyes de herencia y la esclavitud.

Los métodos y técnicas de investigación usados fueron las encuestas a profundidad y la observación participante. Por el contrario, la etnografía de los indios del Chocó, en coautoría con su esposo analiza el rol de la mística y la figura del chamán, constituyendo una premisa base para el estudio de las comunidades indígenas en Colombia, que bajo el enfoque del entonces Instituto Etnológico Nacional, tendrían como objetivo recobrar el significado de lo amerindio, parte fundamental de la identidad nacional.

Bajo el periodo presidencial de Laureano Gómez (1950-1951) Colombia se encontraba asediada por una fuerte agitación social y política, por lo cual la Escuela Normal Superior cerró sus puertas y las investigaciones en el campo de las ciencias sociales quedaron suspendidas. Esto se debió en parte a que a sus estudiantes se les catalogaba como comunistas, lo cual implicaba riesgosas consecuencias. Es por esto que Virginia Gutiérrez de Pineda decide retornar a Santander a dictar la asignatura de geografía en una escuela secundaria.​

Paralelamente, Virginia Gutiérrez de Pineda se acerca la enfoque que le llamó la atención en su época más temprana de juventud, la medicina, desde la cual profundizará en estudios de maestría en Antropología Social y Médica, trasladándose en compañía de su esposo a la Universidad de California en Berkeley a través de una beca de la Fundación Guggenheim. Más adelante instauraría dicha rama de la disciplina hasta ahora desconocida en los estudios colombianos, difiriendo de las premisas expuestas por docentes como Paul Rivet.

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