Tal Día como Hoy

Villa Alemana

Ciudad de Chile

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Villa Alemana es una comuna y ciudad de la zona central de Chile ubicada en la provincia de Marga Marga, Región de Valparaíso. Junto con las comunas de Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué y Concón, integra el área metropolitana del Gran Valparaíso.​​

La ciudad fue fundada el 4 de noviembre de 1894​ y la actual comuna fue creada por la Ley 5189​ (publicada en el Diario Oficial n.º 16 621)​ del 11 de julio de 1933. Es conocida como la Ciudad de la Eterna Juventud,​ por su clima benigno,​ o la Ciudad de los Molinos,​ por la gran cantidad de casas quintas que necesitaban sacar agua subterránea mediante molinos de viento.​​

Se encuentra hermanada con la ciudad palestina de Belén, acuerdo suscrito desde el año 2006 hasta la fecha.​

El nombre de Villa Alemana es producto de la promesa que hizo su fundador, don Buenaventura Joglar Amandi, de nombrar al lugar y a la población que correspondían a su «Sociedad Anónima para la venta de terrenos» de acuerdo a la nacionalidad de sus primeros compradores de sitios. Estos, como se relata en el libro «Historia de Villa Alemana», fueron los alemanes Schelle, Watemberg, Tillman, Schüller y Remicke ―y un francés, el señor Agar―.​

Es por esto que la antigua Viña Miraflores, comprada por don Buenaventura Joglar al italiano don Nicanor Ramón Lombardi, y los terrenos circundantes ―que también habían sido adquiridos por él― una vez loteados por la Sociedad Anónima, pasaron a llamarse Villa Alemana, conforme a la promesa anterior.​

La compra de los primeros sitios por los alemanes y el cambio de nombre del sector, que paso de ser Miraflores a Villa Alemana, ocurrió al finalizar septiembre de 1894, pocos meses antes de la fundación oficial de la ciudad ―en ese entonces nada más que pequeña villa― de Villa Alemana, el 4 de noviembre de 1894.​

Cabe destacar en la Sociedad Anónima la presencia de una gran cantidad de italianos y españoles, lo que abre la posibilidad a que la comuna se haya llamado Villa Italia o Villa España, sin embargo, al no haber sido los primeros compradores de ninguna de estas nacionalidades, el sector se llamó Villa Alemana.​ De todas maneras la familia Composto ―particularmente don Domingo Composto y su hijo don Ítalo Composto― de procedencia italiana, ha sido una de las mayores benefactoras de la comuna.​

En la Sociedad Anónima de don Buenaventura Joglar también se encontraban suizos y yugoslavos.​

En el valle en el que se asientan las actuales ciudades de Villa Alemana y Quilpué se pueden identificar como primeros pobladores a los picunches ―hablantes de mapudungun dominados por los incas, que habitaron desde la cordillera hasta el mar entre el río Choapa y el río Itata―,​ quienes llegaron al territorio de la actual comuna por las favorables cualidades climáticas de este.​

Durante gran parte de su historia el sector en el que se irían a ubicar Villa Alemana y sus alrededores fueron dominados por el Imperio Inca y se organizaron en la división territorial del Collasuyu. Durante el periodo de ocupación inca en el Marga Marga se dio la explotación minera de plata, cobre y oro; y se crearon cementerios de hasta tres metros de profundidad acompañados con ofrendas.​

Posteriormente, entre el s. XVI y el s. XVIII la mayor parte del territorio del actual Chile pasó a formar parte del Imperio español y en la zona de la futura Villa Alemana se creó el camino real de Valparaíso a Limache, posiblemente sobre alguna antigua ruta incaica, que conectaba Quillota con «la viña de la Mar» y Valparaíso cruzando por el valle del Marga Marga ―llamado en ese entonces Malga Malga―.​​​​

Tras la independencia de Chile y la llegada del ferrocarril al país el Congreso Nacional aprobó en 1849 la construcción de una línea férrea que conecte el puerto de Valparaíso con Santiago, para satisfacer la cada vez mayor necesidad de transporte entre la capital y el puerto; la ruta fue planificada para cruzar por Quillota y el valle del Marga Marga.

En 1852 se inició la construcción de la línea, con el norteamericano William Wheelwright inicialmente a cargo, luego la obra pasó a manos del gobierno y, tras algunas dificultades, el ferrocarril fue finalizado e inaugurado el 14 de septiembre de 1863.​ En el trazo del ferrocarril se construyó un paradero llamado Peña Blanca, ubicado en el lugar homónimo. Posteriormente, en 1882, al rededor de este se levantaron cerca de una decena de casas de adobe y techo de paja que formaron el futuro sector de Peña Blanca, que posteriormente fue incorporado a Villa Alemana. De la unión vial de la estación con el antiguo «camino de los arrieros» a través del «camino de la estación» se formó la futura avenida principal de Villa Alemana, llamada Avenida Valparaíso.​

Un año después, en 1883, el español don Buenaventura Joglar le compró las tres hijuelas que dividían el entonces valle Miraflores ―también llamado Villa de las Flores―, localizado al oeste de la estación de Peña Blanca, a don Ramón Feilú, doña Juana Escobar y al italiano don Nicanor Lombardi. El sector, que estaba cubierto de flores silvestres y vides, se ubicaba en lo que ahora es el casco histórico de la ciudad de Villa Alemana.​​

En 1885 se creó por ley el distrito de Peña Blanca, dentro de la comuna de Limache, y en 1892 ya existía una pequeña aldea con cerca de 250 habitantes en el lugar.​​

En 1891, ocho años después de la adquisición de las tres hijuelas de la viña Miraflores por parte de don Buenaventura Joglar, este tomó la iniciativa de conseguir un paradero de trenes para su propiedad y, después de que la Dirección de los Ferrocarriles del Estado le cediera 40 000 metros de terreno para crear la estación, el llamado tren Arratia ―por su conductor, Basilio Arratia― fue el primero en detenerse en Viña Miraflores.​ ​

En 1893 surgió una de las primeras poblaciones, formada por don Pedro Dupré, se encontraba al sur del camino real de Valparaíso a Limache y con el tiempo pasó a llamarse Alto de Villa Alemana.​

En 1894 don Buenaventura Joglar decide parcelar las tierras que había adquirido en Viña Miraflores y para esto encomienda al ingeniero don Liborio Brieba la confección de los planos del terreno; una vez inscritos estos, Joglar crea por consejo de un amigo una sociedad inmobiliaria llamada «Sociedad Anónima para la venta de terrenos», creada con el propósito de cumplir su sueño de fundar una población en un buen lugar. A finales de septiembre del mismo año un grupo de alemanes compró los primeros sitios y la entonces Viña Miraflores ―o Villa de las Flores― pasó a llamarse Villa Alemana, de acuerdo con lo prometido por don Buenaventura. Fueron más de setenta los compradores iniciales de la sociedad que reunieron un capital de $144 000 repartido entre 180 acciones de $800 cada una.​​

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