Tal Día como Hoy

Vilna

Capital de Lituania

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Vilna​ (en lituano: Vilnius pronunciado [ˈvʲɪlʲnʲʊs] ()) es la capital y ciudad más poblada de Lituania, situada en la provincia homónima. En enero de 2024 contaba con 602 430 habitantes (708 627 habitantes en la aglomeración urbana).​

La ciudad se encuentra al sureste del país, a unos 30 km de la frontera con Bielorrusia, junto a la confluencia entre los ríos Vilnia y Neris. Es la segunda ciudad en cuanto a población de los países bálticos, después de Riga. Administrativamente, es sede del municipio de Vilna y del distrito de Vilna. Es también la capital de la provincia de Vilna. Además de ser la capital y ciudad más poblada, Vilna es de importancia en cuanto a los medios de comunicación nacionales, el arte, la moda, las industrias de investigación, tecnología, educación y entretenimiento. A fecha de 2018 Vilna se destacaba por una creciente industria tecnológica y emprendedora, con un gran número de nuevas empresas dedicadas a las tecnologías de la información.

Su centro histórico o «casco antiguo», uno de los mayores y mejor conservados barrios medievales de la Europa del Este, fue designado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.​​ El estilo arquitectónico conocido como Barroco de Vilna lleva el nombre de la ciudad, que es la ciudad barroca más oriental y la más grande al norte de los Alpes.​

En 2009 fue Capital Europea de la Cultura, título que compartió con la ciudad austriaca de Linz.

El nombre de Vilna se originó del río Vilnia, la palabra lituana para 'ondulación'.​ Su nombre ha tenido varias ortografías derivadas en otros idiomas a lo largo de su historia, como en latín: Vilna, en polaco: Wilno, en bielorruso: Вiльня (Vilnia), en alemán: Wilna, en letón: Viļņa, en ucraniano: Вільно (Viľno), y en yidis: ווילנע‎ (Vilne). Su nombre ruso que data del Imperio Ruso era «Вильна» entre 1919 y 1939,​ aunque ahora se utiliza «Вильнюс».

Un asentamiento báltico desde su fundación, Vilna se volvió importante en el Gran Ducado de Lituania. La ciudad fue mencionada por primera vez en cartas del Gran Duque Gediminas , quien invitó a judíos y alemanes a establecerse y construyó un castillo de madera en una colina, luego también recibió poblaciones eslavas. Diversas historias identifican la ciudad con Voruta, la capital del rey Mindaugas.

La ciudad fue mencionada por primera vez en forma escrita en el año 1323 en cartas del rey Gediminas. El actual centro de la ciudad era un fuerte construido sobre la cima de una colina del Ducado de Lituania. El rey de Polonia y gran duque de Lituania Vladislao II de Polonia (en lituano Jogaila; en polaco, Władysław II Jagiełło) concedió a Vilna el derecho de ser ciudad en 1387. La población de la ciudad estaba inicialmente compuesta por lituanos, pero dejó de ser así por la llegada de mercaderes y artesanos de diversas nacionalidades. Poco después, la población polaca comenzó a dominar la ciudad, y el segundo grupo más grande eran los judíos.

Entre 1503 y 1522, la ciudad fue rodeada de muros, con nueve puertas y tres torres. Vilna alcanzó su máximo desarrollo gracias al reinado del polaco Segismundo II de Polonia (en lituano: Žygimantas Augustas, en polaco: Zygmunt II August), que establece su propia corte en 1544. En los siglos siguientes, Vilna creció y se desarrolló aún más. Este crecimiento económico, promovido mayormente por judíos y polacos, pues los lituanos eran generalmente agricultores y no solían habitar en las ciudades, hizo posible la fundación de la Universidad de Vilna por Esteban I de Polonia (en lituano: Steponas Batoras, en polaco: Stefan Batory) y jesuitas españoles en 1579. La Universidad de Vilna se convirtió en uno de los mayores centros científicos y culturales de la región báltica y el más importante en el Gran Ducado de Lituania. Era una universidad de habla polaca, lo que significa que la Universidad de Vilna era la segunda universidad polaca más antigua después de la Universidad Jaguelónica de Cracovia, fundada en 1364. La vida política y económica de la ciudad conoció un gran desarrollo. En 1769, fue fundado el cementerio de Rasos (en lituano: Rasų kapinės), uno de los más antiguos del Europa.

Gracias a su rápido desarrollo, la ciudad acogió inmigrantes tanto del este como del oeste. Fue así como se llegaron a establecer comunidades de polacos, lituanos, bielorrusos, judíos, rusos, alemanes, ucranianos y de algunos tártaros. Estas migraciones a Lituania y Polonia empezaron durante el siglo XIV y duraron hasta el final del XVII. Cada etnia contribuyó a la vida multicultural de la ciudad; en aquel tiempo prosperaban las artesanías, el comercio y la ciencia. En 1655, durante la invasión de la República de las Dos Naciones, Vilna fue conquistada por los rusos, que la saquearon y la incendiaron masacrando a la población y provocando un éxodo al campo de la población restante. El crecimiento de la ciudad se detuvo durante muchos años, y no fue hasta principios del siglo XIX cuando la población de la ciudad aumentó considerablemente gracias al comercio y las exportaciones comandadas principalmente por judíos y polacos, como para ubicarla como la tercera ciudad de la Europa oriental.

Tras la Tercera partición de Polonia en 1795, Vilna fue anexada a Rusia y se convirtió en la capital de una gobernación. Los rusos derribaron los muros de la ciudad; en 1805 solo quedaba en pie la puerta oriental Puerta de la Aurora (Aušros vartai, Medininkų vartai en lituano, Ostra Brama en polaco). En 1812, la ciudad fue invadida por Napoleón durante su avance hacia Moscú. Después del fin de la campaña napoleónica, el Gran Ejército se retiró a una zona donde miles de soldados franceses fueron sepultados en las trincheras que habían construido meses antes. Tras la Levantamiento polaco de Noviembre, en 1831, la universidad fue cerrada y las represiones bloquearon el crecimiento de la ciudad. Durante la Levantamiento polaco de Enero en 1863, se inició una nueva revuelta en la ciudad contra el gobierno, que fue sofocada brutalmente por Mijaíl Muraviov. Al finalizar la revuelta, se restringieron las libertades ciudadanas y se prohibió el uso del polaco, predominante en toda Lituania, el lituano y el bielorruso, adoptándose el ruso como lengua oficial.

A pesar de siglos de polonización y rusificación de la región de Vilna y de la destrucción del Estado del Gran Ducado de Lituania (1795), los lituanos todavía constituían el grupo étnico más numeroso en 1825 (65%)​​ y 1862 (49,98%)​ de la Gobernación de Vilna.

Durante la Primera Guerra Mundial, Vilna fue ocupada por los alemanes desde 1915 hasta 1918. El 16 de febrero de 1918, se proclamó la independencia de Lituania. Después de la retirada de las tropas alemanas, una unidad de autodefensa reclutada entre voluntarios polacos de la localidad la controló durante un breve período. Poco tiempo después, la ocuparon los bolcheviques, eligiéndola como capital de la efímera República Socialista Soviética Lituano-Bielorrusa. El 19 de abril, el ejército polaco la reconquistó, pero el 14 de julio de ese mismo año la retomaron los soviéticos.

Poco después de la retirada del Ejército Rojo, vencido en la batalla de Varsovia, se consiguió que la ciudad sea entregada a la destruida Lituania. El 20 de julio de 1920, en el tratado de paz entre Lituania y la Rusia bolchevique, se reconoció a Vilna como capital de la República de Lituania.​ El 22 de agosto de 1920 los soviéticos se retiran de Vilna y el 27 de agosto de 1920 el ejército lituano entra en la ciudad.​ El 7 de octubre de 1920, las delegaciones polaca y lituana firmaron el Acuerdo de Suwałki, según el cual se confirmó que Vilna pertenecía al territorio de Lituania.​ Sin embargo, el 9 de octubre de 1920, el mariscal polaco Józef Piłsudski ordenó al general polaco Lucjan Żeligowski y a su unidad militar ocupar Vilna, la capital de Lituania, y gran parte del este de Lituania.​ Es así como se proclamó un nuevo Estado, la Lituania Central (Litwa Środkowa), constituido por la ciudad y los territorios circundantes. El Parlamento del nuevo Estado, elegido mediante comicios libres el 20 de febrero de 1922, proclamó la anexión de Vilna a Polonia. Vilna devino entonces en la capital del Voivodato de Wilno (Vilna). Las autoridades lituanas de Kaunas, la nueva capital de Lituania, se negaron a reconocer la anexión de Vilna a Polonia; como consecuencia, en 1938 se rompieron las relaciones diplomáticas entre ambos países, quedando Vilna anexionada a Polonia y renegando de Vilna el resto de los lituanos. Lituania continuó reclamando legal y diplomáticamente Vilna como su territorio y capital.​

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