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Villanueva de Alcardete

Municipio de la provincia de Toledo‎, España

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Villanueva de Alcardete es un municipio de España perteneciente a la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Ubicado en la comarca de La Mancha toledana, tiene una población de 2910 habitantes (INE 2025).

El nombre de Villanueva de Alcardete procede del topónimo Alcardete, de raíz latino arábiga mozarabizado que se refiere a encinar. Deriva del latino quercus, encina, y la terminación mozárabe ete. Otra hipótesis indica que en época castellano-mozárabe procedería de la sufijación de la palabra «alcorque» de ascendencia árabe.

En los documentos latinos castellanos aparece como "Alcardet". La palabra Villanueva surgió después como topónimo castellano referido a la población de la nueva villa.

El municipio se encuentra situado entre campos de viñedos en la comarca de la Mancha. Limita con los términos municipales de Quintanar de la Orden, La Puebla de Almoradiel, Corral de Almaguer y Cabezamesada en la provincia de Toledo, y Horcajo de Santiago, Pozorrubio de Santiago, Villamayor de Santiago y Los Hinojosos de la provincia de Cuenca.

Situado a 120 km de la capital de España, Madrid, y 110 km de Toledo capital.

Villanueva de Alcardete tiene un clima mediterráneo continentalizado con precipitaciones escasas que se concentran en primavera y a finales del otoño, con sequía estival acusada e importante oscilación térmica diaria. Las temperaturas son frescas en invierno, con heladas frecuentes aunque menores que en otras zonas de la región, y altas en verano, con máximas que superan ocasionalmente los 40 °C.

Los orígenes de Villanueva se podrían remontar a la época hispanorromana. El asentamiento actual es producto de una concentración de poblados menores. El más importante de estos poblados, llamado El Cardete, estaría cercano al río Gigüela, donde se han encontrado enterramientos visigodos y restos de cerámica. Por causas desconocidas, algunos apuntan a la falta de higiene del lugar y otros a la necesidad de protección ante las continuas invasiones de árabes y castellanos, los pobladores de este asentamiento lo abandonan en el siglo XIII y deciden trasladarse a una zona más segura: su actual emplazamiento.

Durante la Edad Media en el periodo de dominación musulmana y de reconquista cristiana, el sur del Tajo pasó por largas épocas de inestabilidad que irían desde la toma de Toledo en 1085 hasta la conquista definitiva de Cuenca en 1177, producto de las campañas almorávides, almohades e incursiones de castigo cristinas, con acciones por ambos bandos de rapiña, razzias y quema de cosechas que ocasionaron hambrunas y continuas fluctuaciones de los grupos de población existentes.

Tras la conquista definitiva de plazas como Huete, Oreja, Ocaña y Uclés por los cristianos, se pasó del dominio musulmán a consolidar las conquistas obtenidas.

Para afianzar el sector de Uclés, en 1174 el rey Alfonso VIII entregó el castillo y la Villa de Uclés a la recién creada Orden Militar de Santiago, cuya expansión se fue abriendo hacia el sur y en 1178, obtuvo el castillo de Añador, junto al Cigüela.

En 1179 el Maestre y el Rey mejoraron la población de Uclés, otorgando a los nuevos pobladores un Fuero que hizo que creciese la población y sus términos.

La repoblación del extenso alfoz de Uclés fue llevada a cabo en el último cuarto del siglo XII y primera mitad del XIII, fracasando muchos de los pueblos primitivos, como es el caso de Alcardete, que fue abandonado por sus vecinos a fines del siglo XIII, momento en que la población se trasladó a un lugar más propicio, que tomó el nombre de Villanueva de Alcardete. Esta obtuvo el Fuero de Uclés y ciertas mercedes del Maestre Don García Fernández, a principios del siglo XIV, con la exención de portazgos para los que acudiesen, pechos para los que acudiesen de fuera del señorío y pusiesen tras avanzadas de viña.

En las guerras de sucesión al trono de Enrique IV, entre los partidarios de Juana la Beltraneja e Isabel I de Castilla, Villanueva de Alcardete tomó partido por la futura reina.

Carlos I en 1520 concedió el título de Leal Villa a Villanueva de Alcardete por su intervención en la guerra de las Comunidades contra las tropas del obispo Acuña en la acción de El Romeral, otorgándole además de la citada merced, la concesión de doscientas fanegas de sal de las cercanas salinas de Belinchón.

Durante el siglo XVI podemos hablar de distintos acontecimientos en Villanueva de Alcardete: la participación de algunos de sus vecinos en la conquista y colonización del Nuevo Mundo, la creación del pósito de Simón de Villanueva, construcción de gran parte de la iglesia, de la ermita de San Roque, obra que sería seguramente realizada por los moriscos que en ese momento habían llegado desde Granada.

En el siglo XVI se produjo la culminación ascendente de una coyuntura positiva en las actividades agropecuarias, industriales y comerciales, paralela a un crecimiento demográfico de la población. Para entrar a mediados del siglo XVI en una fase de inflexión de la agricultura y de la ganadería derivada del alza general de los precios y de la deferencia entre costos y rendimiento de la producción, que produjeron a lo largo del siglo XVII deudas en la población, arrendamientos, venta de bienes y cargos, tala de montes, aumento de los impuestos, etc.

Es preciso destacar durante esta época en Villanueva la existencia de un elevado número de personajes ilustres, que destacaron en distintos campos: altos cargos de la Administración de Justicia, Ejército, en la Orden de Santiago, hombres de letras, médicos cirujanos, etc, muchos de ellos relacionados con la nobleza del momento.

Existiendo en 1576 de veinte a veinticinco casas de hidalgos y siete u ocho que litigaban ejecutorias de hidalguía, el resto de vecinos eran clérigos, labradores y oficiales. Contaba entonces la población con setecientos cincuenta vecinos.

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