Villa de Leyva es un municipio colombiano ubicado en la provincia de Ricaurte del departamento de Boyacá. Está ubicado a 40 km al occidente de Tunja, capital del departamento, y a 165 km de Bogotá, capital del país. Fue fundado en 1572 con el nombre de Villa de Santa María de Leyva, reconocido como monumento nacional en 1954, Pueblo Patrimonio en 2010, y está en la lista tentativa de sitios Patrimonio de la Humanidad de UNESCO.
Se caracteriza por conservar una arquitectura de estilo colonial, por la variedad de sus paisajes rurales que van desde la zona de páramo, con sus nacimientos y reservorios de agua, hasta la zona desértica, y por la diversidad de las especies que los habitan. Sobresale también por su enorme plaza principal empedrada (área de 1,4 ha), que se encuentra flanqueada por antiguos edificios coloniales.
Es considerado uno de los pueblos más hermosos de Colombia, por lo que tanto su cabecera urbana como las veredas que lo circundan, al menos desde la década de 1980, se han convertido en algunos de los destinos turísticos más importantes en el país. Por su arquitectura, sus museos, las tradiciones de sus habitantes y su historia, desde comienzos del siglo XXI, Villa de Leyva comenzó a hacer parte de la Red de pueblos patrimonio de Colombia.
A Villa de Leyva se llega por vía terrestre, a través de carreteras que la comunican con Tunja, Chiquinquirá, Arcabuco y Santa Sofía.
La provincia de Ricaurte ha sido dividida en dos zonas: Alto Ricaurte y Bajo Ricaurte. Estas zonas, política y administrativamente, incluyen los siguientes trece municipios: la primera, Gachantivá, Ráquira, Sáchica, Santa Sofía, Sutamarchán, Tinjacá y Villa de Leyva; la segunda, Arcabuco, Chitaraque, Moniquirá, San José de Pare, Santana y Togüi. Según el censo nacional de 2018, el municipio tiene una población de 14.406 habitantes, de los cuales alrededor del 55% habitan la cabecera urbana y el 45% las veredas rurales circundantes.
Villa de Leyva está surcada por tres ríos que provienen de la zona lluviosa y de páramo cercana. Estos son: el Sutamarchán, el Sáchica y el Cane, que confluyen en el río Moniquirá.
Se divide en una zona urbana y una zona rural; esta última conformada por las siguientes doce veredas: Cañuela, Capilla 1 y 2, Cardonal, Roble alto y bajo, Salto y Lavandera, Llano Blanco, Llano del Árbol, Monquirá, Ritoque, Sopotá, y Sabana alta y baja.
La temperatura promedio de Villa de Leyva es de 18 °C. Además, en la región se pueden describir las siguientes tres zonas climáticas:
Lluvias 700 a 1000 mm/año en la zona semidesértica, cuyo aspecto es de terrenos erosionados ricos en piedra y fósiles.
Lluvias 1000 a 1400 mm/año en la zona media, que conecta el semidesierto con el páramo, y es la más fértil para los cultivos.
Lluvias 1400 a 1700 mm/año en la zona más húmeda, que está coronada por el páramo de Iguaque, a 3.600 m s. n. m. [cita requerida]
Durante el cretácico, este territorio estuvo ocupado por un mar primitivo que, con la acomodación y desarrollo tectónico del planeta, se fue retirando hasta dar lugar a la creación de lagos y valles. Estos, finalmente, fueron moldeados con el crecimiento y emergencia del macizo montañoso conocido con el nombre de los Andes, que, al llegar a Colombia, en el sur, se dividió en tres cordilleras: la Occidental, la Central y, sobre la que está ubicada la población, la Oriental.
La abundancia de vida en estos mares primitivos es lo que explica la riqueza geológica y paleontológica actual de estas tierras, como lo demuestra que la vida marina antigua, ahora fosilizada, se encuentre con facilidad al caminar por la población y sus alrededores. Gran variedad de fósiles han sido registrados por grupos de investigación, entre los que resaltan los de un Kronosaurus de 115 millones de años, encontrados en 1945; los de un ictiosaurio, de 110 a 115 millones de años, encontrados durante la década de 1960, y los de tres nuevos pliosaurios, de 130 millones de años de antigüedad, encontrados en los primeros años del siglo XXI.
La presencia humana en la región puede datarse desde 12.000 años a. C. En el siglo XVI, el valle de Zaquencipá era parte del territorio de los pueblos muiscas, quienes ocupaban el altiplano cundiboyacense (Cundinamarca, Boyacá y parte de Santander) en una extensión de 30 000 km². Estos pueblos tenían lenguas que pertenecían a la familia lingüística chibcha. Cultivaban maíz, fríjol, papas, legumbres, tubérculos, tomate, aguacate, entre otros alimentos. Aún hoy en día, se encuentran en la región rastros de la cultura muisca: el observatorio de Zaquencipá, las pictografías de Sáchica, Iguaque, y otras, así como valiosos ejemplos de cerámica y escultura. Tinjacá, Suta (de Merchán), Gachantivá y Guatoque (la actual Santa Sofía), junto con los desaparecidos pueblos de Zaquencipá, Monquirá, Yuca, Sorocotá (donde estaba el mercado principal) y Turca, formaban el cacicazgo mayor de Zaquencipá.
La zona alta de Villa de Leyva, en la que se encuentra el páramo y la laguna de Iguaque, jugó un papel fundamental en la cultura de este pueblo, ya que su cosmogonía está basada en el culto y cuidado de esta laguna:
Mito de Bachué o la creación de los humanos: De la laguna de Iguaque salió una hermosa mujer que llevaba a un niño cargado en su brazo derecho. Esta mujer, llamada Bachué o Furachogue, se adentró con el niño en el bosque sin que de él se supiera su nombre. Pasaron años hasta cuando el niño se volvió hombre y se unió a Bachué para tener hijos y poblar la tierra. Una vez cumplida su misión, ambos retornaron a las aguas de Iguaque convertidos en dos grandes serpientes y ahora se encuentran en las profundidades de la laguna.
Una vez llegados los conquistadores españoles fueron adentrándose en el territorio de los muiscas, quienes en ocasiones ofrecieron resistencia y en otras entraron en conflicto con los recién llegados. La entrada del conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada al territorio, rumbo a las tierras del Zipa, se dio por el extremo norte - occidente. En marzo de 1537 su paso fue por Sorocota, el Valle de Moniquirá, Suta y Tinjacá. A partir de allí todo el territorio, dentro de la nueva división administrativa colonial, quedó bajo la jurisdicción de la provincia de Tunja y el corregimiento de Sáchica. Detrás de los caballos y la depredación llegaron los evangelizadores a la zona: construyeron un templo hacia el año 1533, del cual hoy se encuentran las ruinas, pues este fue abandonado debido a la migración indígena causada por la pobreza del suelo y la escasez de alimentos. El convento de la Candelaria (fundado por los Agustinos en 1604) y el de Santo Ecce-Homo (fundado por los Dominicos en 1620), vinieron más adelante como otros centros de evangelización.
El acta de fundación de la Villa de Santa María de Leyva fue firmada el 12 de junio de 1572 por Hernán Suárez de Villalobos, Teniente Corregidor y Justicia Mayor de la ciudad de Tunja; el alcalde de Tunja, Miguel Sánchez; y los Regidores Perpetuos Francisco Rodríguez y Diego Montañez, "en cumplimiento de la comisión y autos proveídos por su señoría el presidente" de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada Andrés Díaz Venero de Leyva.