Villarrica es una ciudad y comuna de la zona sur de Chile, en la provincia de Cautín, Región de la Araucanía.
Integra el Distrito Electoral N.º 23 y pertenece a la 11.ª Circunscripción Senatorial (Araucanía). La ciudad de Villarrica, de 67.737 habitantes, se emplaza a 227 m s. n. m. y a orillas del lago del mismo nombre.
Fundada en el año 1552, por el Adelantado Gerónimo de Alderete, esta localidad no ha mantenido una continuidad histórica, debido a que ha sido destruida en varias oportunidades por los conflictos territoriales entre el Estado y el Pueblo Mapuche. Fue refundada en dos ocasiones, siendo la última el año 1882 y la definitiva. Villarrica, ciudad que ha sufrido de muchos obstáculos en su historia que importunaron su estabilidad político-administrativa en Chile, y por las constantes erupciones del Volcán cercano a la ciudad, igualmente ha tenido un crecimiento constante, que la ha convertido en una de las comunas más importantes de la zona, por su oferta de productos agrícolas, artesanales y del servicios como lo ofertado desde su población y su creciente y alternativo turismo.
Según datos del censo de 2002, la población de Villarrica era de 45.531 habitantes, observándose una variación intercensal del 26,9%, variación que se ubica entre una de las más altas de la región. Esta población distribuida, de manera heterogénea, en 1.291 km² tenía una densidad de 35,27 hab./km².
Actualmente cuenta con todos los servicios básicos y turísticos, siendo la principal ciudad de servicios del área cordillerana y principal centro turístico de la región de La Araucanía junto con Pucón. Posee una larga Avenida Costanera, que bordea playas desde el embarcadero, con excelentes vistas al lago y al volcán. Durante los meses de verano se realizan numerosas actividades y eventos culturales, artísticos y deportivos, además de las innumerables alternativas de Ecoturismo, Turismo Aventura y Etnoturismo.
La teoría más aceptada acerca del origen del nombre de Villarrica, nace de la denominación inicial de la ciudad fundada en 1552, por el Adelantado Don Gerónimo de Alderete, lugarteniente de Pedro de Valdivia, con la que se hace alusión a los lavaderos y vetas de oro, encontrados en las quebradas de los oteros y bosques. Ésta fue una característica que favoreció la formación de la ciudad, ya que la explotación de lavaderos de oro y plata fue la principal actividad económica de Chile en el siglo XVI. Otro de los puntos en discusión es el nombre inicial con la que se funda la ciudad, ya que algunas hipótesis apuntan a que la ciudad fue fundada sólo como "Villa Rica" y la denominación de "Santa María Magdalena de Villa Rica" fue el nombre de una antigua iglesia de la ciudad. Otra teoría indica que la ciudad fue fundada con ese nombre, el cual fue la denominación que le dio su fundador, al momento de levantar la ciudad.
El poblamiento de Villarrica, se inicia con la llegada de los primeros cazadores y recolectores a la zona en el 8000 a. C. Se observan evidencias de industria lítica simple, artefactos de huesos de animales así como semillas y frutos comestibles. Las primeras evidencias de una población organizada se remontan entre el 300 y el 1200 d. C., con agrupaciones de cazadores-recolectores, con indicios de una naciente agricultura y ganadería. Luego estas agrupaciones se unificaron formando la cultura mapuche.
En 1552, Gerónimo de Alderete, enviado por el gobernador de Chile, Don Pedro de Valdivia, partió desde La Imperial (actual Carahue) a fundar Villarrica, en el mismo lugar donde hoy se erige la ciudad. Villarrica fue fundada junto al margen austral del río Toltén y la orilla occidental del lago de Mallolafquén (actualmente, lago Villarrica). Gerónimo de Alderete la nombró "Santa María Magdalena de Villa Rica". El objetivo era explotar lavaderos de oro y consolidar un paso invernal hacia la pampa y el Atlántico, que en aquel entonces pertenecía al territorio trasandino de la Capitanía General de Chile. La fundación de esta ciudad, crea una nueva división administrativa en el Chile de esa época: el Corregimiento de Villarrica.
Extracto de la Carta de Pedro de Valdivia al emperador Carlos V (26 de octubre de 1552):
Batalla de Tucapel: evacuación y destrucción de Villarrica
La pacífica existencia de la recién fundada Villarrica, se ve interrumpida por la Batalla de Tucapel, el 25 de diciembre de 1553, la cual terminó con la vida del Gobernador Pedro de Valdivia. Aquella derrota militar hispana tuvo como consecuencia el primer levantamiento general indígena al mando del Toqui Lautaro. Luego de esta tragedia, y como medida preventiva, el Gobernador Francisco de Villagra ordenó despoblar las siete ciudades del sur o “Ciudades de Arriba”, entre las cuales figuraba Villarrica. En enero de 1554, el Corregidor de Villarrica Don Pedro de Aguayo, con pleno acuerdo del cabildo y sus vecinos, acatan la orden de Villagra y disponen el urgente abandono de la ciudad y encomiendas lacustres, ejecutándose una inmediata evacuación hacia los fuertes de las ciudades de La Imperial y Concepción. Villarrica, una vez abandonada, fue reducida a cenizas por los mapuches rebeldes.
Segunda fundación de Villarrica
Con la finalización del alzamiento mapuche, una orden dictada por el Virreinato del Perú dispuso la pronta repoblación de las ciudades destruidas en el sur de Chile. Entonces el repoblamiento de Villarrica fue un hecho y, volviendo a recobrar los derechos y propiedades de los vecinos originarios, se sumaron otros tantos nuevos vecinos y soldados. La refundación se inició entre octubre de 1554 y culminó en enero de 1555; desde esa fecha y hasta el año 1598, la ciudad floreció en población y arquitectura, gracias al factor económico de la explotación minera de oro y plata, además del comercio de esclavos, vino y sal. La ciudad refundada de Villarrica se extendió en el sector oeste-este entre las calles de Isabel Riquelme y Julio Zegers, y en el sentido norte-sur desde el Lago Villarrica hasta avenida Pedro de Valdivia. La población estimada durante este periodo es de unos 700 vecinos y el centro de la ciudad habría sido el lugar donde actualmente se encuentra la Plaza de Armas. Hubo un molino y una fábrica de ladrillos y tejas.
Desastre de Curalaba: la destrucción cae nuevamente sobre Villarrica
A fines del año 1598, los Toqui Pelantaro y Anganamón, organizaron una nueva rebelión general, la cual tuvo como sello la victoria que lograron en la Batalla de Curalaba, en donde murió el gobernador Óñez de Loyola y 50 soldados. La rebelión terminaría luego de 4 años en los que destruyeron todas "las ciudades de Arriba", denominación dada a todas las ciudades ubicadas al sur del Río Biobío.
Villarrica tuvo serias dificultades de comunicación con las ciudades más cercanas: La Imperial y Angol por el norte, y Valdivia y Osorno por el sur. Las razones se explican debido a su posición geográfica y al acecho de los Mapuches. Por consiguiente la ciudad tuvo que enfrentar al enemigo sin la posibilidad de alguna ayuda proveniente del exterior. La defensa de la ciudad estuvo dirigida por el capitán Rodrigo de Bastidas, Corregidor de Villarrica, al mando de 150 arcabuceros, 50 jinetes y 5 piezas de artillería, además de 500 indígenas amigos.
En 1599, la sublevación mapuche dirigida por Kumiñanko, fue una de las más fieles muestras del poder de ataque de los Mapuches, pero aun así las defensas de Villarrica lograron repeler ese ataque. Durante los próximos 2 años la ciudad sufrió constantes ataques que fueron reduciendo las defensas de la ciudad a sólo un fuerte ubicado en el margen occidental de la ciudad. El dicho fuerte se formó en lo que actualmente hoy es el sector de las calles General Urrutia, José Manuel Balmaceda y San Martín.
Pasaron tres años en que el asedio del enemigo fue aumentando, lo que imposibilitó la recolección de alimentos en las afueras de la ciudad, por lo que los sobrevivientes tuvieron que recurrir a la antropofagia.